Los embalses de Granada llegaron a reducir en un 70% el caudal de agua durante el temporal según la CHG

Estas infraestructuras permitieron controlar el flujo de agua y evitar daños aguas abajo, explica la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir

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Destrozos provocados por la borrasca Leonardo.
Destrozos provocados por la borrasca Leonardo. / Álvaro Barbero / picwild

El episodio de lluvias de enero y febrero deja datos singulares. En el aeropuerto de Granada se registraron hasta 270 litros en esas semanas, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), un dato que es prácticamente la mitad de lo que se recoge a lo largo de un año hidrológico. En este escenario han sido protagonistas los embalses de Granada, que llegaron a este tren de borrascas en niveles muy bajos y han salido, algunos de ellos, llenos.

El director técnico adjunto de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Francisco Ureña, recuerda que los caudales que terminan en los embalses han tenido picos, durante los días con más lluvia y deshielo de este mes de febrero, de hasta 546 metros cúbicos por segundo. "La suma de los caudales totales, cuando los embalses han desembalsado, ha sido de 158 metros cúbicos. Es decir, se ha reducido un 70% el caudal que nos estaba entrando en nuestros embalses", defiende Ureña.

Además, este control se ha hecho con diez horas de "desfase temporal. Esto es muy importante", subraya Ureña. "Todos los embalses lo que hacen es reducir el caudal punta" del río del que se 'alimenta'. Esa caudal punta, señala el experto, es el que "marca los daños aguas abajo de un embalse y lo retrasa en el tiempo".

Ureña alega que el "beneficio es doble. El caudal punta disminuye, como en Colomera, que se redujo al cien por cien, y en otros, como Cubillas o Quéntar, el caudal punta se ha reducido en un 20% o 30%" con respecto al agua que llegaba a estas infraestructuras.

El retardo -el agua queda retenida en los embalses durante unas horas- hace que las avenidas sean menores. "Durante ese tiempo, las diez, ocho, o seis horas de retardo, han bajado los caudales" , añade Ureña.

Sobre cómo se ha gestionado este episodio, el responsable de la CHG reconoce que se recogerán datos y "los utilizaremos para el futuro". Sobre Quéntar, explica que se construyó a principios de los 70, "hace más de 50 años". En ese tiempo, cinco décadas, la precipitación máxima recogida en 24 horas ha sido de 101 litros por metro cuadrado. Entre los días 4 y 5 de febrero de este año, la precipitación recogida en ese mismo punto superó los 150 litros por metro cuadrado. A esto se une la saturación que "ya tenía el terreno".

En Dúdar y Quéntar fue necesario evacuar a vecinos y las infraestructuras viarias están seriamente dañadas. Las lluvias han dejado un reguero de daños materiales e incidencias que afectan sobre todo a la red viaria y a las canalizaciones de agua potable. Localidades como Órgiva o Nigüelas tienen cortes en el suministro.

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