El escudo de Granada hizo el ridículo

Después de todo el recorrido del emblema de la ciudad las instituciones deben cuidarse de malgastar el dinero del ciudadano y póngase de moda el viejo refrán "el que rompe paga y se lleva los tiestos"

1. Escudos antiguo y moderno de la ciudad de Granada. 2.  Grabado del escudo de Granada por Ana Heylan. 3. Logotipos de La Postal y de Granada. / FOTOS: josé luis dELGADO
1. Escudos antiguo y moderno de la ciudad de Granada. 2. Grabado del escudo de Granada por Ana Heylan. 3. Logotipos de La Postal y de Granada. / FOTOS: josé luis dELGADO
José Luis Delgado / Granada

19 de marzo 2012 - 01:00

Tengo entendido que el despilfarro y la malversación de caudales públicos están penados; los gastos incontrolados son delito pero si son con mi dinero y encima se hace el ridículo…

No sé cuánto tiempo estaría vigente aquel logotipo tan modelno del escudo de la ciudad de Granada, que a algún inteligente artista se le ocurrió inventar, después de, supongo, largas y sesudas sesiones de diseño artístico y estudios profundos sobre la heráldica nacional.

Repasando las hemerotecas y echando mano de la todavía memoria que nos queda, encontramos que allá por octubre de 1993, tras los fastos conmemorativos del 500 aniversario de la Toma de Granada, apareció en el Ayuntamiento de la ciudad la nueva y luminosa imagen del escudo granadino: una especie de hucha esquemática por cuya abertura se introducían tres moneditas (pretendía ser una granada con tres granos), soportada a duras penas por una especie de pie y cubierto todo el bodrio por el resumen de una corona. Un horror. Por eso duró tan poco, aunque costó mucho. Algunos granadinos ingeniosos, que los hay, llegaron a comparar el esperpento con el logotipo de la Caja Postal, pero venido a menos.

En aquel esqueleto de escudo no aparecían ni cuarteles, ni figuras, ni leyendas; era una abstracción muy "fisna", sólo apta para mentes sublimes, pero tan abstracta que se saltaba a la torera las normas más elementales de la heráldica convencional; y hay símbolos que son difíciles de entender en abstracto, porque precisamente lo que se pretende es mantener vivo el recuerdo de su significado poniendo imágenes al alcance de todo el pueblo, cuanto más concreto, fácil e inteligible, mejor.

Tiene el escudo de la Granada cristiana una larga historia desde que sustituyó al de los Alhamares nazaritas tras la conquista del Reino por los Reyes Católicos. Era aquel que se guardaba bordado en seda de plata y con sus cuarteles pintados; llevaba en la parte superior las figuras de los Reyes Católicos sedentes y en la inferior una granada en oro. Muy simple y muy elocuente: los reyes conquistadores y la granada conquistada; y alrededor castillos y leones.

Luego se retocó el emblema en 1843 tras la movida de Espartero contra Isabel II. Granada se mantuvo leal a la reina y esta quiso recompensar a la ciudad embelleciendo el escudo. Incorporó otro cuartel con la Torre de la Vela y la bandera de España. Una filacteria rodea el escudo con una serie de piropos a Granada: Muy Noble, Muy Leal, Nombrada, Grande, Celebérrima y Heroica Ciudad de Granada.

En el documento que la reina Isabel II concedió a Granada se lee: "para que las generaciones futuras tengan recuerdo y conozcan… lo que vale un pueblo que combate por sus reyes e instituciones". Esa es la historia muy resumida del escudo, sin entrar en valorar ni a reyes ni a instituciones. Ese es otro tema.

Y luego viene un "artista" con la goma de borrar, se lleva 8 millones de pesetas, merma las arcas del Ayuntamiento, deja el escudo en las guías, llena los negociados de cajas y cajas de papeles, impresos, sobres, sellos, etc. con el nuevo y maravilloso logotipo que duró diez minutos y muestra la vergüenza de haber hecho con el escudo de Granada el más espantoso ridículo. Pero… ocho millones al bote.

Y, que yo sepa, no pasó nada. Aunque alguien se pudo comprar entonces medio pisito nuevo que nunca devolverá. El trabajo sesudo de hacer una especie de hucha con coronita tiene su precio; la pena es que se haga un adefesio y encima sea a costa mía.

Conclusión: cuiden las instituciones de hacer más el ridículo con el dinero del ciudadano y póngase de moda el viejo refrán "el que rompe paga y se lleva los tiestos".

stats