Los excrementos de perro del Albaicín llegan a la Unesco
Los vecinos culpan al Ayuntamiento y a la Junta de no escuchar sus quejas y mantener la zona en un estado de "dejadez y suciedad" inadmisibles en un enclave protegido
La Asociación de vecinos del Albaicín, barrio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984, celebró ayer un acto de protesta en la calle Molino de la Corteza de San Andrés en el que comunicó su intención de elevar una queja formal a la sede de la Unesco en París (Francia) sobre la situación de "dejadez y suciedad" en que se encuentra este barrio histórico en general y sobre la gran cantidad de "excrementos de perros" que se acumulan en sus calles, en particular.
Según la presidenta de la asociación, Lola Boloix, "no se trata de una queja contra los servicios de limpieza", sino de una "reclamación formal para que se haga cumplir la ordenanza municipal" que sanciona a los dueños que no retiran de la vía pública los excrementos de sus perros.
Asimismo, la responsable de la asociación manifestó, en declaraciones a este periódico, que los miembros de la asociación se han visto obligados a recurrir a la Unesco ya que ni el Ayuntamiento ni la Junta de Andalucía se están encargando de la responsabilidad que este organismo "depositó en ellos al declarar al Albaicín Patrimonio de la Humanidad".
Para escenificar su malestar, algunos miembros de la asociación colocaron carteles y banderitas sobre algunas heces caninas que se podían encontrar ayer por el barrio y en las que se podía leer "Mi amo no cuida mi barrio".
No obstante, este no es el único problema que preocupa a los albaicineros. La falta de espacios verdes, la situación de abandono de los escasos jardines, el estado ruinoso de muchas edificaciones y el tráfico caótico también son, según la asociación de vecinos, "problemas crónicos" que no han encontrado respuesta por parte de ninguna administración hasta el momento.
En opinión de la presidenta de la asociación de vecinos, la combinación de estos factores negativos tiene como consecuencias que el barrio se esté convirtiendo en una zona "cada vez más deshabitada" y que se dé una "imagen vergonzosa" a aquellos visitantes que se aventuran a salir de las rutas turísticas más frecuentadas. De hecho, según Boloix, muchos turistas, al ver el estado del barrio, no llegan a percatarse de que se trata de un espacio protegido y llevan a cabo conductas impropias, como pintar grafitis.
"El Ayuntamiento de Granada se dedica a mantener limpias las calles y plazas más turísticas del barrio (como el mirador de San Nicolás) pero algunos enclaves del Albaicín están hechos una pena", asegura.
Para la presidenta de la asociación de vecinos del Albaicín la solución a este problema empieza por un cambio de actitud por parte de las administraciones, que deben concebir este distrito de la ciudad como "una parte más del conjunto arquitectónico de la Alhambra", pues conforma gran parte de las vistas que se pueden apreciar desde el monumento.
A partir de ahí, según Boloix, "es crucial que se apruebe un nuevo plan especial para el barrio" que incluya medidas como pintar de blanco todos las casas, reconstruir los edificios en ruina, adecentar las zonas verdes y evitar que se talen los árboles , aunque formen parte de propiedades privadas.
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