Ayer y hoy

No existe la "casta granaína"

  • Nuestros antepasados vinieron de mil sitios y hace sólo 500 años

  • Debemos ser agradecidos con los de fuera, los que dejan huella, los honrados que vienen a trabajar y no a romper cristales

Granadinos serios: Fermín Garrido y Ángel Ganivet Granadinos serios: Fermín Garrido y Ángel Ganivet

Granadinos serios: Fermín Garrido y Ángel Ganivet / J. L. D.

Cansa ya un poquito que tengamos que cargar los granadinos con ciertos tópicos que son injustos, porque no tienen ningún soporte científico ni antropológico. La mayor parte de los que aquí hemos nacido no debiéramos presumir de ser granaínos de pura cepa, porque, a poco que escarbemos en las raíces de la historia, encontramos que la cepa de nuestros antepasados radica más allá de Despeñaperros. Esto tira por tierra la creencia de una estirpe granadina con características propias y por eso los tópicos que nos cuelgan, incluido el de la típica malafollá, no tienen ni pies ni cabeza. Aunque haberlos, haylos.

Basta recordar que en el siglo XVI, hace unos 500 años, Granada se repobló con cientos de caballeros conquistadores del Reino de Granada a los que se les colmó de franquicias y privilegios, que aquí echaron luego sus raíces dejando ilustres apellidos y floreados escudos en las puertas de sus casas nobiliarias. Al calor de la conquista llegaron miles de repobladores venidos de la Andalucía baja a la que a su vez llegaron de toda la España cristiana.

Obras sobre los granadinos Obras sobre los granadinos

Obras sobre los granadinos / J. L. D.

Todo eso mezclado con los escasos granadinos moriscos que aquí quedaron y los restos de los antiguos bastetanos, si es que quedaban, da una mezcla de la que es difícil colegir que exista una estirpe típica granadina con ancestrales rasgos propios. Es absurdo hablar del "carácter granaíno". Basta salir de Granada y darse cuenta que en cualquier parte del mundo existen gentes que podríamos calificar de "granaínos". Unos con la misma gracia y otros con la misma malafollá; y así los encontramos desde Hawái a Bombay. Lo mismo en las Ramblas de Barcelona que en los Campos Elíseos.

Los apellidos Aranda, Alonso, Cabrera, García y Fernández hay que buscarlos más allá de los Montes de Toledo. Los Gómez, Gutiérrez, López y Pérez, ídem de lo mismo. Por muy compuestos que luego los busques, todos vienen del norte aunque, al ser compensados con las tierras del sur por sus hazañas contra los musulmanes, parezca que son de por aquí: Álvarez de Toledo, Arias de Saavedra, Fernández de Córdoba, Hurtado de Mendoza, López de Ayala, Pérez de Herrasti, Pérez del Pulgar, Suárez de Figueroa y un larguísimo etcétera que por mucho que queramos vincular a Granada, vienen hasta de Asturias y Navarra. Incluso nuestras tradiciones y nuestro folklore no van más allá de unos cuantos siglos. Esto no quita agradecer lo mucho y bueno que nos aportaron algunos ilustres llegados de fuera y que aquí dejaron profunda huella.

Vinieron y dejaron huella: Washington Irving, Andrés Manjón, Manuel de Falla y Torres Balbás Vinieron y dejaron huella: Washington Irving, Andrés Manjón, Manuel de Falla y Torres Balbás

Vinieron y dejaron huella: Washington Irving, Andrés Manjón, Manuel de Falla y Torres Balbás / J. L. D.

Entre 1485 y 1498 vinieron al Reino de Granada unos 35.000 (Ladero, 1968). Tras la expulsión de los moriscos hacia 1571 otros miles de cristianos: soldados, artesanos, campesinos, etc., vascos, aragoneses, castellanos, valencianos, gallegos y hasta franceses y alemanes, a los que se les repartió tierras (repartimientos). A eso se unen los caballeros conquistadores de los que nos hablan las crónicas.

El erudito granadino Ricardo del Arco (ver mi artículo Ricardo del Arco, el sabio de la calle Elvira, en Granada Hoy, 2018) en su Reseña histórico-genealógica de los conquistadores de Granada (1892), se refiere a 150 caballeros de los que tal vez seamos tataranietos los granadinos actuales. Si tales grupos de población vinieron hace unos 500 años, no parece tiempo suficiente como para que se pueda hablar de una estirpe granadina, una raza con parecidos étnicos, físicos y biológicos como lo puedan ser los papúes de Nueva Guinea, los bantúes sudafricanos o los maoríes neozelandeses.

Reconozcamos que la leyenda urbana, alimentada por los escritores costumbristas, haya querido ver rasgos comunes en los actuales granadinos: graciosos unas veces, con malafollá otras, irónicos siempre y rezando ante las Angustias, pidiendo que no se lleven la Alhambra, que no nos cierren los bares y que siga el Granada en 1ª División.

Humoristas gráficos (Martinmorales, Miranda, Soria) Humoristas gráficos (Martinmorales, Miranda, Soria)

Humoristas gráficos (Martinmorales, Miranda, Soria) / J. L. D.

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