Casi 9.000 familias se ven obligadas a empeñar sus joyas para llegar a fin de mes

Monte de piedad Los créditos prendarios ganan protagonismo con la crisis

En el último año, el Monte de Piedad de CajaGranada ha registrado un incremento del 25% del número de clientes · Esto significa que, como consecuencia de la crisis, más de 1.700 granadinos han acudido por primera vez a esta institución

El perfil de los usuarios ha cambiado debido a las crecientes dificultades económicas.
Guadalupe S. Maldonado / Granada

27 de mayo 2009 - 01:00

Una breve historia de los montes de piedad. En España, estas instituciones nacieron a comienzos del siglo XVIII -a imagen y semejanza de los montes de piedad italianos, que surgieron en el siglo XV de la mano de los monjes franciscanos- para evitar que los menos favorecidos cayeran en manos de los usureros. En origen, los montes de piedad nacieron como instituciones benéficas que concedían préstamos sin intereses con la única garantía de pago de las joyas o prendas del solicitante. En Granada, el Monte de Piedad de Santa Rita de Casia Granada surgió en 1740 y tenía capacidad para dar préstamos por una cuantía máxima de 750 reales de vellón -procedentes de donaciones y depósitos de las clases pudientes- a cambio de "alhajas y ropas", garantías a las que treinta años más tarde se añadiría el pago de intereses en condiciones ventajosas.

Casi 270 años después, las cosas han cambiado mucho. Sin embargo, los montes de piedad, entre ellos el de CajaGranada, continúan siendo fieles al espíritu con el que aquellos monjes franciscanos pusieron en marcha la primera institución para luchar contra la exclusión financiera. Que ahora, crisis mediante, está creciendo y dejando cada vez a más personas fuera del circuito financiero tradicional.

Las nuevas dificultades económicas y la restricción de la concesión de créditos han hecho resurgir el protagonismo de los montes de piedad. En la provincia, el Monte de Piedad de CajaGranada, el único y el segundo más antiguo de toda España, está experimentando un crecimiento que como poco debería calificarse de notable. La inmediatez y los bajos intereses de los créditos prendarios han elevado más de un 25% el número de nuevos clientes que se acercan hasta la oficina de la calle Cárcel Baja para depositar sus alhajas y, con suerte, conseguir llegar a final de mes con cierta holgura. A lo largo de 2008, más de 1.700 familias se han acercado por primera vez hasta el Monte de Piedad de CajaGranada, elevando hasta 8.941 el número total de clientes de la institución.

El director de Microcréditos y Monte de Piedad de CajaGranada, Jesús Lens, asegura que "desde el verano pasado hasta ahora ha habido un notable incremento de la actividad de los montes de piedad, sobre todo desde que en septiembre los efectos de la crisis se dejaran sentir en la sociedad". En opinión de Lens, el aumento del desempleo, del cierre de empresas y de los créditos impagados son algunos de los factores que han desembocado en el incremento de la actividad del Monte de Piedad.

Este aumento tiene, según Lens, una doble vertiente. "Por un lado, los clientes tradicionales están empeñando más objetos y, también objetos de mayor valor. Y, por otro, tenemos cerca de un 25% de clientes nuevos que encuentran en el crédito prendario un alivio para la crisis", indica el responsable de CajaGranada. La cuantía del préstamo medio, 380,8 euros, da una idea clara de qué finalidad tienen los créditos sociales del Monte de Piedad. "Son préstamos que se conceden en momentos de apuro, para salir de una mala situación o afrontar pagos urgentes", aclara Jesús Lens.

Además, con la crisis el Monte de Piedad ha dejado de ser de uso casi exclusivo de las amas de casa de entre 35 y 50 años, las usuarias tradicionales de los créditos prendarios. El director del Monte de Piedad de CajaGranada, Miguel Caballero, indica que, aunque se mantiene el perfil de las amas de casa -"las mejores conocedoras de la economía familiar en momentos difíciles"-, las crecientes dificultades económicas están incorporando nuevos perfiles de usuarios. "Ahora cada vez hay más inmigrantes, además de que tenemos clientes de cualquier edad y extracción social", explica Caballero. Jesús Lens va un poco más allá. "Ha cambiado el perfil de la clientela ya que tras la crisis se están incorporando con mayor frecuencia jóvenes, empresarios y familias de clase media".

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