Granada

Los gimnasios de Granada, a medio gas y a la espera de los estudiantes

  • Las esperanzas de salvar el año pasan por la presencialidad de las clases universitarias

  • Junio y julio no han sido buenos, pero agosto se prevé "fantasmagórico"

Los gimnasios de Granada, a medio gas y a la espera de los estudiantes Los gimnasios de Granada, a medio gas y a la espera de los estudiantes

Los gimnasios de Granada, a medio gas y a la espera de los estudiantes / Jesús Jiménez / Photographerssports

Se acabó el ayudar a otra persona con la barra o las charlas en los descansos. El confinamiento paró en seco la actividad deportiva y la reapertura de los gimnasios en Granada ha venido cargada de nuevas medidas y normas que la inmensa mayoría de usuarios, ansiosos y necesitados de deporte, han asumido y se han comprometido a respetar por el bien particular y general. El sector, que perdió los meses de marzo, abril y mayo, no pasa por su mejor momento durante el verano pero espera recuperarse y salvar el año con la vuelta de los estudiantes a partir de septiembre.

El mes de junio, cuando la mayoría de centros reabrieron sus puertas, tuvo una “buena” respuesta por parte de los clientes, según Emilio Torregrosa, gerente del gimnasio YO10 Sport Club. Las circunstancias excepcionales han provocado, eso sí, que “el público más mayor haya dejado de venir porque es el más vulnerable y el que tiene más miedo”, aseguró el empresario, quien indicó que “el 99% de la gente” cumple las normas “primero por su propio bien y, segundo, porque está concienciada de que los errores nos llevarían a la misma situación, que es mala para todos”.

La labor de concienciación ha sido fundamental a la hora de transmitir que un centro deportivo “no es más peligroso que un restaurante o un bar”, indicó el gerente, quien afirmó que el deporte “no debe ser un problema si no parte de la solución”. Para ello, Torregrosa puso el foco en las medidas de seguridad que han adoptado. Entre ellas, el respeto de la distancia interpersonal mediante el parcelamiento de las salas o la desinfección constante y en profundidad. Sergio García, usuario de YO10, explicó que tiene que “limpiar con gel las máquinas que utilice después de cada uso”. Sin embargo, parece que la ducha en el gimnasio tardará en volver: “En eso sí que soy reticente y prefiero no hacerlo”, añadió Francisco Rico, un cliente al que el aforo reducido le da “tranquilidad”.

A pesar de estas medidas, la incertidumbre y el miedo a los rebrotes han hecho que la gente “empezara con miedo”, aseguró María del Mar, monitora de otro gimnasio, Synergym, “pero ha visto que se adoptaron y todo se está llevando bien”. La necesidad de volver a la actividad física también se ha impuesto al miedo y es que muchos, viendo además que los rebrotes no se originaban en los gimnasios, estaban “hartos” de entrenar “de forma deficiente” en casa. Así lo expresó Raúl Sánchez, un joven que cree que “quizá mucha gente está usando ese miedo como excusa. El riesgo existe, pero también en un bar o discoteca. El que realmente tiene ganas de ir, irá”, sentenció. En la misma línea, otro usuario, Álvaro García, explicó que, de cara a sus oposiciones a Policía Nacional, necesitaba seguir entrenando: “Esto es igual que los trabajadores, que no pueden dejar de hacerlo por miedo, porque la vida sigue y el dinero no crece de los árboles”. En todo caso, los usuarios están de acuerdo en valorar positivamente la actuación de empresas y trabajadores en materia sanitaria y consideran que las medidas, basadas principalmente en la responsabilidad individual, pueden aplicarse fácilmente a la rutina.

Y es que las nuevas normativas de seguridad e higiene implementadas por los gimnasios son el eje central de una reapertura que también ha podido resultar incómoda. “Algunos pueden enfadarse porque ahora solo pueden reservar hora y media al día y antes podían venir durante 16 horas”, explicaron desde la gerencia de VivaGym, quienes aseguraron que, “solo de forma anecdótica”, algunos socios fieles han decidido darse de baja por circunstancias sanitarias personales. Es el caso de Elisa García, a quien “estar en un espacio cerrado con gente que no conoce y usando todos los aparatos” no le da “tranquilidad”. Prefiere dejarlo de momento y seguir entrenando en casa y señaló que “lo echa un poco de menos” y volverá en cuanto haya vacuna. En este gimnasio preguntaron a sus clientes acerca de la conveniencia de estas medidas y “el 97% las consideró entendibles y preferían entrenar seguros”. Apostar por la seguridad era una decisión “filosófica, de valores”, explicaron desde VivaGym, aunque se pueda “pagar un precio en comodidad o número de socios”. Elena Pérez es otra cliente que prefiere no volver a entrenar en espacios cerrados como un gimnasio porque “no está tranquila” pero, “si la situación se normaliza”, volverá.

Piscina de un gimnasio Piscina de un gimnasio

Piscina de un gimnasio / Jesús Jiménez / Photographerssports

La reducción de aforo, que ahora mismo es del 50%, no ha llevado al lleno por overbooking, sino todo lo contrario. “Nunca hemos llegado al 100% ya que la gente se reparte bastante bien al conocer el aforo en tiempo real”, afirmó María. En VivaGym nunca han superado la mitad del aforo reducido y, en YO10, los 900 accesos diarios que promediaban antes de la pandemia han descendido según su gerente, quien aseguró que tienen la capacidad para atender la demanda y “nadie se va a quedar fuera”. Javier González, usuario de VivaGym, indicó que el tener que reservar la plaza de forma online ha hecho que nunca haya tenido problemas con el aforo.

Eso sí, durante este mes, la situación empeorará: “Agosto será fantasmagórico”, aseguraron desde VivaGym, quienes explicaron que en la ciudad ya no quedan estudiantes y los granadinos se van a descansar. La caída en verano, a pesar de que todos los años se produce, ha sido “importantísima”, indicó el gerente de YO10, ya que el público senior, que les suponía un 15 o 20%, también ha dejado de acudir a los centros.

Los tres coinciden en señalar un factor determinante en la ciudad: la dependencia de los ritmos estudiantiles –en torno a 85.000 matriculados anualmente–. Y es que estos jóvenes suponen en torno al 35% del volumen de negocio de los gimnasios granadinos. Es por ello que todos están pendientes de la decisión final que tomen la Universidad de Granada y las distintas Facultades acerca de la presencialidad de las clases durante el próximo curso. Eso les permitiría salvar el año, aunque la previsión de recuperación total pasa por mediados de 2021, “siempre que se cumplan los plazos de vacunas y sin tener en cuenta las consecuencias de los posibles rebrotes”, explicó Torregrosa. Por su parte, VivaGym estaba en pleno proceso de expansión que “se ha parado en seco” aunque “se rumorea que volverá por esas fechas”, indicaron aunque advirtieron de que estos plazos hay que “cogerlos con pinzas” ya que ahora mismo todo es “imprevisible”.

Las esperanzas de salvar un año atípico y que su recta final sea digna para estos negocios pasa por que la situación sanitaria no se complique más de la cuenta y la oleada de estudiantes que inunda la ciudad cada otoño llegue y abarrote sus instalaciones. Sería la mejor noticia para un sector, el del fitness, especialmente golpeado por la pandemia.

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