Granada rinde homenaje a sus héroes del aire

La Patrulla Aspa concluye una serie de exhibiciones por América Latina, emulando el viaje que conectó nuestro país con el Atlántico Sur hace ahora un siglo

La Patrulla Aspa sobrevuela Río de Janeiro
La Patrulla Aspa sobrevuela Río de Janeiro / GH

Franco, Julio Ruiz de Alda, Juan Manuel Durán y Pablo Rada grabaron su nombre en la historia de la aviación española cuando en 1926 lograron completar un viaje en avión entre España y el Atlántico Sur. Un hito del que ahora se cumplen cien años y que el Ejército del Aire homenaje emulando aquel viaje ahora con la Patrulla Aspa como principal protagonista de una expedición que partió de Armilla con dirección a Brasil, Uruguay y Argentina, donde realizaron una serie de espectáculos para honrar la memoria de aquellos héroes. Esa gesta se sintetizó en dos palabras que resumen el viaje y también la esencia de España: Plus Ultra.

Esos cuatro hombres partieron de Huelva, pero el nuevo equipo honra su memoria desde la Base Aérea de Armilla, como no podía ser de otra forma para una patrulla que tiene grabado a fuego esta provincia y el mejor ejemplo de ello es el capitán Víctor Fernández, uno de los miembros de esta nueva gesta.

Alumno de El Carmelo, este granadino lleva la aviación en la sangre y entre en sus manos han estado los mandos de control del S76C, un “emblema de la aviación granadina”, explica a este periódico desde Uruguay, una de las últimas paradas de su viaje. El nombre quizá no suene demasiado a los granadinos menos iniciados en el mundillo, pero seguro que conocen su aspecto, pues este “emblema” preside la rotonda donde confluye Camino de Ronda, Avenida América, Paseo del Violón y Domingo Puente Marín.

El amor de Fernández a la aviación está casi a la par con el que siente hacia Granada –y “a una granadina” en particular– y ejemplifica el carácter local que tiene esta efeméride que busca “recordar a esos héroes que llevaron la bandera nacional a otros países con unos medios que ni por asomo son los que manejamos actualmente”, en palabras del capitán.

Esos “héroes” que menciona Fernández partieron de Palos de Moguer, a pocos minutos de que el reloj marcase las ocho de la mañana de un 26 de enero de 1926, a bordo de una aeronave Dornier Do J “Wal”. El objetivo, aparte de la victoria moral de batir un récord mundial de distancia recorrida con escalas, era abrir una línea de correo veloz a través del Atlántico

El capitán Fernández posa delante de uno de los helicópteros.
El capitán Fernández posa delante de uno de los helicópteros. / GH

Ese legado supone un pequeño equipaje de mano con el que viaja la Patrulla Aspa, aunque al volar fuera de las aerolíneas comerciales no tendrán problema. El capitán califica ese legado de “honor” y asegura que ahora están “haciendo historia”, pero al tiempo quita hierro al asunto asegurando que todo esto “no nos impone más presión de la habitual, pero, es cierto que intentamos preparar cada detalle al máximo para que este homenaje esté a la altura”.

Han sido tres las exhibiciones de la Patrulla dentro de ese homenaje, que comenzó el 28 de enero en la playa de Ipanema, en Río de Janeiro, y que sirvió como acto inaugural del programa conmemorativo en América. Tras ella tuvo lugar una segunda exhibición en el Parque de la Rambla de Montevideo, el día 1 de febrero, y finalmente el día 4 de febrero se realizó la tercera y última exhibición en Costanera (Buenos Aires).

Entre tantos nombres de ciudades latinoamericanas destaca una de este lado del océano, Granada. Fruto del arraigo de la Patrulla con la capital, las exhibiciones incluyeron varias maniobras para homenajear a la ciudad que acogió, incluso vio nacer, a muchos de sus integrantes, para “dejar allí donde vamos ese sello de la ciudad que nos ha dado tanto”, presume el capitán.

En total, el conjunto de la misión ha supuesto una distancia aproximada de casi 20.000 kilómetros, considerando los tramos de despliegue estratégico, los movimientos intermedios y el retorno a España. Una distancia abultada que no asusta a quien tiene en las nubes su segunda casa, aunque “la preparación de volar en el espacio aéreo de tres países diferentes, conocer sus regulaciones internas y su funcionamiento requiere un arduo trabajo por parte de todas las tripulaciones”, reconoce el capitán, aunque no le queda más remedio que reconocer que “sarna con gusto no pica”.

Víctor Fernández no ha viajado solo. El despliegue para esta efeméride ha contado con un contingente de unos 60 militares del Ejército del Aire y el Espacio. Participaron dos A400M del Ala 31, con un personal de unos 19 efectivos; la Patrulla Aspa, encuadrada en el Ala 78, desplegará seis helicópteros EC-120B Colibrí y alrededor de 29 efectivos entre pilotos, mecánicos, jefatura y personal de apoyo; se sumó asimismo personal del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire y del Espacio (SHYCEA), el dispositivo se completó con efectivos adicionales de otras unidades como la Dirección de Asuntos Económicos (DAE) o el Gabinete del JEMA.

“Aunque no podemos negar que la experiencia que hemos vivido es espectacular y única, estar tantos días fuera de casa es duro, pero, gracias a Dios tenemos unas familias que no nos merecemos y entienden perfectamente la labor que estamos haciendo aquí y comparten nuestra ilusión”, concluye el capitán.

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