V Centenario de la primera vuelta al mundo

Los dos granadinos que embarcaron con Magallanes

  • Antonio Jiménez, hijo de Ana de la Cueva y Francisco Hernández, cobró cuatro meses por adelantado y no se sabe si regresó

  • Luis de Mendoza se sublevó contra Magallanes y murió apuñalado a manos de Gómez de Espinosa

Maqueta en el centro de interpretación de la primera vuelta al mundo en Sevilla. Maqueta en el centro de interpretación de la primera vuelta al mundo en Sevilla.

Maqueta en el centro de interpretación de la primera vuelta al mundo en Sevilla. / Belén Vargas

La efeméride de la primera vuelta al mundo trae a la actualidad la gesta que lleva los nombres de Juan SebastiánElcano y Fernando de Magallanes. En aquella aventura se enrolaron hasta 247 hombres, de los que regresó apenas un puñado tres años después de partir. Entre aquellos pioneros que partieron de Sevilla ahora hace 500 años se encontraban dos granadinos, según los registros consultados por Tomás Mazón, un ingeniero que está detrás de una web –www.rutaelcano.com–referencia de particulares que quieren conocer cómo fue aquella aventura y que ha despertado el interés de la Comisión del V Centenario de la Circunnavegación. En los archivos consultados y que están transcritos en la web aparecen los nombres de dos granadinos que embarcaron hace cinco siglos. Su aventura terminó antes que la de Elcano, según Mazón.

Los 247 que partieron “eran hombres jóvenes”. Se desconoce la edad de la totalidad de la tripulación, pero sí se conoce cuántos años tenían los supervivientes cuando llegaron. Rondaban la treintena. Entre ellos “no había buscavidas”, eran marineros, profesionales que se alistaron en un viaje que tenía, además de un fin comercial, una vertiente científica. “Pretendía conocer las dimensiones del mundo” a través de una expedición que cambió la historia. Socialmente, en las cinco naos se dieron cita desde capitanes a criados.Soldados y marinos.Carpinteros y científicos. “Había marineros, grumetes, pajes que ayudaban a sus señores, y también quien desempeñaba oficios específicos”, como carpinteros o barberos, indica Mazón. “Se seleccionó y juntó a gente muy buena”, apostilla este investigador de la gesta.

El primer granadino que figura es Luis de Mendoza. “Era capitán de la nao Victoria”. Noble de alta graduación, apenas se conocen detalles de su vida.“Sabemos que es de Granada por otra crónica”, indica Mazón, que reconoce que no se sabe nada de él antes de embarcar. Sí hay documentación sobre cómo murió. Y fue en unas circunstancias muy alejadas de la nobleza que se asocia a la aventura de Elcano.

Mendoza se rebeló contra Magallanes. El portugués “no siguió el camino que había pactado con el resto de capitanes” de las naos. Magallanes decidió costear África antes de poner rumbo a Brasil. Los recelos del resto de responsables propiciaron la tragedia.

Mendoza se sublevó contra Magallanes, que envió a la nao Victoria a Gómez de Espinosa, su alguacil, en un bote con un puñado de hombres. Llevaba consigo una carta para el capitán. Subió a la nao pese a que en un principio Mendoza fue reticente. Le entregó la misiva.“Mientras el capitán leía el contenido, Gómez de Espinosa le apuñaló”, resume Mazón.Fin de la revuelta.

El segundo granadino fue Antonio Jiménez. “No hay trazabilidad completa” de su aventura. Se sabe que embarcó.Era “vecino de Granada, hijo de Ana de la Cueva y Francisco Hernández, ha de haber de sueldo a ochocientos maravedís por mes. Recibió por el sueldo de cuatro meses adelantados”, se lee en la transliteración de documentos originales a cargo de Cristóbal Bernal.

Se conoce su nombre y vecindad gracias al aparato burocrático de la época.Todo lo que tenía que ver con los presupuestos de la Casa de Indias (o aspectos como el pago de sueldos) se anotaba escrupulosamente por los funcionarios. Así se sabe que Jiménez recibió el pago de cuatro meses por adelantado. Sin embargo, no se pasó a cobrar el resto. Dato clave. Tampoco se tiene registro de su fallecimiento, pese a que todos los decesos se anotaron. ¿Qué pasó con este granadino?

La nao San Antonio, donde "probablemente” estaba embarcado Jiménez, decidió abandonar la expedición y volver a España. No se pagó el sueldo a los desertores que reclamaron el pago pendiente. A los oficiales se les apresó y a "quienes no tenían responsabilidad se les dejó marchar, pero no se les registró”, porque no se les abonó ninguna cantidad, explica Mazón. “Sería raro que hubiera fallecido y que no quedara apuntado”, apostilla el investigador, que cree que lo más “lógico” es que regresara a España en la San Antonio.

Jiménez embarcó como sobresaliente.“Era un soldado”, aclara Manzón.Sobre su sueldo, 800 maravedís al mes, el investigador apunta a que, pese a que es complicado hacer un cálculo, un maravedí podría equipararse a un euro. Un capitán tenía un sueldo de 4.000 maravedís, y un maestre, 3.000.Estas cantidades pueden servir para enmarcar el papel que desempeñó Antonio Jiménez en aquel viaje.

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