La 'guerra' en Adif, un obstáculo más en la parálisis ferroviaria
CCOO escribe una carta al Ministerio para que ponga fin al aislamiento que sufre Granada y restablezca las conexiones.
La crisis ferroviaria no es cosa de Granada solamente. En total, España todavía espera 1.000 kilómetros nuevos de Alta Velocidad, cuyas obras afectan a conexiones que están paralizadas y a muchas provincias que viven una situación de aislamiento difícil de sostener. Y la cosa va para largo, puesto que es conocido el pulso que mantienen las principales constructoras del país que acometen los trabajos con la ministra de Fomento en funciones, Ana Pastor, y que es un motivo más de la ralentización del AVE en diversos puntos de la geografía nacional. A la tensión entre la representante del Gobierno y los empresarios por los desacuerdos presupuestarios, se une ahora la crisis intestina del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) que destapó ayer el diario El Mundo como una de las causas de que el ámbito de los trenes esté ahora mismo en punto muerto.
Por un lado, el PP ya hace tiempo que ha dejado de dar plazos para la llegada del AVE a Granada, ya que ha ido incumpliendo cada una de las promesas que ha ido afirmando desde 2014. Ahora mismo, hay muchas cosas en el aire, las obras no tienen ritmos y se van sumando diferentes problemas como los de carácter técnico en la zona de Loja o, directamente, la división que existe en Granada sobre el soterramiento del AVE que defienden la mayor parte de las instituciones granadinas que han ofrecido su apoyo al colectivo ciudadano de la marea amarilla. Como mínimo, habrá que esperar a ver qué sucede en las elecciones generales y cuáles son las decisiones que toma el nuevo titular de Fomento, en el caso de que exista tal cambio. La decisión de Pastor ahora mismo parece firme y, según ella, las empresas están haciendo presión para aprovechar la coyuntura electoral presentado modificaciones de las obras que no se ajustan a la ley presupuestaria.
Este conflicto parece sólo la punta del iceberg del embrollo que hay dentro del Ministerio de Fomento, donde la obstinación por las infraestructuras de Alta Velocidad ha generado un desequilibrio interno además de acrecentar la deuda de empresas públicas como Adif. Tanto es así, que el AVE que iba a llegar en principio a Granada es una obra diferente de la que está proyectada ahora con muchos remiendos que ha provocado tensiones entre Madrid y las entidades locales, inquietas por los retrasos. El ente ferroviario de Adif está especialmente tocado e incluso se están barajando destituciones con las que señalar a los responsables de los 1.000 kilómetros de Alta Velocidad que hay colgados por toda España, donde Granada, Murcia y Castellón conforman un corredor sin trenes.
Mientras tanto en Granada continúan las críticas por el aislamiento ferroviario. Así, la marea amarilla celebró ayer un nuevo acto de su calendario de movilizaciones. Esta plataforma reunió a un centenar de personas entre vecinos afectados y representantes políticos para dar un paseo por el que denominan el "muro de la vergüenza" y exigieron el compromiso real para que el AVE llegue soterrado a la ciudad.
Por otra parte, el sector ferroviario estatal de CCOO ha remitido una carta a la ministra de Fomento, Ana Pastor, instándole a que ponga fin al aislamiento ferroviario que sufre la provincia de Granada. Esta incomunicación, según explica el sindicato, obedece a los "continuos retrasos" en la construcción de la línea de Alta Velocidad entre Granada y Antequera y, en particular, el cierre provisional de la línea convencional en el mismo trayecto. Según CCOO esto se ha traducido en la progresiva pérdida de cargas de trabajo en las distintas dependencias que prestan los servicios ferroviarios en Granada y sus consecuencias sobre el empleo, por ejemplo, el ERTE en Contratas Ferroviarias y una disminución en la plantilla de Renfe y Adif de en torno al 40%.
CCOO considera "urgente" la recuperación del proyecto original de la línea AVE Antequera-Granada, donde el trazado en vía doble y la nueva estación de la capital granadina "estaban llamados a ser uno de los motores económicos de la ciudad".
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