El Hospital Virgen de las Nieves de Granada permite el acompañamiento de la mujer durante la cesárea y refuerza la humanización del parto
El hospital granadino implanta un protocolo pionero que incorpora la presencia de un familiar y el contacto piel con piel en cesáreas programadas
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El Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada ha dado un nuevo paso en la humanización de la atención al parto al implantar un protocolo que permite que la mujer esté acompañada por una persona de su elección durante una cesárea, así como en la posterior fase de reanimación. La iniciativa, puesta en marcha en agosto del pasado año, ha permitido ya que 23 mujeres hayan estado acompañadas durante cesáreas denominadas “pro vínculo”.
La medida, impulsada por el Servicio Andaluz de Salud, introduce prácticas que hasta ahora estaban reservadas casi exclusivamente a los partos vaginales y que buscan mejorar la vivencia emocional del nacimiento. Entre ellas destaca la presencia del acompañante en quirófano, habitualmente la pareja, y la posibilidad de realizar contacto piel con piel inmediato entre la madre y el recién nacido, incluso durante la intervención quirúrgica.
El protocolo se activa siempre que estén garantizadas la seguridad de la mujer, del bebé y del acompañante, así como el correcto desarrollo del acto quirúrgico y anestésico. En estos casos, el recién nacido es colocado desnudo, con gorro y cubierto por una manta, sobre el pecho de la madre inmediatamente tras el nacimiento, favoreciendo la termorregulación y el vínculo afectivo desde los primeros minutos de vida.
La matrona y jefa del bloque de Obstetricia y Ginecología, Rocío López, ha subrayado que esta iniciativa “da continuidad a un modelo de atención más humano, en el que confluyen dos elementos clave: la compañía y el contacto piel con piel, fundamentales para reforzar el vínculo materno-filial”.
El protocolo está dirigido principalmente a cesáreas programadas o urgentes no críticas, en gestaciones de bajo riesgo, y requiere que la mujer reciba anestesia regional, lo que le permite permanecer consciente y estable durante la intervención. La ginecóloga responsable del paritorio, Mercedes Valverde, ha señalado que el objetivo es que las mujeres “vivan este momento con mayor tranquilidad y puedan compartir el nacimiento con la persona que elijan, favoreciendo una experiencia más positiva y cercana”.
La decisión de permitir el acompañamiento se adopta de forma individualizada tras una valoración conjunta de los equipos de Obstetricia, Anestesiología, Pediatría, Neonatología y Enfermería. La jefa de sección de Anestesiología del Hospital Materno Infantil, Cristina Fernández, ha explicado que “cada caso se estudia atendiendo a las condiciones clínicas de la madre y del bebé, priorizando siempre la seguridad”.
El acompañamiento se mantiene también en la sala de reanimación, donde continúa el contacto piel con piel. La supervisora de Reanimación, Marta Martín, ha destacado la implicación del personal de Enfermería “tanto en quirófano como en la recuperación, garantizando la continuidad del cuidado y el bienestar de madre y recién nacido”.
La subdirectora de Enfermería del Hospital Materno Infantil, María Teresa Rivas, ha enmarcado esta medida dentro de un modelo de atención perinatal centrado en la familia y alineado con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y del Ministerio de Sanidad, que promueven la presencia del acompañante incluso en contextos quirúrgicos. “La evidencia científica avala que estas prácticas reducen la ansiedad materna y mejoran la experiencia del parto”, ha señalado.
Con la implantación de este protocolo, el Hospital Virgen de las Nieves consolida su apuesta por una atención sanitaria más humana, respetuosa y centrada en las personas, incorporando avances que transforman la vivencia de la cesárea y refuerzan el vínculo familiar desde el nacimiento.
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