El juicio a la parricida de Charches se celebrará en junio en la Audiencia
Ya hay fecha para el juicio a María Dolores R.L., la vecina de Charches que mató a su marido con una escopeta porque no podía soportar que le fuera infiel con una prostituta. La Audiencia Provincial de Granada ha reservado cuatro días de junio (23,24,25 y 26) para la vista, que contará con un jurado popular, según han informado a este diario fuentes del proceso.
Según estas mismas fuentes, el juicio se desarrollará en la sala de vistas de la Sección Primera, donde los miembros del jurado deberán determinar si la mujer, que tiene 45 años y permanece en prisión desde el crimen, cometió el parricidio empujada por los celos y la obsesión -como sostiene su defensa- o sin la concurrencia de atenuante alguna.
La Fiscalía de Granada, en sus conclusiones provisionales, pide que sea condenada a 18 años de prisión como autora de un delito de asesinato, pues sostiene que actuó con "alevosía", tras sentirse "humillada y despechada por la traición". Además, aprecia un posible delito de tenencia ilícita de armas, por el que solicita que se le impongan 9 meses de cárcel más.
Por su parte, la acusación particular que ejerce contra ella su suegra reclama que se le imponga una pena de 20 años de prisión por el crimen, así como que sea condenada a otro año más por tenencia ilícita de armas.
En cuanto a las posibles circunstancias atenuantes o agravantes, el Ministerio Público considera que en los hechos concurrieron la agravante de parentesco y la atenuante de confesión del hecho, pues la parricida, al final, admitió ser la autora de la muerte de su marido: Francisco Medina Espigares, cuyo cadáver fue hallado en un paraje conocido como la Rambla del Agua cubierto de piedras y vegetación y dos disparos en la cabeza.
Las acusaciones creen que la procesada obró conforme a "un plan perfectamente trazado", y siendo consciente en todo momento de la gravedad y de las consecuencias de lo que iba a hacer. Así, esperó a que Francisco estuviera "profundamente" dormido, y no pudiera por tanto defenderse, para efectuar los dos disparos que acabaron con su vida. El crimen ocurrió en el dormitorio de la pareja, que fue limpiado a conciencia por María Dolores antes de ocultar el cadáver, lo que provocó que se le diera por desaparecido y se llevara a cabo un rastreo.
Por su parte, la defensa aprecia cuatro atenuantes, algunas de ellas muy cualificadas, que pide se tengan en cuenta a la hora de fijar la pena para su cliente. Dichas circunstancias son: confesión del hecho, obcecación, alteración psíquica por celos y alteración psíquica por depresión. Además, sostendrá en el juicio que era una mujer maltratada.
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