Lorena Medina, policía de la UPR de Granada: "Me veo capaz de afrontar cualquier cosa que se me presente"
Esta agente granadina, que lleva 14 años en la Unidad de Prevención y Reacción del Cuerpo Nacional, reivindica la posición de las mujeres dentro de la Policía
Los sueños no siempre nacen en la niñez. Lorena Medina es miembro de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de la Policía Nacional de Granada. Durante su juventud siempre creyó que acabaría siendo profesora. Tuvieron que pasar más de dos décadas para que empezase a soñar con unirse al Cuerpo. El sueño fue corto, porque lo logró enseguida. Ahora, esta granadina tiene claro que ser policía es su vocación. Y todos esperan que siga siendo así por mucho tiempo, porque, como dicen en la Jefatura Superior, "es de lo mejor que tenemos por aquí".
Pregunta.Antes de llegar a Granada pasó por otros destinos.
Respuesta.Hice mis prácticas en Estepona, luego me mandaron a Madrid, mi primer destino, donde estuve un año y ocho meses en los coches de radiopatrullas. Una vez pude pedir para moverme de destino, me dieron Fuengirola. Allí volví a ser a estar en las patrullas a pie de calle, pasé también por una oficina, a tramitar las actas de drogas o las actas de armas, por ejemplo, y luego ya salió la plaza para la UPR. A mí me interesaba, porque yo venía de Madrid, de estar en la calle. Yo necesitaba calle. Desde ahí, mi trayectoria profesional ha sido en la UPR. En Granada llevo un año y medio.
P.¿Cómo es su trabajo en la UPR?
R.En esta unidad nos encargamos, por ejemplo, de restablecer el orden público. Vamos a manifestaciones, a ferias, a fiestas y hacemos tareas de control. También hacemos entradas y registros en domicilios o apoyamos a otras unidades. Hacemos un sinfín de cosas. Yo estoy encantada aquí. Además, es que soy de Granada, nací en Calicasas. Mi pensamiento era venirme a Granada. Y ya lo he conseguido, ya de aquí no me muevo, estoy aquí en la gloria. He tardado catorce años en venirme.
P.Siempre dicen que es una profesión muy vocacional.
R.Yo no quise ser siempre policía. Soy licenciada en Filología Hispánica, pero la verdad es que siempre me había llamado muchísimo la atención. Siempre que veía un coche de policía se me iba la mirada. Yo primero, como también quería ser profesora, pensaba en sacarme mi carrera. Hice oposiciones a profesora, pero no las aprobé. Así que, de repente, dije: ¿por qué no me presento para policía? Y me presenté. Y tuve la gran suerte de aprobar enseguida. Ahí ya dije, esto es lo mío. Aparte, soy una persona que me gusta mucho ayudar a la gente, ya no solo en el trabajo, sino en mi día a día. Siendo policía ayudas a muchas personas. Es cierto que tienes muchos momentos malos, pero también otros de muchísima satisfacción.
Me gusta mucho ayudar a la gente, ya no solo en el trabajo, en mi día a día
P.Habrá situaciones muy complejas. ¿Compensa siempre seguir o a veces hay dudas?
R.No me he planteado nunca dejarlo. Al contrario, siempre he dicho que estoy supercontenta. Le doy gracias al universo de que me haya puesto en este camino. He ido dando con buenas personas en mi trabajo y siempre he tenido compañeros por los que me he sentido muy arropada. Venía de Fuengirola pensando que aquí, a lo mejor, iba a encontrar otro tipo de compañerismo diferente, porque Fuengirola es más pequeño. Ese era uno de mis miedos. Pero llegué aquí y desde el minuto uno me acogieron como si los conociera de toda la vida.
P.¿Recuerda alguna situación que le marcase?
R.En Fuengirola tuve una: una persona que se quería lanzar al vacío. Era impactante ver al hombre que se quería tirar, pero lo que me sorprendía de verdad era la gente. Personas con sus hijos, comiendo pipas, esperando a que se tirara. En general, no sabes qué te vas a encontrar. Por ejemplo, en una entrada en domicilio vas con nervios. Eres una persona como cualquier otra y tienes esa sensación de inseguridad, porque por mucho que tú tengas las armas, escudos, no sabes qué te puedes encontrar. El estrés lo llevas en el cuerpo, pero tienes que ir acostumbrándote.
P.Es casi imposible pensar que uno pueda llegar a acostumbrarse a eso.
R.A nadie le hace gracia ver según qué intervenciones. Viví una en la que un niño pequeño se cayó por una ventana, un bebé. Murió. A mí esa situación me pone mal, porque soy humana y me pongo mucho en el papel de la otra persona. A mí ya me da igual que sean malos o buenos, yo no veo eso en ese momento. Pero ya piensas que forma parte de tu trabajo. Llegas, te pegas una ducha, te relajas e intentas no pensarlo. Y al día siguiente empiezas de nuevo. Aun así, me llevo cosas positivas también. Por ejemplo, estando fuera de servicio vi como una chica le robaba el móvil a una señora y la detuve. Luego, esa misma señora me contó que estaba pasando por un cáncer y que todo su trabajo era por medio de su móvil. Decía que haberlo perdido hubiera sido una catástrofe. Sentí una satisfacción tremenda haber estado en el momento adecuado para poder evitarlo. La señora me pidió mi número y me mandó un mensaje muy bonito.
Por mucho que tengas armas o tengas escudo, no sabes qué te puedes encontrar
P.¿En su entorno se vive ese miedo?
R.Claro. Mi madre decía: "Yo le pido a Dios que, si es para bien, que seas lo que tú quieras ser, pero que sea siempre para bien". Ella tiene su miedo. Hasta que no llego a mi casa y le pongo un mensaje, "Mamá, estoy ya en casa", no se queda tranquila. Este es un trabajo en el que sales a la calle y no sabes lo que te puede pasar. Además, los días son siempre distintos. No lo puedes tener planificado. Yo algunas intervenciones no las cuento. Una entrada de registro, igual no explico que tenemos que tener cuidado, porque la persona que está en ese domicilio puede tener armas. Intento quitarles preocupaciones.
P.Con todo, dice que no cambiaría de unidad.
R.Ahora mismo no. Quiero estar donde estoy. Además, en mi unidad, un día estás trabajando, pero a lo mejor otro tienes una formación. La formación es maravillosa, porque es que un día es de armas, de disparar, otro día haciendo controles... No te aburres. Ahora me veo ágil, capaz de estar en la calle, de afrontar cualquier cosa que se me presente. Y con la ayuda de mis compañeros todavía más, porque tengo un grupo maravilloso.
P.Esas ganas no entienden de diferencias entre hombre y mujer.
R.En mi trabajo, yo no noto esas diferencias. Hago el mismo trabajo que hacen mis compañeros. Por ejemplo, si nosotros tenemos que hacer una entrada o un registro, yo estoy allí como ellos. Que me toca coger el escudo, cojo el escudo. Y así con todo. Soy uno más de mi grupo, que es lo que tiene que ser. Luego en la calle, por norma general, a mí me respetan, pero sí es cierto que hay algunas personas a las que les tienes que decir, en lugar de una vez "¿me da usted la documentación?", se lo tienes que decir tres veces. Tienes que ponerte un poco más firme. Al final, es una cosa de equipo. Yo me siento también respaldada por mis compañeros y compañeras. Siento que no van a dejar que nadie me falte respeto.
No noto las diferencias, yo hago el mismo trabajo que hacen mis compañeros
P.¿Hay más mujeres en la UPR?
R.Sí, hay otras dos mujeres, más o menos de mi edad, 45 años. Somos dos grupos en la UPR. Está el grupo primero, del que yo formo parte, y un segundo grupo, en el que están ellas dos. Hacemos el mismo trabajo, pero cuando nosotros estamos de mañana, ellos están de tarde, para que se cubra siempre el servicio.
P.También será importante el apoyo entre mujeres, especialmente para las que llegan nuevas.
R.Exacto, pero yo las veo superpreparadas. A veces digo, ¿pero cómo saben tanto? Siempre han dicho que las mujeres son malas para otras mujeres, pero yo he intentado ayudar a las que veo nuevas. Me acuerdo de la historia de mi primer chaleco. Yo me compré uno porque al principio, cuando aprobé, no nos lo daban. Con el tiempo, todas las chicas que iban llegando a Fuengirola venían sin chaleco, y el mio iba pasando por todas. Luego me hacían regalitos. Y también al contrario, yo también recibí ayuda de otras mujeres. Cuando estaba en las prácticas en Estepona conocí a la que fue mi subinspectora, Charo. Le tengo muchísimo cariño, siempre iba pegada a ella, fue la que me enseñó. No he perdido contacto con ella. Para mí era un referente.
Temas relacionados
No hay comentarios