El matrimonio Muñana-Budinka
La bodega granadina situada en Cortes y Graena organizó ayer una cata guiada en la taberna de la calle San Matías para difundir tres de sus mejores caldos: un Muñana Ñ, un Muñana 3 cepas y un Petit Verdot
Cada vez está más de moda beber vino. Hace tiempo que el vino salió de los círculos sibaritas de los gastrónomos para ir ganando popularidad entre modernos y clásicos. Saber de vinos es tendencia y decantarse por las bodegas de la tierra ya es lo más cool a la hora de salir a tapear, pero pocos pueden pavonearse con conocimiento de causa. Y en los restaurantes están a expensas de los gustos del sumilleres. Por eso, las catas guiadas como la que ayer se organizó en la Taberna Budinka con los caldos de las bodegas Muñana tienen el éxito asegurado.
El enólogo de la bodega, Antonio López, fue el encargado de adentrar en los aficionados al vino por tres de los mejores caldos de esta empresa granadina. El primer elegido fue un Muñana Ñ, una añada de 2006 que mezcla tres variedades de uva: tempranillo, cabernet sauvignon y monastrell de 12 meses en barrica de roble francés y americano.
El segundo fue un Muñana 3 Cepas con syrah, cabernet sauvignon y merlot de 12 meses en barrica de roble francés de 300 litros.
El tercero fue un Petit Verdot con 12 meses en barrica de roble francés.
El maridaje corrió a cargo de La Budinka, que normalmente organiza este tipo de catas los miércoles pero para esta ocasión especial cambió el día de la semana. La cocinera de esta taberna de diseño especializada en vinos de granada acompañó el primer tinto con unos rollitos de morcilla fresca picante con queso. Para el segundo eligió un picadillo de carne en tartaleta. Y para el último, unos rollitos de hojaldre con ensalada Budinka, una deliciosa mezcla de atún, aceitunas negra, queso y mango.
Además de guiar los sentidos del público por los vericuetos palatales de esos tres vinos, el enólogo realizó una pequeña introducción y se proyectó un vídeo en el que se repasó la historia de la bodega, que aloja una finca de 240 hectáreas localizada en el término de Cortes y Graena. La parcela tiene dedicadas cuarenta hectáreas al cultivo del olivo y otras tantas a viñedos en los que se cultivan seis variedades de uva: tempranillo, cabernet sauvignon, monastrell, syrah, merlot y petit verdot.
La crianza de la cepas a 1.200 metros de altura, la edad de las mismas -las de tempranillo, cabernet sauvignon y monastrell tiene más de 20 años de antigüedad- y una vendimia manual tardía desde mediados de septiembre hasta mediados de noviembre dan a sus caldos un toque de distinción único muy valorado por enólogos, sumilleres y críticos. Y, gracias a catas como la de ayer, cada vez más por el gran público.
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