El mérito de una 'tribu' que disfruta con la enseñanza

El sociólogo José María Maravall, el psicopedagogo Francesco Tonucci y el CPR Monte Chullo, entre los galardonados

El mérito de una 'tribu' que disfruta con la enseñanza
El mérito de una 'tribu' que disfruta con la enseñanza
A. Beauchy / Granada

14 de febrero 2012 - 01:00

La comunidad educativa andaluza se puso ayer sus mejores galas para premiar a las personas que han contribuido durante su trayectoria profesional a mejorar la calidad de la educación. Docentes, políticos, psicopedagogos, sociólogos y periodistas fueron desfilando ayer por el Parque de las Ciencias de Granada ante la presencia de alumnos y familiares llegados desde distintos puntos de Andalucía para recibir los Premios al Mérito de la Educación 2011.

Divididos en dos categorías, placas para las instituciones y medallas para las personas, los galardones que entrega anualmente el máximo representante de la Consejería de Educación, actualmente Francisco Álvarez de la Chica, fueron un buen pretexto para destacar la excelente labor que se realiza en multitud de centros de la comunidad, entre ellos el CPR Monte Chullo, de la provincia de Granada.

Pero sobre todo para honrar la excelencia de iniciativas personales entregadas a la enseñanza. Por su compromiso con la educación y defensa del sistema educativo público, el jurista, sociólogo y ex ministro de Educación, José María Maravall, recibió la Medalla de Oro entre aplausos del público. El promotor de la Ley Orgánica del derecho a la Educación (LODE), profesor en España, EEUU e Inglaterra, le dedicó el premio a su familia, una saga de docentes. "Estos 46 años como docente han sido para mí un placer sin fin, habría pagado por ellos", dijo Maragall.

El autor de La ciudad de los niños, un proyecto que encumbró al pensador, psicopedagogo y escritor Francesco Tonucci, aprovechó los minutos que le brindaron tras recoger su Medalla de Oro al compromiso con la educación y la infancia, para defender los derechos de los niños. "Una buena escuela tendrá que empezar siempre con un momento de escucha y no de propuesta; deberá respetar las tardes de los niños, sin invadir su tiempo con tareas ni deberes y reconocer su derecho a disfrutar", dijo el pensador.

Aunque el momento más emotivo lo regaló la poeta y docente de Literatura del IES San Blas de Aracena de Huelva, Carmen María Gil Martínez, quien, medalla en mano, contó uno de sus cuentos, el del Sapo verde, al tiempo que explicaba el placer que sentía con la enseñanza. "Mi tarea se ve recompensada cuando veo a un niño apretar un cuento contra su pecho", dijo la escritora e ilustradora de cuentos infantiles que ha merecido otros muchos premios literarios y ha creado una web (poemitas) donde pone a disposición del profesorado sus materiales didácticos.

Dos centros públicos andaluces, un aula hospitalaria y el periódico Escuela, recibieron la Placa al Mérito. El salón de actos del Parque de las Ciencias estaba abarrotado por alumnos y docentes de Dólar, Ferreira y Huéneja y su anejo La Huertezuela, que integran la comunidad educativa del colegio público agrupado Monte Chullo, que recibió el mérito a la excelencia de sus buenas prácticas docentes. "Este premio es de nuestros alumnos, que son los más excelentes", dijo emocionado su director. La publicación semanal Escuela, que ha cumplido en 2012 70 años de vida, también recibió la Placa al Mérito. Su director, Pedro Badía, destacó que la publicación "ha sobrevivido gracias al apoyo de los docentes". Para este profesional malagueño, el periódico que dirige es un instrumento de trabajo de la comunidad educativa. "Es un honor recibir este premio, sobre todo en estos tiempos de penumbra que se avecinan", dijo Badía.

Un instituto de Villamanrique de la Condesa de Sevilla y el aula hospitalaria de salud mental infanto-juvenil del Hospital Vázquez Díaz de Huelva, completaron los galardones por sus buenos resultados académicos, el primero, y por su importante labor de atención educativa continuada con los menores hospitalizados, el segundo. "La mayor dificultad que tienen los niños del aula hospitalaria es que son de diferentes niveles educativos y no tienen disciplina -explicaba ayer su responsable, Matilde Arazo-, pero gran parte del mérito es de sus padres, porque no es fácil tener un hijo en un hospital mientras los demás jóvenes acuden al instituto".

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