Resumen

Un año movido en lo musical con dimisiones y nuevas incorporaciones

  • 2019 terminó con la sorpresiva renuncia de Pablo Heras-Casado, y el nombramiento de Antonio Moral al frente del Festival de Música y Danza 

  • También renunció el gerente de la OCG

Un año movido en lo musical con dimisiones y nuevas incorporaciones Un año movido en lo musical con dimisiones y nuevas incorporaciones

Un año movido en lo musical con dimisiones y nuevas incorporaciones

El año que empezaba con Pablo Heras-Casado presentando la programación del Festival de Música y Danza de Granada ha terminado con Antonio Moral al frente de esta institución, la niña bonita de la cultura granadina. El 21 de noviembre, de forma sorpresiva, el director de orquesta, el que fuese un fichaje estrella alabado por todos de forma unánime, anunciaba su dimisión “por motivos estrictamente personales”.

El músico renuncia así al cargo que pasó a ocupar en 2017 antes de la finalización de su contrato, cuya vigencia se extiende hasta 2021.

Aunque en su momento la secretaria aclaraba que la dimisión no tenía efectos inmediatos y estaría al frente de la institución hasta que se eligiese sucesor, los integrantes del Consejo Rector se dieron prisa en elegir nuevo director. Y ante la urgencia, se renunció a abrir un concurso público y finalmente en la reunión extraordinaria del 18 de diciembre se designaba al prestigioso gestor cultural como nuevo director del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, puesto del que tomará posesión de forma oficial el próximo 3 de enero.

Sólo unos meses antes, el 30 de septiembre, se hacía pública la dimisión del gerente en funciones de la OCG, Günther Vogl, “por la falta de apoyo” de las instituciones granadinas. A diferencia del caso del Festival de Música y Danza, en el que si había turbulencias al menos en la superficie todo era un bucólico lago de aguas cristalinas, la renuncia de Vogl llegaba tras meses de protestas y manifestaciones por la situación de la orquesta.

Unas movilizaciones causadas por la asfixia económica de la OCG, unas deudas a las que a pesar de los compromisos de las administraciones públicas aún no se ha podido dar respuesta.

Pero esta renuncia parece que abría un proceso menos disruptivo, pues Vogl permanecerá en el cargo hasta que se elija a su sucesor mediante la fórmula del concurso público, algo que al final siempre dilata los plazos.

A la espera de ese nuevo nombre, 2019 trajo otra designación al frente de las instituciones culturales granadinas: la de Sara Navarro como gerente del Centro Lorca. El 10 de abril, el Consejo Rector del Consorcio Centro Lorca, presidido por la nueva consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, la eligió por unanimidad con una vinculación por dos años prorrogables.

A la espera de que se dote de más personal, el Centro Lorca sigue cocinando aún a fuego muy lento los proyectos propios, como la pospuesta y esperada exposición titulada Jardín deshecho. Comisariada por el hispanista estadounidense Christopher Maurer, aborda el tema del amor, la pasión y la sexualidad de Lorca. Inaugurada el 19 de septiembre, será la muestra con la que el edificio de Romanilla reciba 2020 porque podrá verse hasta el 6 de enero.

Otra de las grandes exposiciones con las que termina el año y empieza 2020 es que puede verse en la Alhambra: La Granada zirí y el universo beréber. La propia Reina Letizia visitó la ciudad para inaugurarla el pasado jueves 5 de diciembre y hasta abril podrá contemplarse esta muestra que comparte edificio junto a Destacados. Fundación Telefónica, que acoge el Museo de Bellas Artes hasta finales de enero.

En el panorama festivalero también se han vivido pequeños sustos, como el del Cines del Sur, que parecía que iba a desaparecer, llegó a contar con su correspondiente movilización en change.org aunque finalmente quedó pospuesto según el compromiso de la Junta de Andalucía.

El año también ha tenido pérdidas irremplazables, como la del poeta Rafa Juarez (Estepa, Sevilla, 1956). El ex director de la Fundación Ayala, falleció el 20 de septiembre en Madrid tras una larga enfermedad a los 63 años de edad. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Granada, desarrolló buena parte de su actividad profesional como librero y editor. Forma parte de la historia de la ciudad su obra y la mítica librería Al-Ándalus.

Meses antes, en marzo, moría José García Ladrón de Guevara. El popular escritor, uno de los más ácidos de las letras granadinas del último siglo, fallecía a los 89 años dejando atrás una intensa actividad cultural, social y política así como uno de los libros más vendidos de Granada: Informe deforme sobre la malafollá granaína a través de los tiempos.

Y no menos relevante fue el periodista Melchor Saiz-Pardo, desaparecido en febrero y que llegó a ser Defensor del Ciudadano y Medalla de Oro de la Ciudad. Además fallecieron dos figuras de la música: el flamenco Tony Maya y el heavy Carromato.

Pero también hubo iniciativas que echaron a andar este año, o al menos se reactivaron. Tras el verano el nuevo Ayuntamiento de Granada puso en marcha una rueda de comparecencias con gente clave del sector para elaborar, en seis meses a partir de ahí, un Plan Estratégico de la Cultura “sólido y ambicioso” sobre el que construir la candidatura que convierta a Granada en la Capital Europea de la Cultura en el año 2031.

Ya han comenzado las reuniones con los comparecientes directos y el alcalde, Luis Salvador, ha anunciado que “habrá aportaciones directas a través de documentos, formularios o cartas y se abrirá la participación a toda la ciudadanía a través de diferentes sistemas telemáticos”. “Se trata de sumar y de construir un plan que se ocupe realmente de destacar todo el valor intangible que es y representa la cultura para Granada”, sentencia Salvador.

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