Hostelería

La 'muerte de la calle Navas', la protesta de una camarera en Granada por la crisis de los bares

  • Una trabajadora de un local familiar de la capital, abierto en 1961, realiza un acto ante la alarmante situación de la hostelería

La camarera Ana Olmos, tumbada en una calle Navas desierta La camarera Ana Olmos, tumbada en una calle Navas desierta

La camarera Ana Olmos, tumbada en una calle Navas desierta / G. H.

"Hola soy Ana Olmos García, mi familia lleva con el bar Casa Fernando, en la calle Navas, desde el año 1961. Vivimos de la hostelería y nunca se ha visto semejante situación". Con este texto clama una camarera de Granada, una de las miles de representantes de un sector clave para la economía local de la situación alarmante en la que se encuentra. Ana Olmos acompaña de una foto llamativa, con ella tumbada en mitad de una calle Navas desierta simulando la muerte de la hostelería y, por ende, de la calle Navas. "La calle Navas es una de las calles más transitadas de toda nuestra provincia, donde casi todos los locales son bares, y la de la imagen soy yo, camarera como muchos de mis compañeros y familia viendo como nuestra forma de vivir se va muriendo poco a poco ante la impasividad de muchos...", recalca Ana Olmos en su denuncia.

Lo cierto es que la hostelería no remonta el vuelo en ningún sentido y empieza noviembre con pocas expectativas. Ni siquiera el hecho de la Navidad (que parece cada vez más difícil de celebrar aunque sea a la baja) a la vuelta de la esquina alienta una remota posibilidad de salvar el peor año de la historia para el sector debido a la pandemia del Covid.

En Granada, una provincia con más de 15.000 empleados que dependen de la hostelería y el turismo, durante el mes de octubre se han contabilizado más de 414 parados nuevos en el sector servicios.

Las restricciones obligadas por la fuerte segunda ola de coronavirus que azota al mundo entero (con una elevada tasa de incidencia) no ayudan a la economía cara a cara, con unas últimas semanas que en unas condiciones normales hubieran sido propicias por el buen tiempo que ha hecho en Granada hasta ahora y la confluencia del puente de Todos los Santos con el fin de semana.

De hecho, todo apunta a que en los próximos días las autoridades pueden elevar el nivel de restricción en Granada y adelantar el toque de queda, con el consiguiente daño a la economía. Además, la sombra del confinamiento domiciliario sigue pululando, pese a que la Junta la ha descartado hasta el momento.

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