Nuria Roldán, Guardia Civil recién retirada en la Comandancia de Granada: "Embarazada de ocho meses llevaba la pistola en el bolso"
La primera mujer que llegó a Comandancia de la Guardia Civil de Granada se retira tras servir en los Servicios de Información
La carrera de Nuria Roldán se erige sobre hitos históricos. Pertenece a la primera promoción de la Guardia Civil que incluyó mujeres en 1988 y, tiempo después, se convirtió en la primera mujer en llegar a la Comandancia de Granada. El pasado jueves colgaba su uniforme y daba por terminadas sus misiones en los Servicios de Información de la Guardia Civil (SIGC), una de las áreas más complejas del cuerpo, enfocada a la obtención de datos en materias como el antiterrorismo. La vida de esta agente granadina ha sido digna de película de acción. Ha tenido que interpretar papeles como haría la mejor actriz, con nervios de acero por el peligro que eso suponía. "De las 198 mujeres de esa primera promoción, ella reunía unas características innatas", comenta uno de los mandos de la Comandancia. En este último día, Nuria ha estado acompañada por su superior, una joven cuya identidad debe preservarse por motivos de confidencialidad y seguridad, pero que tiene claro el legado que deja la granadina: "Nuestras referentes son ellas, por suerte las que venimos detrás podemos fijarnos en todo lo que han hecho". Y tan referente: Nuria ya perseguía a los malos con la pistola al cinto y el bebé aún en la barriga.
Pregunta.Sin otras mujeres referentes en la Guardia Civil, ¿cómo supo que quería entrar al Cuerpo?
Respuesta.Mi padre era militar y ya de pequeña me gustaban los uniformes. No es que supiera mucho de la Guardia Civil, él estaba en el Ejército del Aire, pero yo no veía otro camino. Las pruebas físicas costaron, pero tenía 18 años y mucha ilusión, con eso sientes que nada te cuesta. Mi madre quería que yo fuese maestra, aunque no me convenció. Entré y pasé por el Puerto de Almería, por el Núcleo de Servicios en Teruel y, finalmente, me llamaron para una unidad de Servicios Especiales en Madrid. El cuerpo en ese momento tenía mucha necesidad de incluir mujeres. Estando en la Academia ya habían comenzado a hacer pruebas, para ver cómo nos desenvolvíamos. Fue en ese momento cuando me ofrecí para el puesto.
P.Las pruebas para el Servicio de Información serán de lo más exigentes.
R.El filtro por el que pasan los agentes que quieren formar parte del SIGC es de los más duros que hay en el cuerpo. Las unidades se rifaron a las mujeres de mi promoción, porque eran vitales para según qué misión, en las que los hombres pasaban menos desapercibidos. Cuando salió una vacante en Granada opté a ella sin pensarlo, porque dentro de la situación buscaba estabilidad, aunque no quería dejar de trabajar en el Servicio de Información.
El filtro para entrar en el SIGC es uno de los más duros en la Guardia Civil
P.Por seguridad no se pueden contar cuáles han sido sus misiones. ¿Cómo se vive esa tensión a nivel personal?
R.No hay separación entre una vida personal y una vida profesional. Te envían fuera de casa por la mañana y no sabes cuándo volverás. Los malos no descansan, si ellos cogen un avión, tú vas detrás. No te puedes echar para atrás. Ahora ya se ha conseguido un punto de mayor conciliación con la vida familiar, en mis tiempos no la había. Yo trabajé hasta los ocho meses y medio de embarazo. Con la pistola en el bolso y echándome la mano a la barriga. Si había que correr o disparar, yo lo hacía. Cuando mi hijo nació me apañaba como podía, porque había una necesidad superior. A día de hoy eso ya no se contempla, y eso es síntoma de avance.
P.¿Las mujeres ya han roto el llamado 'techo de cristal' en la Guardia Civil?
R.Creo que lo hemos roto ya. En su día es obvio que costó. A mí me costaba especialmente en la calle. Le decías a alguien que eras agente y te respondía "estudiantes no". No tragaban con que una mujer fuese Guardia. Hoy en día creo que ya estamos todos iguales. Mi teniente es una mujer, y no tiene ni 30 años. Hay que dar tiempo para que las mujeres vayan alcanzando ciertas cúpulas de poder, pero ya lo estamos viendo. Aquí en la Comandancia hace poco que ascendió la primera coronel. En general, todo el mundo se ha dado cuenta de que la mujer es una necesidad el cuerpo, multiplica las capacidades operativas en las misiones. Ahora se puede llegar a sitios a los que antes no se podía. Aquí hay mucha piña entre mujeres, es muy distinto con los hombres. Hay mucho compañerismo en general, pero en la mujer más todavía, nos preocupamos mucho por las otras. Yo sigo en contacto con mi grupo de promoción, ayudándonos en lo que podemos. Estamos muy unidas.
P.Ahora deja su legado en otras manos. ¿Cómo entran las más jóvenes?
R.Las nuevas generaciones, tanto mujeres como hombres, están más que preparadas. Ya no solo por las ganas que tienen, sino porque también se les exige muchísimo, más que antes. Una de las estrategias de la Guardia Civil durante los últimos años es hacer visibles a todas las agentes para que se constituyan como un elemento inspirador para las jóvenes. Creo que en ciertos aspectos todavía somos un cuerpo bastante desconocido para las niñas y las adolescentes que se plantean un futuro. Muchas no saben que hay una serie de funciones menos conocidas, pero quizás más atractivas dentro de este oficio, que no es solo parar coches.
Hay mucho compañerismo entre las mujeres del cuerpo"
P.A veces el debate se enfoca únicamente en las diferencias en las pruebas de acceso.
R.El tema de que las mujeres entran en la Guardia Civil porque las pruebas son más fáciles es un debate totalmente machista. Hay que luchar contra ese discurso, no es para nada así. Yo les diría que sean ellas mismas y que no abandonen su ilusión, pero tienen que tener claro que es una profesión que tiene que gustarles. Van a echar muchas horas y no es lo mismo que un trabajo común. Confío mucho, sé que dejo el relevo en buenas manos.
P.Después de tantos años, ¿qué piensa de su trayectoria?
R.He estado en el sitio en el que he querido estar. No me ha faltado nada por hacer y no cambiaría nada mirando atrás. Me ha costado renunciar a según qué cosas. Yo opté por elegir esta vida. Renuncié, por ejemplo, a ascender y me quedé en mi especialidad, en mi sitio con mi familia. Son decisiones, además, que creo que acompañan a la persona, no depende de ser hombre o mujer. A mí me ayudó mucho tener tan buenos compañeros, sentirme siempre tan a gusto.
"Nuestras referentes son ellas, las que venimos detrás podemos fijarnos en todo lo que han hecho"
En la Comandancia de Granada cada pieza del engranaje es fundamental. En los últimos años, han llegado diversas caras noveles. Las nuevas agentes que aterrizan ocupan cargos diferentes, cada uno de ellos igual de importante. Uno de esos puestos ha sido conquistado por una joven oficial, que ejerce como una de las superiores dentro del Servicio de Información. Esta actual entrada de mujeres en la Guardia Civil regenera y alimenta una visión igualitaria necesaria dentro del cuerpo.
Pregunta.¿Cómo se asume ser oficial tan joven? ¿Es fácil dar órdenes a otras personas de más edad?
Respuesta.Una oficial que entra al puesto por la escala de acceso directo, asume en los cinco años de formación que va a trabajar con personas mucho más experimentadas. Pero en la Guardia Civil existe una disciplina que posiciona a cada uno en el papel que ocupa. Nosotros estamos preparados para asumir responsabilidades, pero siempre con respeto a la experiencia que los compañeros ya tienen. En mi caso, intento trabajar siempre con la máxima humildad, aunque con consciencia de las decisiones que me toca tomar y sabiendo que me va a tocar dirigir.
P.¿Cómo se ve el papel de la mujer en el cuerpo desde una perspectiva más joven?
R.La Guardia Civil se ha adaptado mucho en dar acceso a todos los niveles a las mujeres. Es una evolución más que visible y es cuestión de tiempo que alcancemos niveles en los que todavía no estamos, pero tenemos las mismas posibilidades que los hombres. Hoy en día las dificultades que hay no son ni comparables a las que pudo tener Nuria, nuestras referentes son ellas. Por suerte, las que venimos detrás podemos fijarnos en todo lo que han hecho ellas. Ver a una mujer vestida de verde ya es inspirador, independientemente del puesto que ocupe. Además, cuando entras, encuentras mayor apoyo en el componente femenino, somos las que mejor nos entendemos. Entre las mujeres del cuerpo tenemos una familiaridad distinta y una forma más cercana de ser.
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