Granada

Las peluquerías de Granada, en "una incertidumbre total" ante la reapertura de sus negocios en la desescalada del coronavirus

  • La asociación granadina reprocha la "falta de claridad" en los tiempos y medidas de seguridad planteadas en la fase de reapertura de sus negocios el próximo día 4  

  • La mayoría de negocios reabrirán el día 11 ante la falta de medios de protección como guantes o mascarillas

Las peluquerías de Granada, en "una incertidumbre total" ante la reapertura de sus negocios en la desescalada del coronavirus Las peluquerías de Granada, en "una incertidumbre total" ante la reapertura de sus negocios en la desescalada del coronavirus

Las peluquerías de Granada, en "una incertidumbre total" ante la reapertura de sus negocios en la desescalada del coronavirus

Los peluqueros de Granada se encuentran ante un mar de dudas sobre su futuro inmediato. Tienen una sola certeza, pueden abrir sus persianas a partir del próximo lunes día 4 pero no saben cómo ni bajo qué medidas de seguridad. Tampoco saben si les resultará rentable la vuelta al negocio. 

Este es el planteamiento de Guillermo Rodríguez Grau, representante de la asociación de peluqueros de Granada, que precisamente está naciendo al calor de la crisis provocada por el Covid-19. Ahora mismo son casi 160 empresarios los que conforman esta asociación que canaliza todas las incertidumbres que ha generado el anuncio del Gobierno central sobre esta primera fase de desescalada donde ellos han recibido la aprobación para volver a levantar la persiana. "Estamos en una incertidumbre total, nadie sabe nada ni hay nada claro ni explícito en los anuncios que se han hecho hasta hoy en el Boletín Oficial del Estado", explica Rodríguez Grau.

Desde la asociación, explica, se pusieron en contacto con las mutuas, estas respondieron que "no tenían ni idea" cuando se les preguntaba qué pasaría si se dieran de alta en actividad para trabajar a partir del día 4, desde las mutuas, cuenta, tampoco conocían las medidas de seguridad necesarias para la reapertura. Por ahora, señala, la postura de la mayoría de empresarios del sector es no abrir el día 4, sino hacerlo el próximo día 11 para tener tiempo para preparar los negocios.

Rodríguez Grau señala que las pérdidas durante el estado de alarma, como en otros negocios, han sido "muy importantes". El representante calcula que la media de ingresos de cada peluquería era en tiempos de normalidad de unos 4.000 euros en "un sector muy atomizado donde la mayoría son autónomos y en un 70% son negocios con dos trabajadores a su cargo, el 25% son autónomos que trabajan solos y el 5% son aquellos que tienen más de 5 trabajadores".

Estas son las cifras que obviamente dificultan la rentabilidad de los negocios ya que la mayoría de peluquerías tienen un par de trabajadores y en espacios reducidos, donde las medidas de seguridad y distancia no permiten que todos operen a la vez. También esta "falta de claridad" en la normativa higiénica y sanitaria preocupa a los peluqueros: "existe un desabastecimiento de medios de protección como los guantes y las mascarillas, y quien las encuentra lo hace a un precio muy alto". 

Por el lado de la protección del cliente se suma una nueva duda: "No sabemos nada, ni si tengo yo que proveer de material protector a los clientes o si tengo que tomarles la fiebre", señala. 

Una vez en el caso de haberlas podido adquirir nace otra incertidumbre en el sector: "tendría que darle una mascarilla al día a mi trabajador, dos o cuántas". Tampoco sabe qué mascarilla es la más adecuada ni cuántos usos puede tener y "alguien te lo tiene que decir porque si se asumen todos esos costes tiene que repercutir en el cliente". Por esto, también pregunta sobre los precios que se fijarán en esta 'nueva normalidad' para que los empresarios obtengan algo de rentabilidad que por otro lado, dadas las medidas de aforo, también se mermará el nivel de afluencia diario a la peluquería. 

Sobre estas normas o recomendaciones del Gobierno, Rodríguez Grau sitúa otro problema en el hecho de que se permitiría la entrada a un número de clientes correspondiente con el 30% del aforo habitual, siempre que sea posible la distancia interpersonal de dos metros. "En las peluquerías tenemos que trabajar a menos de medio metro", recuerda, pero se añade otro problema que llega con la efectividad y los tiempos del trabajo en estos negocios: "quien tenga tres sillones en línea uno lo tiene que quitar y dicen que tenemos que trabajar con cita previa y una persona a la vez. Si me llegan cinco o seis clientas que quieren tintar, cortar y peinar yo ya no puedo atender a más y no sale a cuenta". 

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