Granada

El principal acusado por los carnés falsos niega haber manipulado los exámenes

  • Declara que "nunca" dio un bolígrafo de tinta borrable a los aspirantes a conductor ni tampoco corrigió las preguntas erróneas

Un momento del juicio, que comenzó el lunes. Un momento del juicio, que comenzó el lunes.

Un momento del juicio, que comenzó el lunes. / carlos gil

El presunto cabecilla de la trama que supuestamente amañó los teóricos del carné de conducir en la Jefatura Provincial de Tráfico de Granada negó ayer que usara su puesto como vigilante de estas pruebas para "manipular" los exámenes, declarando que "nunca" dio un bolígrafo de tinta borrable a los aspirantes ni tampoco corrigió luego las preguntas erróneas.

La Fiscalía le acusa de cobrar entre 1.500 y 2.500 euros a un centenar de personas que querían aprobar el permiso de circulación por facilitarles el aprobado, entre 2012 y 2013, y pide para él seis años de prisión y multa de 7.200 euros por un delito de falsedad continuada en documento oficial.

Según el relato del Ministerio Público, el acusado, José M.S.R., habría aprovechado que los miembros del tribunal se ausentaban para tomar café tras la realización de la prueba para corregir las preguntas que previamente había marcado el examinado con el bolígrafo de tinta borrable, borrando las respuestas erróneas y marcando las correctas. No obstante, el acusado negó todos los extremos durante su declaración ante el tribunal de la Sección Primera de la Audiencia de Granada, alegando que "jamás" recibió dinero de ninguna de las 98 personas que se examinaron y que también han sido acusadas en la causa, de las que medio centenar ya han cerrado un acuerdo con la Fiscalía por el que reconocen los hechos y aceptan pagar una multa de 1.620 euros como autores de un delito de falsedad en documento oficial, entre ellos los que fueron jugadores del Granada CF Odion Ighalo y Diego Buonanotte.

El procesado relató que en 2012 trabajaba para una empresa privada como vigilante de las pruebas del teórico del carné de conducir y que cuando terminaban los exámenes se quedaban en una sala, que era cerrada con llave a excepción de uno de los accesos por la zona de la cochera, por la que podía entrar cualquier persona.

El acusado dijo conocer a otro de los principales acusados, el dueño de una autoescuela, pero matizó que del trato propio de cruzarse en la Jefatura de Tráfico durante las gestiones que éste hacía para sus alumnos, respecto a los que nunca "le pidió ningún favor" ni él ayudó durante los exámenes.

Reconoció una serie de escuchas en las que una persona le facilitaba el nombre de la persona que iba a examinarse al día siguiente y que él le pedía que le enviara por whatsapp, así como una en la que otro individuo le preguntó "dónde están sus puntos" afirmando que ha pagado "el doble de lo que costaba para no presentarse", si bien ha desvinculado estas conversaciones del delito que se le atribuye.

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