Granada

Un programa de empleo de Cáritas mejoró las competencias de 21 personas de Granada en riesgo de exclusión

  • Tres de los participantes en 2019 ya han encontrado trabajo

Trabajos de serigrafía en uno de los talleres de empleo de Cáritas. Trabajos de serigrafía en uno de los talleres de empleo de Cáritas.

Trabajos de serigrafía en uno de los talleres de empleo de Cáritas. / Archivo

El Programa de Empleo de Cáritas Diocesana de Granada pone al servicio de las personas desempleadas, especialmente de las más vulnerables, y gracias a ella, en 2019 un total de 21 personas han tenido la oportunidad de mejorar sus competencias y formarse a nivel básico.

Según ha informado a Europa Press Cáritas Diocesana de Granada, esta formación ofrece diferentes herramientas para mejorar la empleabilidad y facilitar el acceso al mercado laboral, concretamente en especialidades de artes gráficas, en encuadernación artesanal, diseño gráfico y serigrafía.

Mediante esta actividad ocupacional, los participantes adquieren habilidades sociales y laborales necesarias para iniciar posteriormente una formación de mayor intensidad e iniciar una búsqueda activa de empleo.

La responsable del Programa de Empleo, Sofía Blasco, ha señalado que "en estos espacios se trabajan aspectos tan básicos como las habilidades sociales, el trabajo en equipo, cumplir con un horario y desarrollar una actividad que posibilite recuperar la autoestima y seguridad".

"Es un programa muy necesario para personas que están saliendo de situaciones difíciles, como el desempleo de muy larga duración, una situación de maltrato o personas que se encuentran en situación de sin hogar. Los talleres ofrecen un espacio donde a la vez que se recuperan de esas situaciones, se sienten útiles aprendiendo y realizando trabajos, en un ambiente que les motiva, se sienten valorados y entablan relaciones con los compañeros", ha comentado.

En los talleres, la mayoría de los participantes son hombres, un 76%, de nacionalidad española con una media de edad en torno a los 40 años. Algunos se encuentran en situación de sin hogar y la mayoría presentan pocas posibilidades de acceder al mercado laboral.

La necesidad de ampliar su formación es "imperativa", según Cáritas, y en muchos casos es necesario el trabajar competencias laborales básicas como la escucha activa, el orden y la organización en las tareas, el trabajo en equipo, la resolución de conflictos, la propia responsabilidad, o la tolerancia al estrés.

Durante el periodo formativo, que fluctúa entre 3 y 6 meses según la evaluación de las trabajadoras sociales y psicólogas acompañantes, el alumnado percibe una ayuda económica para cubrir sus necesidades más básicas, debido a que muchos de ellos han agotado las ayudas sociales y apenas disponen de recursos para su manutención.

Para la responsable del programa, "detrás de un uniforme, un libro, una carpeta, está el trabajo de personas que escuchan, forman, motivan y animan a que personas en situación de exclusión social se recuperen, aprendan habilidades sociales y laborales e inicien un futuro".

Blasco ha enfatizado además estar "muy contentos porque cinco de los participantes ya han encontrado un trabajo y esperamos que dentro de poco sean muchos más".

Sistema de economía circular

Gracias a la colaboración de empresas y entidades, los talleres cuentan con una amplia cartera de clientes que permite la formación durante todo el curso. Medio centenar son clientes habituales de los servicios de imprenta digital, serigrafía, rotulación, o el diseño de artículos especializados.

Uno de los monitores del taller, Juan Jesús Ocaña, ha señalado que en esta formación ofrecen "un servicio rápido y de calidad con una relación calidad-precio muy competitiva" a sus clientes.

"Los artículos más demandados son serigrafiado de vestuario, tazas, carpetas, restauración de libros, bolígrafos serigrafiados, marca páginas, pulseras de tela y colgantes promocionales serigrafiados o chapas, entre otros", ha comentado.

El beneficio de la venta y realización de dichas actividades genera ingresos que Cáritas reinvierte en sus propios programas. En el último año, la producción ha supuesto unos ingresos de cerca de 86.000 euros.

De este modo, los propios participantes, receptores de recursos y ayudas económicas, generan a su vez en sus procesos formativos nuevos recursos para Cáritas.

El proyecto cuenta con la dedicación de tres monitores, un técnico en Serigrafia, un técnico en Encuadernación y un técnico en diseño gráfico; y la cofinanciación de organismos públicos, como la Consejería de Igualdad y Politicas Sociales de la Junta de Andalucía y la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado, que aportan el 30 por ciento de los 151.146 euros invertidos en 2019.

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