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Un puzle de piezas medievales
La Plaza de las Pasiegas, Bib-Rambla y la de Alonso Cano acogen durante el puente un mercadillo con piezas artesanales típicas y muy curiosas, juegos y una amplia oferta gastronómica
El centro de Granada se ha convertido este puente en un hervidero de naturales y foráneos que pasean por una ciudad mucho más turística, más llena de vida y más histórica. El mercadillo medieval que desde hace unos años se instala en la Plaza de las Pasiegas, la de Bib-Rambla y Alonso cano por esta fechas es el que provoca este efecto porque sus decenas de puestos, con su apariencia de decorado de película para todos los públicos, atraen a miles de personas que se arremolinan bajos sus toldos.
Desde primera hora de la mañana hasta la noche, los visitantes pueden disfrutar de una amplísima oferta de ocio que incluye gastronomía, juegos y decenas de puestos de artesanía con objetos típicos de cuero o madera más un sin fin de curiosidades.
Entre los artículos más originales se encuentra, ante la puerta del Sagrario, un tenderete de fragancias de cristales para aromatizar la casa. Por ejemplo, los cristales violetas, según indica un pequeño cartelito, sirve para "aromatizar el entorno, mejorar las relaciones controlando la frustración y mejorando el estado de ánimo". Y el de azahar resulta "ideal para generar un ambiente que genere un sueño reparador".
También hay lupas enmarcadas por dragones de metal, pequeños árboles de la vida, cuernos y runas vikingas o símbolos celtas.
Además pueden comprarse objetos de artesanía más al uso, como trabajos de marroquinería, miles de pequeñas piezas de bisutería de plata, obras escultóricas hechas con piedra tallada, especies, velas para perfumar el ambiente o artículos de papelería.
En cuanto a la gastronomía, esta oferta es una de las que más puestos acapara de la feria. Entra la variopinta gama de especialidades que pueden degustarse entre los tenderetes y en las muchas barras que ocupan el centro de Las Pasiegas hay mojitos, obleas salmantinas, cous-cous indio, pizza italiana, pan de pita, enormes hogazas de horno, licores de orujo, regalices interminables, empanadillas, gofres o enormes costillares. Y por supuesto el típico cochinillo asado tan tópico en las grandes superproducciones sobre el medievo.
Aunque la feria no está pensada para vegetarianos, las actividades lúdico-festivas son para todos los gustos. Además de columpios infantiles y juegos de ingenio realizados en madera también hay una caseta de un tarotista que, por 15 euros la tirada, asegura que lee el futuro con un "100% de aciertos", "sin fallos".
Los que quieran conocer su destino, comprar alguna artesanía o catar el exotismo de algunas de las propuestas culinarias, tienen hasta el lunes para pasarse por el centro y mezclarse con el gentío y el jolgorio de los pasacalles con los que el Ayuntamiento de Granada completa su oferta de fin de semana.
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