Regresa a España el director de Movilidad Internacional de la UGR atrapado en Doha

Simón Suárez: “No me gusta vivir una experiencia así, escuchar cómo caen las bombas”

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El director de Movilidad Internacional de la UGR, Simón Suárez, tras su llegada a España / UGR

El director de Movilidad Internacional de la Universidad de Granada (UGR), Simón Suárez Cuadros, ha regresado en la noche del pasado sábado a Granada tras encontrarse atrapado en Doha (Catar) a causa del cierre del espacio aéreo por la ofensiva conjunta iniciada por Estados Unidos e Israel en Irán desde el 28 de febrero.

En un audio remitido a medios de comunicación, Simón ha precisado que aterrizó finalmente este sábado en el aeropuerto de Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas tras varios días de incertidumbre en Doha, donde había hecho escala en un viaje procedente de Hong Kong.

“Ha sido una semana bastante intensa en todos los sentidos”, ha explicado. El responsable universitario relata que se vio sorprendido por el inicio de la guerra mientras estaba en tránsito en el país del Golfo.

Durante su estancia, asegura que la situación fue complicada por momentos, aunque se mantuvo en buenas condiciones. “No me gusta vivir una experiencia así, escuchar cómo caen las bombas”, señala. En cualquier caso, agradece el trato recibido por las autoridades de Qatar, que facilitaron alojamiento en hotel para los ciudadanos afectados. En algunos momentos, explica, los huéspedes tuvieron que permanecer en refugios del hotel o en sus habitaciones, en una situación similar a un confinamiento parcial.

El director de Movilidad Internacional de la UGR también destaca la labor de la Embajada de España en Qatar, que mantuvo comunicación diaria con los españoles que se encontraban en el país. Según relata, las primeras jornadas se centraron en estudiar posibles vías de evacuación ante el cierre del espacio aéreo.

Las últimas horas antes de su salida estuvieron marcadas por la incertidumbre. En un primer momento, se barajó trasladar a los españoles en autobús hasta Riad, en Arabia Saudí, para tomar allí un vuelo hacia España, por lo que muchos comenzaron a tramitar el visado correspondiente.

Sin embargo, pasada la medianoche recibieron una llamada de la embajada comunicando un cambio de plan: debían presentarse a las 2.30 de la madrugada en el hotel para trasladarse al aeropuerto de Doha, desde donde saldría un vuelo directo a Madrid tras abrirse temporalmente el espacio aéreo.

El traslado al aeropuerto fue lento debido a los numerosos controles de seguridad. “En mi caso bajé a las 2.30 de la madrugada y no salí en el autobús hasta las seis”, relata. Finalmente, consiguió embarcar en el primer avión con destino a España.

“Ya contento de estar en casa”, afirma Suárez Cuadros, que ha agradecido las muestras de apoyo recibidas de familiares, amigos y compañeros de la universidad durante los días que permaneció atrapado en el extranjero.

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