"Este tipo de sectas está muy presente en grupos políticos y económicos"

La asociación para la prevención de la manipulación sectaria será acusación en el caso de Antonio Javier Ruiz Plazas

Fachada de la Casa Yoga de la calle Federico García Lorca, limítrofe entre Armilla y el Zaidín.
Fachada de la Casa Yoga de la calle Federico García Lorca, limítrofe entre Armilla y el Zaidín.
E. P. / Granada

26 de diciembre 2010 - 01:00

La Asociación para la prevención de la manipulación sectaria (Redune) se personará como acusación popular en la causa judicial contra Antonio Javier Ruiz Plazas, el falso gurú de la comunidad hinduista de la Rama Védica en España Vadika Pratishana Sangha instalada en una Casa Yoga de Armilla, que ha sido denunciado por la Fiscalía de Granada por utilizar "técnicas de persuasión coercitiva" con los integrantes de su comunidad en su beneficio personal, sexual y económico.

Lo confirmó a Europa Press el presidente de Redune, el ex diputado vasco Juantxo Domínguez, que considera que la conducta de Plazas, "propia de un líder sectario", está tipificada en el artículo 515 del Código Penal, que establece en su párrafo tercero que "son punibles las asociaciones ilícitas, teniendo tal consideración las que, aun teniendo por objeto un fin lícito, empleen medios violentos o de alteración o control de la personalidad para su consecución", lo que en otros países, como Francia, se considera un delito de manipulación psicológica.

En su opinión, procesar a Plazas abrirá la puerta de la jurisprudencia a otros casos similares en España, donde prácticamente no se han llevado a juicio a estos grupos que utilizan la "manipulación psicológica" con un interés económico o personal, generalmente con personas que son mayores de edad. Para Domínguez, es "responsabilidad de la justicia" detectar y castigar a los responsables de este tipo de sectas, "que se saltan a la torera la Constitución".

Para el citado colectivo, la comunidad hinduista que lidera Plazas es una "secta destructiva", que genera entre sus miembros "una importante dependencia psicológica", lo que, de afectar a un buen número de personas, como es el caso de Granada -se calcula que podría haber al menos una veintena de perjudicados- se puede convertir en un "auténtico problema de salud pública".

"La gente no se puede imaginar hasta qué punto este tipo de sectas están metidas hasta el tuétano en grupos políticos y económicos", añade Domínguez, que se personará en la causa contra Plazas previsiblemente después de Navidad.

stats