La señalización, seguridad y accesibilidad: carencias de las calles peatonales
Un estudio de Consumer Eroski refleja que la valoración global, en la media de las 18 capitales analizadas, obtiene un "aceptable"
Las calles peatonales ejercen de corazón urbano, pero su salud es mejorable. Suelos mal pavimentados, suciedad unida a escasez en el número de papeleras, pocos bancos (o ninguno) en los que hacer un alto en el camino, automóviles que campan a sus anchas en zonas prohibidas. Carencias todas ellas que no son teóricas. Responden a una realidad que Consumer Eroski ha comprobado tras su estudio de cien de las principales vías peatonales de 18 capitales españolas, una de ellas Granada.
La valoración global no pasa de un discreto 'aceptable' y una de cada cinco calles suspende, una proporción significativamente inferior a la recogida en un estudio similar elaborado en 2004, en el que sólo aprobaban la mitad de las vías. El margen de mejora sigue siendo notable, en especial en apartados como el mobiliario urbano, la limpieza o el respeto de las restricciones de tráfico y estacionamiento de vehículos.
En Granada se han analizado cinco calles peatonales de la capital: Salamanca, Málaga, Zacatín, Navas y Alhóndiga. El balance global de la observación realizada por los técnicos de Consumer Eroski es de "aceptable", en la medida del conjunto de las 18 ciudades.
Por apartados, la señalización, la seguridad y la accesibilidad de las calles granadinas observadas suspenden con un "regular", la dotación de mobiliario urbano y la limpieza y mantenimiento reciben un discreto "aceptable", mientras que el control de acceso de vehículos merece un "bien".
Las principales carencias encontradas tras el estudio de estos apartados son: en el pavimento de dos de las cinco calles (Málaga y Salamanca) se halló suciedad en algunas zonas; mientras que en otras dos (Zacatín y Salamanca) se encontraron irregularidades, baldosas y adoquines sueltos, o con agujeros que propiciaban la formación de charcos, o que podían suponer un riesgo de caída para los peatones.
Asimismo, no se observó ninguna papelera en la calle Salamanca, mientras que en Zacatín, Alhóndiga y en Málaga su dotación se consideró escasa.
Por calles, mientras Salamanca y Zacatín suspenden con "regular", Málaga y Navas aprueban con un "aceptable" y Alhóndiga lo hace con un satisfactorio "bien".
Si hay algo que distingue a una zona peatonal de cualquier otra de la ciudad es la ausencia de vehículos circulando y estacionados. El control de acceso de automóviles ha obtenido en Granada la calificación de "bien" porque no se localizaron coches aparcados fuera del horario de carga y descarga en ninguna de estas vías reservadas para viandantes.
Para comprobar el control del acceso en coche a estas zonas se intentó entrar fuera del horario permitido para carga y descarga en todas las vías peatonales y, una vez en cada una de ellas, aparcar el coche durante 15 minutos. El técnico de Consumer Eroski sólo pudo acceder y estacionar con su vehículo en la calle Málaga sin que elementos de mobiliario urbano, bordillos, pivotes o la propia policía municipal se lo impidiesen. El horario de carga y descarga que se establece por orden municipal en las calles de Granada es de 7:00 a 11:00 horas y de 15:00 a 18:00.
El Ayuntamiento regula el acceso de los residentes por medio de un sistema de pilonas y el control óptico a través de la colocación de cámaras. Para los infractores de las ordenanzas de tráfico en zonas peatonales, el Consistorio establece multas de 92 euros.
Salvo en las calles Málaga y Alhóndiga, en el resto de calles estudiadas en la capital no aparece con claridad una señal específica que indica que se trata de una calle para uso exclusivo de los peatones. Una única calle, Navas, se cruza con otra vía que sí tiene tráfico, pero no se ha instalado ningún sistema para reducir la velocidad a los vehículos de paso, ni siquiera un semáforo.
Aunque en ninguna se han visto elementos de riesgo para la integridad física de los peatones -pavimento resbaladizo, adoquines sueltos y en mal estado, coches a excesiva velocidad, alcantarillas, etc.- se ha comprobado que algunos árboles de la calle Málaga y algunas jardineras de Alhóndiga obstaculizaban el paso de los peatones. Y en una de las dos calles (Málaga y Navas) donde se hallaron terrazas de bares o restaurantes, concretamente en la primera, éstas molestaban a los viandantes; tenían que parar para dejar paso a otros viandantes, andar en zigzag y circular entre las sillas y las mesas.
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