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Granada

El silencio, un arma de transmisión

  • El psiquiatra navarro Gregorio Armañanzas presenta 'Fantasmas de nuestra guerra', una novela en la que aborda cómo se heredan los traumas de las víctimas y de los ejecutores en el franquismo

El psiquiatra Gregorio Armañanzas ha presentado en en Granada su novela Fantasmas de nuestra guerra, en la que narra cómo se transmite el trauma de las víctimas del franquismo entre generaciones, de padres a hijos e incluso a nietos. Armañanzas analiza la desaparición del ser querido y los años de miedo y silencio, que provocaron una herida emocional en las familias de las víctima. Su propio abuelo Clemente Ros, inspector de la policía municipal de Estella en el 36, fue asesinado en una cuneta. "Supongo que con esta novela he acabado de llorar esa pérdida", señala el autor que estuvo acompañado en la presentación por Francisco Vigueras, periodista y portavoz de la Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación.

La trama está centrada en dos familias, la de un asesinado y la de un asesino o cunetero, sobre cómo se vive en la familia de la víctima a través de tres generaciones y cómo lo hace en la del perpetrador, incluido lo que se hereda en silencio, "que paradójicamente es la forma mas eficaz de transmisión". " Los últimos hallazgos en genética demuestran que estos y otros traumas se pueden incluso transmitir vía genética", señala Armañanzas sobre lo que la ciencia ha venido en denominar como epigenética. En su experiencia personal y profesional, el miedo se transmite sobre todo a la segunda generación, al menos de forma directa. Tal vez en las siguientes generaciones sale más en forma de síntomas como pesadillas o sufrimiento emocional. Además del miedo se transmiten duelos no cerrados o el sentimiento de culpa, con lo que se delegan tareas a las siguientes generaciones que tienen que ver con vengar la afrenta, restaurar el honor, devolver a los huérfanos lo que perdieron o una militancia en el lado opuesto para tratar de reparar los desmanes del antecesor. "Mi interés está en ayudar a hacer conscientes y felices a los descendientes de ambos bandos. Posiblemente el tema menos elaborado es cómo procesan esto los descendientes de perpetradores", afirma el psiquiatra.

Fantasmas de nuestra guerra llega después de una profunda reflexión para acabar con una ley del silencio que abarca incluso a los profesionales de la salud mental. "Yo soy psiquiatra y sé que cuando los profesionales estamos con una persona que sufre evitamos preguntar acerca de como vivió la familia la Guerra Civil. Y los pacientes también suelen olvidar el contarlo", señala. "Es lo que se llama una conspiración de silencio y sé que hay mucho sufrimiento emocional, como depresiones o adicciones, que tienen su raíz en hechos traumáticos de nuestra guerra".

Sobre la Ley de Memoria Histórica, Armañanza defiende que es una necesidad de las familias de las víctimas de restaurar su dignidad. Pero también "una necesidad de nuestro país" para de una vez cerrar las heridas de verdad y no simplemente maquillar una paz falsa. "También es verdad que los partidos políticos pueden manipular a las familias de víctimas y usar esas heridas con arma arrojadiza contra el opuesto político. Con esto las víctimas seríamos doblemente victimizadas", afirma.

Por último, a nivel general, ¿quitar las calles y los monumentos franquistas de las calles es también cerrar el círculo del dolor para un país? "Es un paso necesario para enfrentar nuestra historia, pero eso no cierra el dolor . Si miramos profundamente veremos que hay mucho y que frecuentemente no se ve en la vida cotidiana", concluye.

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