Las sillas de la segunda oportunidad

La empresa Building4dogs, que fabrica en Granada las primeras sillas para perros con parálisis, ha donado su última creación a Lasy, una pastora alemana abandonada con problemas degenerativos que ahora cuida una asociación

Las sillas de la segunda oportunidad
Las sillas de la segunda oportunidad
Belén Rico Granada

20 de junio 2015 - 01:00

"La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados según la forma en que trata a sus animales". Según estas palabras de Ghandi, aunque la sociedad española aún no llega al grado de otros estados del Norte de Europa donde existe una mayor conciencia sobre la necesidad de frenar el sufrimiento animal -buena parte de los perros abandonados que llegan a las perreras españolas salen adoptados hacia estos países-, en los últimos años ha crecido exponencialmente. Prueba de ello es la petición cada vez más numerosa de que el país cuente con una ley de protección que frene mucho casos de maltrato salvaje y también el cuidado cada vez mayor que se presta a las mascotas.

Antes era muy común que los cuando un perro sufría alguna enfermedad que le dificultaba la movilidad, la primera y casi única alternativa que se valoraba era el sacrificio del animal. Ahora, sin embargo, cada vez son más los que buscan otras soluciones, los tratamientos veterinarios están mejorando y cada vez hay más clínicas de rehabilitación para mascotas.

Una de esas salidas alternativas a la eutanasia cuando el ejemplar es joven son las sillas de ruedas para perros. El aumento de la demanda está permitiendo abaratar los precios de estos aparatos y si antes costaban hasta 800 euros para un ejemplar de raza grande y 400 para los de raza pequeña, ahora hay una empresa en Granada que los fabrica por mucho menos dinero: Building4dogs las realiza por 180 euros y 160 euros respectivamente.

Uno de esos perros que Cristina Ruiz describe como "con muchas ganas de vivir", que come bien, es alegre, se relaciona con otras personas y otros animales sin problema, es Lasy: una pastora alemana con una enfermedad degenerativa que ya le ocasiona que sólo pueda arrastrar sus patas traseras. Pero su historia tiene episodios casi más tristes que el de la enfermedad, porque Cristina Ruiz es la voluntaria de la Asociación Animalista Montes Orientales que explica cómo Lasy ha llegado hasta ellos y como Building4dogs se ha solidarizado con un caso tan especial.

Lasy fue recogida el 9 de abril por Edu García y su pareja en Montejícar. Según cuentan los vecinos del pueblo llevaba tres meses abandonada después de que un coche la dejase en la cuneta de la carretera cerca del municipio. Aunque podía haber sido otro caso de atropello más, tuvo suerte y la pareja logró cogerla antes que de que las autoridades la localizasen para llevarla a la perrera, donde hubiese sido sacrificada.

Lasy tiene 7 años aproximadamente y en su primera visita al veterinario le diagnosticaron una displasia de cadera severa. Se pidió una segunda opinión en el Hospital Sur de Granada donde, tras varias pruebas neurológicas, el diagnóstico cambió a mielopatia degenerativa del pastor alemán.

Encontrar acogida para ella no fue tarea fácil. El 17 de abril, Francisco José Rodríguez, un vecino de Maracena, se ofreció a acogerla a pesar de vivir en un segundo sin ascensor, por lo que la tenía que subir y bajar en peso a la calle tres veces al día.

La enfermedad de Lasy no tiene solución por ahora: sólo está tomando unas vitaminas y un tratamiento que la retardará pero al ser degenerativa cada vez irá a peor hasta que haya que sacrificarla. Actualmente Lasy se encuentra con Toñi Mena, una colaboradora de las Gabias que la tiene en residencia. Desde hace unas semanas ha dejado de poder sostenerse en pie y ha empezado a utilizar una silla de ruedas que le han hecho de manera solidaria en Building4dogs.

Detrás de este nombre se encuentran Oliver Godoy e Ismael Amador. Los dos especialistas que trabajan desde hace dos décadas en el aluminio y en el hierro respectivamente decidieron hace un año montar esta empresa que elabora las sillas a medida así como casas para el jardín, transportines hechos a medida o jardines de agility. "Yo tengo tres perros y soy entrenador y mi socio dos. Empezamos con lo de la silla porque una amiga nos pidió que le adaptáramos una que había comprado para su perra", cuenta Godoy, quien explica con modestia que la silla a medida de Lasy les sirve también para practicar. Como Lasy cada vez más son los animales que disfrutan de una vida más larga gracias a estos aparatos y al cuidado de sus dueños, o como en este caso los que los recogen y les ayudan desinteresadamente para ofrecerles una segunda oportunidad.

stats