Los símbolos franquistas que todavía colean en el callejero granadino y junto a la Catedral
La inscripción a José Antonio en el Sagrario y varias vías del Beiro, en el centro de la polémica
"El nomenclátor del callejero siempre ha sido un espacio de conflicto", explica el profesor universitario Miguel Ángel del Arco. Y es que la polémica que divide a muchos plenos municipales por toda España sobre la decisión de borrar las huellas del franquismo de sus calles no es nada nueva. Se ha ido repitiendo a lo largo de sucesivos períodos históricos. Así, una de las arterias principales de Granada que hoy todo el mundo conoce como avenida Constitución, en su día fue Calvo Sotelo, antes de ser avenida de la República y Alfonso XIII. Aquí, uno de los últimos vestigios franquistas de renombre era el monolito a José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, que presidía la Plaza de Bibataubín. El monumento se quitó hace poco más de un año después de años de discusión y de que una sentencia del Tribunal Superior de Justicia Andaluza ordenara la retirada. Sin embargo, el nombre de José Antonio sigue figurando en la fachada de la Iglesia del Sagrario, contigua a la Catedral, donde el pasado viernes algunos fieles del Movimiento organizaron, un año más, una misa en homenaje al dictador Franco.
No es el único símbolo que estaría en una posición de conflicto respecto a la Ley Andaluza de Memoria Democrática, pues según los términos de la misma habría más de cinco calles en Granada que tendrían que ser retiradas por incumplirla. Una de ellas es la conocida Cardenal Parrado, cuyo nombre tiene origen en el arzobispo de Granada que fue consejero nacional y procurador en cortes durante la primera etapa del franquismo. Está situada en el distrito Beiro junto a otras como Pizarro Cenjor (subdirectorla de la Guardia Civil durante el franquismo y gobernador civil), García Morato (militar y aviador melillense que formó parte del bando nacional en la Guerra Civil), Álvaro Aparicio (responsable de la Obra Sindical del Hogar del franquismo) y Acosta Inglot (alcalde franquista en 1941). Además, otras dos vías que vulnerarían la ley serían la calle zaidinera de Kindelán, que hace referencia a un aviador del bando franquista, y la privilegiada calle Varela en pleno centro de la ciudad, que recibe este nombre por el general militar José Enrique Valera Iglesias.
La Ley de Memoria Democrática fue uno de los objetivos principales de Izquierda Unida durante su cogobierno en la Junta de Andalucía y se quedó un poco a media ejecución. No obstante, el anteproyecto de ley indica que dichas calles tendrían que ser retiradas del callejero.
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