Feria Taurina del Corpus

El toro de la vida

  • Ese toro al que todos nos enfrentamos día a día. Unas veces nos cornea y seguimos adelante y otras, por desgracia, nos lleva por delante como el maldito bicho

El toro de la vida

El toro de la vida / G. H.

Tras el parón de la pandemia y el aplazamiento obligado de la Feria Taurina del Corpus, los toros regresan esta semana a la Monumental Frascuelo. Después del corte de raíz de espectáculos, es cuanto menos curioso que se puedan celebrar los tres encuentros de la fase de grupos de la selección española en Sevilla y, por el contrario, se tenga que aplazar la feria, por ejemplo, de la Maestranza. No obstante, estoy convencido que el toque de clarines y timbales inicial pondrá fin a tantos meses de inactividad, con la certeza de que toda la plaza se ponga en pie con un ensordecedor aplauso tras escuchar el himno de España.

Hay morriña por volver a pisar la plaza de Granada. Va a ser un torrente de emociones marcado por esa nostalgia desde la última corrida en honor a la Patrona, la Virgen de las Angustias, donde El Güejareño debutó como gestor en la capital. La sociedad propietaria de la plaza le confió la organización de aquel festejo cuyo éxito le ha llevado a que la empresa encargada de la feria de este año, la Casa Matilla, cuente con él como estrecho colaborador. Son tantas las ganas y la expectación generada, que los primeros días de la renovación de abonos y venta de billetes se originó un cierto revuelo en la taquilla motivado por las limitaciones sanitarias establecidas por la Junta de Andalucía, con el consiguiente aplazamiento de la misma. Pero el buen hacer de José Antonio y su mujer Macarena junto a mi vecina de abono, Maye Barrera, ha dado lugar a que los aficionados seamos comprensibles con todas las medidas de seguridad a la que ya estamos acostumbrados, no sin ello con el consiguiente enfado monumental de la afición por no poder disfrutar de un Corpus taurino.

Los hermanos García Jiménez han reunido a ocho toreros y tres rejoneadores en la Monumental. Se nota la mano de Matilla pero no es el momento de destripar los carteles, pues lo realmente importante es que la Fiesta Nacional vuelve y nuevamente en una situación muy delicada para el sector por culpa del Covid-19.Hace unos años tuve el gran honor de defender una moción en el Pleno del Ayuntamiento de Granada en defensa de la tauromaquia como expresión cultural y seña de identidad de España y por su contribución a la economía y al empleo de nuestro país. La moción salió adelante únicamente con los votos favorables de PP y PSOE, si bien es cierto que los parlamentarios andaluces por Granada de Vox, sin representación municipal por aquel entonces, la apoyaron con sus aplausos desde el tendido del público. Los votos en contra vinieron de los partidos de izquierdas, era previsible. Pero la sorpresa fue desde Cs, como siempre, que se abstuvieron en su línea de contentar a todos. ¡De aquellos polvos, estos lodos! Pese a quien le pese, la tauromaquia forma parte del patrimonio histórico y cultural de todos los españoles. Tan sólo recordar a intelectuales de la talla de Francisco de Goya, Rafael Alberti y Federico García Lorca, entre otros.

Plaza de Toros Plaza de Toros

Plaza de Toros / G. H.

Por aquel entonces criticaba que el animalismo es una filosofía incompatible con nuestra cultura. Lo que quiere el animalismo es aniquilar la España rural, así de simple. Sólo el desconocimiento más absoluto o desde la mentira astuta, se puede decir que los aficionados acudimos a una plaza de toros para disfrutar del sufrimiento. En una sociedad en la que la muerte se obvia y en ocasiones se oculta intencionadamente junto con la vejez, la enfermedad o el dolor, la fiesta de los toros enfrenta la muerte desde todas las caras del poliedro. Los toros no son un espectáculo de muerte, sino de exaltación de lo que somos. El toro es la vida misma. Ese toro al que todos nos enfrentamos día a día. Unas veces nos cornea y seguimos adelante y otras, por desgracia, nos lleva por delante como el maldito bicho. Son muchas las cornadas que llevo encima ¡Y las que me quedan! Pero la cogida del pasado mes de enero es la que me ha hecho ver que la vida no es igual para todos. Sólo la muerte es igual para todos. ¡Señor de la que me he librao!

Pese a quien le pese, la tauromaquia forma parte del patrimonio histórico y cultural de todos los españoles.

Por eso hoy más que nunca estoy deseando saludar a mi gente del mundo del toro en compañía de mi hijo José Manuel que lo está mamando desde pequeño, mientras que mi hija Paloma prefiere ver a su hermano desde la barrera. Saludar a las cuadrillas, pasando por los alguacilillos, mulilleros, areneros y el personal de plaza. A mi querida Pepa y su hermano Salvador Fernández Fábregas. A Florencio Pérez y Paco Serrano, mis referentes en el callejón y expresidentes. A los actuales, Ana Belén y Mariano de Damas. A Manolo Pedreira, el Cossío granadino; o a otro gran aficionado, Paco Salazar, con su sombrero de ala ancha en el tendido número diez, encontrado al mío. Al incombustible Lentisco, a Juanma y su “objetivo” o a la guapa fotógrafa de APLAUSOS, Carmen Moya. A la familia Chicote, en especial, a Marina Heredia que estrena nuevo disco, Capricho. A David, El Fandi, por su vigésimo aniversario de alternativa en Granada. Y cómo no, a mis colegas de tertulia radiofónica, Pepe Pérez, David García y Jorge de la Chica.

Y si la afición me lo permite y con permiso de la autoridad, un consejo. Ame a la mujer o al hombre a quien le guste los toros porque entendemos de mesura, valor, vergüenza y arte. Las corridas nos han enseñado el valor de la vida y la muerte, la vida es como una tarde de toros para nosotros. Yo he tenido esa suerte con una guapa ubetense de pura raza. Una historia que ha comenzado cuando dos personas que ni soñaban con conocerse, terminan encontrándose en el instante menos esperado, pero en el momento indicado y como testigo de la alternativa, Granada, donde todo es posible menos lo imposible.

Este año tenemos mil y una razones para brindar por todos esos aficionados que nos han dejado. Que sirva éste de homenaje a todos los amigos y familiares que no podrán estar con nosotros en la plaza. Por ello, disfrutemos estas tardes con una primera copita de manzanilla en el Ramírez, amarga como la vida; la segunda en el Coso, fuerte como el amor; y la tercera en el Tendido 1, dulce como la muerte. Nos vemos en la plaza, pero este año sin merienda.

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