El triunfo de la persistencia: Alberto Encinas relata en Granada los ocho años para recuperar a su hija, secuestrada por su madre en Polonia
En 2011, Olivia, de 3 años, fue llevada por su progenitora sin el permiso paterno, dando inicio a una ausencia que duró hasta los meses previos al Covid
Los medios de comunicación de Granada tienden la mano a la Guardia Civil para mejorar la información sobre desapariciones
A finales de 2019, Alberto Encinas volaba de regreso a Mallorca junto a Olivia, su hija. El equipaje que llevaban en aquel vuelo no era físico, no se podía medir, pero pesaba igual. Era el peso de ocho años de ausencia de una niña que fue arrebatada a su padre cuando aún no había cumplido los 4 años para marcharse a Polonia con su madre y que no volvió a reencontrarse con su progenitor hasta que ya había cumplido los 12. Ha sido el propio Encinas quien ha relatado este caso de secuestro parental durante la celebración de la jornada Personas desaparecidas: investigación, derechos y respuesta institucional que ha organizado la Guardia Civil en el Auditorio Caja Rural.
Fue durante unas vacaciones de Navidad cuando la madre pidió a Encinas permiso para llevarse a la menor a Polonia, país natal de la mujer. En teoría, debía regresar tras una breve estancia, pero el padre despidió aquel 2011 interponiendo una denuncia por sustracción ilegal y en la víspera del día de Reyes volvió a ratificar aquella denuncia.
Comenzaba así una historia de ocho años que el propio Encinas ha definido como "el triunfo de la persistencia", pues desde el primer momento ni él ni su entorno se rindieron para tratar de recuperar a Olivia, una lucha en la que fue clave la participación de la Guardia Civil en 2018. "A partir de ahí todo cambió", ha dicho el padre, al que la justicia polaca, en sentencia firme, le había otorgado la custodia y ordenado el regreso de la niña con él.
Antes de la irrupción de la Benemérita, Encinas hizo todo lo que estuvo en su mano para tratar, como mínimo, de ver a su hija, algo que consiguió durante un breve tiempo en el que consiguió unos minutos a solas con ella, en los que logró reencontrarse por primera vez con Olivia desde su marcha de España. Aquel momento lo recuerda ahora el padre en la charla que lo ha traído en Granada. Fueron solo cinco minutos, pero él lo mantuvo vivo en su memoria durante años: "Mi hija me tenía bien agarrada del cuello, de hecho tuve que hacer fuerza para quitarme sus manitas y le prometí que volvería pronto, pero al final pasaron varios años. El recuerdo de aquellas manitas fue muy persistente", ha rememorado.
Ya con la entrada de la Guardia Civil en la operación la suerte del padre cambió y empezó a ver la luz al final del túnel y en diciembre de 2019, tras años de investigación, se realizó el primer contacto seguro con Olivia, en Polonia, como ha recordado Encinas junto a una fotografía suya, que muestra en público por primera vez y que para él está cargada de simbolismo, pues aparece él, al fondo, separado por una distancia física de la menor, que se muestra feliz leyendo un libro junto a un osito de peluche.
Tras ese momento, padre e hija tomaron el vuelo a España, pero no lo hicieron desde Polonia, sino desde Alemania, a donde el mallorquín condujo casi sin detenerse hasta que comenzó a ver carteles escritos en alemán y ante el miedo de que le hubiesen pinchado el teléfono, algo que podía suceder de acuerdo a una ley polaca, que permitía interceptar conversaciones de todo aquel que llegase al país durante los primeros tres días de su estancia en el país.
"En ningún momento pude imaginar que Olivia me regalase una sonrisa a los 15 minutos"
Ya en España tocó forjar una nueva relación filial rota por la distancia y el tiempo, pero también por la maldad de la familia materna, que incluso habían hecho creer a Olivia que su figura paterna era otra persona, no Encinas, como ha relatado el capitán de la Guardia Civil Manuel Martínez, encargado de desgranar el operativo que el Instituto Armado realizó en este caso.
Pese a todo, y como ha recordado el padre, la suerte siguió sonriendo, y Olivia se mostró en todo momento dispuesta a recuperar el tiempo perdido. "En ningún momento pude imaginar que me regalase una sonrisa a los 15 minutos", ha puntualizado el padre mientras se proyectaba una imagen de ambos sonrientes, de nuevo con el osito de peluche protegiendo a Olivia.
Otro problema que afrontó la familia paterna fue el ambiente en el que la joven fue criada en Polonia, que le impedía comportarse correctamente en España, y que por ejemplo le dificultaba portarse bien en clase como el resto de compañeros. El trabajo del padre y su entorno ayudó, pero entonces llegó la pandemia y todo se vino abajo.
Fue entonces cuando los dos protagonistas de esta historia subieron un peldaño más en el árbol genealógico y se fueron a casa de campo de sus padres y abuelos, respectivamente, y Olivia empezó a disfrutar de la compañía de los animales, tanto es así que ya en el presente, cuando Olivia se ha graduado en la ESO ya tiene claro cuál va a ser su futuro, veterinaria.
Tras el testimonio personal de Alberto Encinas ha sido el turno del capitán Martínez, quien ha aportado la visión más operativa y jurídica de un caso que, entre otros problemas, tuvo que enfrentarse a las diferencias legislativas en los distintos países, pese a que en todo momento, el padre se mostró confiado en la normativa europea y el Convenio de La Haya.
Después de un largo repaso legislativo, que a la postre terminaría comiéndole el tiempo de la ponencia, Martínez relató los hechos más significativos del caso, que tiene como antecedente más antiguo el intento de Kataryzna, la madre, de pedir la patria potestad de Olivia, algo que le fue rechazado y que posteriormente en 2015 se emitió una orden europea de busca y captura contra ella.
Dos años después, en 2017, se crea la Operación POLMA, que llevaría aparejada una serie de cinco viajes a Polonia en los próximos años (a los que habría que sumar todos los que hizo, a título personal, el padre) para tratar de localizar y devolver a la menor a España. Fruto de esta operación, los agentes concluyeron también que la menor estaba siendo privada de unos derechos fundamentales reconocidos en la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, lo que llevó a redoblar los esfuerzos porque la historia terminase como finalmente terminó y en la que fue clave también el apoyo de la justicia polaca, así como de ciertos estamentos políticos del país.
El apoyo de los medios
En un momento de su intervención, Encinas destacó el papel que jugaron los medios de comunicación en caso, agradeciendo especialmente el apoyo a Quién sabe dónde, el programa de Paco Lobatón, presente en el Auditorio, quien se hizo eco de la desaparición de su hija. "La presión pública mantuvo vivo el caso y obligó a que las instituciones no lo archivaran", se podía leer en una de las diapositivas preparadas.
Irónicamente, la madre también se valió de los medios de comunicación polacos para dar a conocer su versión, como recordó Martínez, quien ha apuntado cómo apareció en una cadena de televisión importante del país concediendo una entrevista para denunciar el maltrato que, según ella, se sometía a la menor en España, diciendo barbaridades como, por ejemplo, los más de 40 grados a los que era sometida en el país paterno, ha mencionado el agente.
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