Ayer y hoy | A propósito de los grafitis en la muralla nazarí de Granada Los vándalos de hoy no son vándalos

  • A los hambrientos vándalos de Genserico les tocó jugar el papel de salvajes para los cristianos

  • Los árabes llamaron Al-Ándalus a la España de donde los vándalos venían (Al-Vándalus)

El vandalismo moderno en acciones concretas.

El vandalismo moderno en acciones concretas. / J. L. D.

Aparecen grafitis en la muralla nazarí. Detienen a un hombre por destrozar el mobiliario urbano. Nuevos actos vandálicos en la Avenida de la Constitución. Granada gasta seis millones de euros en reparar los desperfectos. Los medios de comunicación califican los viles actos terroristas, los grafitis incontrolados, los asaltos a centros comerciales, roturas de escaparates, incendios de bosques, altercados en los estadios de fútbol, etc., como "actos vandálicos", sinónimo de salvajadas ignominiosas, cobardes y sin sentido; se trata de destrozar por destrozar.

Y es verdad que el diccionario acepta el término y todos entendemos su significado, y no voy a venir yo ahora a cambiarlo. Pero, hagamos memoria histórica, porque los vándalos del siglo IV eran otra cosa y la historia está para algo; sobre todo porque puede que se derive de Vandalia el nombre de lo que hoy es Andalucía y en otras fechas fue más de media España (Al-Ándalus). En febrero (Día de Andalucía) conviene recordarlo de nuevo; porque no nos tenemos los andaluces por los vándalos del diccionario, aunque algunos lo parecen y otros lo ejercen.

Expansión de los Vándalos en el siglo V. Expansión de los Vándalos en el siglo V.

Expansión de los Vándalos en el siglo V. / J. L. D.

Fue el vándalo uno de los pueblos que, procedente de Escandinavia, se instaló en el norte de Alemania y se adentró en el Imperio Romano en el siglo IV; acuciado por el clima y presionado por otros pueblos buscaba mejores tierras para sus familias, comida, en definitiva. Nos enseñaron en la escuela que penetraron por los Pirineos con los suevos y alanos, se asentaron en la Bética; tomaron Sevilla (Híspalis) en el 426 y pasaron a África en el 430 empujados por los visigodos, otro pueblo invasor, hasta recalar en los ubérrimos trigales de la Tunicia con su rey Genserico. Curiosamente de esas tierras norteafricanas nos están devolviendo ahora en pateras a los tataranietos de aquellos vándalos.

La cortísima estancia de los vándalos en la actual Andalucía parece que dio pie a denominar como Al-Ándalus a la España de donde aquellos procedían (Al-Vándalus). Bonito nombre que los andaluces llevamos con orgullo, procedente al parecer del término vándalo y que encontramos escrito por vez primera en una moneda del año 716.

Genserico y San Isidoro de Sevilla. Historia de los Godos, Vándalos y Suevos. Genserico y San Isidoro de Sevilla. Historia de los Godos, Vándalos y Suevos.

Genserico y San Isidoro de Sevilla. Historia de los Godos, Vándalos y Suevos. / J. L. D.

El gran pecado de los vándalos históricos, que eran arrianos, fue haber asaltado Roma, sede del Cristianismo; lo que dio pie a la subjetiva Historia de los Reyes Vándalos, de san Isidoro; además, en el ataque a la ciudad de Hipona murió nada menos que san Agustín, considerado como padre de la Iglesia católica (siglo IV); y, para colmo, el obispo Henrí J.-B. Grégoire, diputado en la Convención francesa en plena Revolución (1790), pone de moda el término vandalismo como recuerdo del pueblo que se atrevió a robar los tesoros religiosos, según dejó escrito en su Informe sobre la destrucción traída por el vandalismo.

Por todo esto el occidente cristiano identifica como salvajes a los vándalos; pero su crueldad no fue menor que la de cualquier otro de los pueblos invasores que en la Historia han sido, incluyendo el propio Imperio Romano; los hunos de Atila, la misma expansión árabe; la reconquista cristiana (talas e incendios incluidos); la actuación de ingleses y españoles en América; los europeos en África, etc., hasta nuestros días que también padecemos invasiones, aunque de otra variedad.

Pintada en la muralla nazarí. Pintada en la muralla nazarí.

Pintada en la muralla nazarí. / G. H.

Pero, por más que las invasiones nunca están justificadas, el caso de los fanáticos terroristas, los de la bomba indiscriminada; los de las incendiarias peleas de barrio, nada tienen que ver con aquellos invasores hambrientos; y aunque aceptamos el término vándalo que da el diccionario, a nosotros nos merecen más comprensión aquellos vándalos de Genserico y su hermano Gunderico que lo que buscaron era dar de comer a su pueblo, aunque es verdad que entraron sin llamar, de forma no muy educada, ni pidiendo las cosas por favor.

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