Víctor medina. Vicerrector de extensión universitaria

"El verdadero peligro de nuestro patrimonio es no saber lo que tenemos"

  • Aboga por abrir de par en par las puertas de la Universidad de Granada que quiere intensificar los flujos de actividad cultural, académica e investigadora con la ciudad

El vicerrector de Extensión Universitaria, en el Hospital Real. El vicerrector de Extensión Universitaria, en el Hospital Real.

El vicerrector de Extensión Universitaria, en el Hospital Real. / reportaje gráfico: María de la cruz

Días antes de que la Universidad eche el cierre hasta el mes de septiembre, la actividad se mantiene al mismo nivel -o incluso a más revoluciones- dentro del Hospital Real. Prueba de ello es la mesa del despacho del vicerrector de Extensión Universitaria, Víctor Medina. Está ordenada, pero revela -con montoncitos de papeles, carpetas, informes, algún cd- que el trabajo sigue. Medina tiene claro que la Universidad es uno de los motores de la ciudad. Ambas se relacionan, se necesitan y están obligadas a cuidarse y a mirarse. Ambas quieren que el 2031 sea un hito histórico, que hile los 500 años de la Universidad con la capitalidad cultural de Granada. "La Universidad es cambio", defiende el vicerrector, convencido de que la imagen pétrea de la institución es más pose que poso y que es mejor hablar de sinergias que de inercias. Eso sí, las resistencias son incluso positivas. "Te obligan a reflexionar más las decisiones".

-La rectora ya ha manifestado su negativa a que el proyecto del AVE presentado por la ciudad repercuta en el patrimonio de la Universidad. El campo de rugby no se toca.

-En realidad no es mi área de competencia. Mi opinión como ciudadano es que el modelo de ciudad hay que pensarlo de una manera global. Hay que ver en qué manera puede afectar a los flujos, ver también cómo puede afectar la pérdida de un espacio verde en el centro... Precisamente una de nuestras preocupaciones es esa. Queremos diversificar los puntos de esparcimiento, de ocio de la ciudad, no centralizar todo en un mismo sitio. Si no, verdaderamente no resulta útil para la ciudad, porque se quedan desatendidas otras zonas y por otra parte se genera una presión muy fuerte sobre otras zonas.

-Esos planes se conocieron por la prensa. ¿Cómo se ha sentido la Universidad?

-A la Mesa del Ferrocarril no se nos había invitado, al parecer por un error del Ayuntamiento. No tengo mucha información del proceso, pero sí es cierto que la noticia salió a la prensa sin que la Universidad se hubiera pronunciado. Ahora parece que se está teniendo en consideración.

-¿Cómo se está gestando la celebración del quinto centenario en 2031?

-A nivel institucional se creó una comisión para tomar las decisiones oportunas. Todo esto conlleva un proceso de asesoramiento y de información, y por supuesto, de planificación de ideas sobre las que queremos trabajar. Hay ideas que requieren un tiempo de preparación, como el tema de las infraestructuras, que no se hacen de un día para otro. También hay que buscar los medios de financiación... eso lleva tiempo. Es cierto que quedan casi 15 años y todavía tenemos margen. Pero hay que tener claros los objetivos de la celebración, qué es lo que queremos con el V Centenario. Esto viene de la mano de la candidatura de la ciudad para ser Capital Cultural. Estamos preparándonos para empezar a trabajar.

-¿Qué ejes vertebrarán la efeméride?

-La Universidad tiene que celebrar sí o sí su quinto centenario ese año. La capitalidad ya se verá, pero la aportación que puede hacer la Universidad es interesante, porque no coincidirá en otras candidaturas. El hecho de que la Universidad tenga la efeméride puede caracterizar muy bien todo lo que es el planteamiento de esa capitalidad cultural. En cualquier caso, como Universidad tenemos una serie de elementos que son muy característicos, como nuestra historia, muy ligada al propio desarrollo de Granada, nuestro modelo de Universidad, muy implicado en la ciudad con un modelo de campus muy abierto... Son ejes que hay que analizar y visibilizar, porque ya están. También tiene mucho potencial gracias a la movilidad que se genera tanto a nivel investigador como académico. Somos la universidad líder en movilidad, lo que nos sitúa como una institución capaz de generar muchos embajadores de Granada por todo el mundo. Hay que destacar nuestra actividad académica e investigadora, y la actividad cultural, por supuesto. Tenemos un patrimonio importante... son ejes que están ahí. Ya tenemos elementos muy sólidos para poder construir esa capitalidad y la conmemoración de nuestro centenario.

-Menciona el modelo de campus... El del PTS, dedicado a Ciencias de la Salud, cuenta con una sala de exposiciones...

-No queremos contribuir a centralizar toda la actividad cultural y patrimonial en una almendra. En este caso está claro que la Catedral va a estar ahí, y la Alhambra también. Pero no es lo único que puede ofrecer Granada. Tenemos que utilizar nuestras capacidades y nuestros recursos para darles el máximo potencial. Y en este caso el PTS es una zona que invita a un planteamiento quizás más dinámico, relacionado con el arte contemporáneo, y eso es lo que estamos intentando. Hay muy buena relación con el área de Cultura del Ayuntamiento y trabajamos en diferenciar la oferta cultural. También con la Junta de Andalucía, ahí está la Dirección General de la Actividad Cultural y del Libro, de la que depende el programa de Iniciarte, de iniciación al arte emergente. Lo que queremos es colaborar con otras instituciones. Nos interesa ir de la mano. También queremos ir equipando mejor las instalaciones. La sala del Paraninfo es bárbara, pero está pensada para actos académicos, no para actos culturales.

-Otro campus llamado a 'mover' a la ciudad es Cartuja...

-El tema de Cartuja me ha preocupado mucho desde el primer momento. Tiene una trayectoria larga, pero siempre ha estado a espaldas de la ciudad. Más que tirar de la ciudad se planteaba como una barrera entre la ciudad y la zona Norte. Tampoco la orografía favorece. Hay imágenes de las familias que iban allí, a la zona del Albercón, a merendar. Todo eso, al llegar la Universidad, se perdió. Ha sido un campus muy poco rentabilizado para la ciudad, teniendo un potencial enorme, porque tiene espacio verde, hay instalaciones deportivas, está la Cartuja, que es un monumento fundamental en la oferta de la ciudad. Seguimos trabajando en un proyecto de dinamización y recuperación de ese entorno. Hay muchos elementos patrimoniales que requieren intervención y financiación para poder hacer allí rutas, que la gente vaya, que pasee y que a la vez tenga otros alicientes. Queremos hacer actividades que refuercen eso y, en la medida de lo posible, conseguir financiación para inyectar dinero a proyectos de recuperación patrimonial que están necesitados, como el Alfar Romano o el Colegio Máximo... que son dos BIC, que se suman a la Cartuja. En una zona muy pequeña tenemos tres BIC. Sin embargo, no se revalorizan ni se les saca rendimiento.

-¿Qué se propone?

-Una buena parte de la difusión del patrimonio puede estar vinculada a los procesos de investigación que se producen allí. Lo ves muy claro en el PTS, cómo se relacionan las industrias, la investigación y la docencia. Pero en Humanidades eso es más difícil de visibilizar y también se da. Se están haciendo proyectos muy creativos. También está la actividad vinculada al trabajo arqueológico, en restauración... hay unas posibilidades tremendas.

-¿Hay presupuesto?

-Estamos buscando financiación. Estamos explorando convocatorias. Aquí hay que poner dinero. En otras cosas, no, porque la actividad académica está ahí y si se le da cierto sentido a esa actividad la puedes rentabilizar en parte ese trabajo. Pero evidentemente hay cosas que requieren dinero.

-En 2016 comenzaron a trabajar en dar a conocer ese patrimonio de Cartuja...

-Vamos a un ritmo intenso para prepara la exposición de octubre del campus, ligada la celebración del año de Cartuja. Parte de esas actividades que se han hecho tienen como colofón esta exposición, que a su vez es el inicio de todos los proyectos que se pueden plantear en estos años y que pueden tener como meta, precisamente, el quinto centenario.

-Hubo polémica con el tema del Observatorio...

-Hemos visto cómo se dotan grandes infraestructuras que luego no consiguen mantenerse. Un museo requiere de una dinámica. Para hacer una cosa mal, mejor no hacerla. Lo del observatorio ha generado mucho ruido, pero no ha habido ninguna pérdida. ¿Podría estar mejor? Seguro, como todo, pero no ha habido ninguna pérdida irreparable. Hemos apostado por ver qué tenemos. Si no sabes lo que tienes y en qué condiciones lo tienes, no puedes conservar nada. ¿Sabe la cantidad de cosas que hay en la antigua Medicina? Nadie ve el trabajo que se ha hecho en estos dos años.

-Ahí se plantea un Museo de la Salud...

-Se están documentando piezas, colocando... quedaron muchas guardadas y embaladas. La gente fue muy responsable pero no sabíamos lo que había. La Universidad tiene más de 30 colecciones, eso sólo las que están inventariadas. Hay elementos que no se han llegado a inventariar como patrimonio. Un ordenador, por ejemplo, puede ser un elemento patrimonial por ser, no sé, el primero en el que se hizo determinado trabajo o descubrimiento. Ese es el verdadero peligro, no saber lo que tenemos. No todo el mundo que tiene algo valioso es capaz de identificarlo como tal. Estamos haciendo un esfuerzo tremendo en todo lo que es la documentación, la catalogación y el inventariado de ese material. Eso no se ve. Creo que hay que ser profesional en la gestión.

-Si no se ve, no se sabe...

-También estamos haciendo un gran esfuerzo en la difusión. Cuando estás en la Universidad crees que todo el mundo conoce cómo funciona, pero es complejo... hay que mejorar mucho la comunicación. Me parece que el hecho de que la Universidad llegue a otros públicos y a otros puntos de la ciudad es fundamental. El Centro Mediterráneo y la tienda son dos instrumentos que estamos intentando rentabilizar desde el Vicerrectorado como amplificador de esta labor de difusión. Están dando un giro impresionante. Con el Centro Mediterráneo hemos firmado convenios para hacer cursos en la provincia, también en la estación de esquí de Sierra Nevada.

-Abrir la Universidad en una ciudad de inercia como ésta es complicado...

-Son dinámicas que o rompemos o vamos a seguir siempre con sota, caballo y rey. Es algo que la ciudad no le conviene. Lo que hay que hacer es darle difusión y que se conozca. Hay que hacer campaña. Esa es mi gran preocupación.

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