Un vestido para cada mujer

El traje de gitana tiene su origen en la Feria de Ganado del siglo XIX · El vestido de faralaes es uno de los que mejor se prestan a la libertad creativa del diseñador que introduce nuevos tejidos y complementos

Un vestido para cada mujer
Un vestido para cada mujer

30 de mayo 2010 - 01:00

Favorecedor, sensual, con clase… el vestido de gitana es de los trajes más atractivos que existen en el mundo. Se adapta a todo tipo de estilos de mujer y diseñadores tan prestigiosos como Lacroix o Yves Saint Laurent se han dejado cautivar por su encanto, elegancia y sensualidad. ¿Dónde está el origen de este traje que lucen señoras de todas las clases sociales y que han llevado reinas, princesas y aristócratas? Sin duda, en la manera de arreglarse de las mujeres que acudían a la Feria de Ganado que, cada mes de abril desde 1847, se celebraba en el Prado de San Sebastián de Sevilla. Con el tiempo, la feria perdió su aspecto de lugar de negocios y dio un giro hacia el ocio y la diversión. Señoras de alta alcurnia adoptaron las batas, los volantes y los adornos de flores y se pasearon así por la Exposición Iberoamericana de 1929, que se llenó de gracia y de color. El flamenco, además, empezó a profesionalizarse, factores que llevaron la vestimenta tradicional andaluza a la total consagración, estatus del que, afortunadamente, no ha descendido.

Cada año hay innovaciones en los trajes de gitana que se lucen en nuestras ferias y fiestas y diseñadores como Vittorio y Luchino han hecho del espíritu del traje de gitana el leit motiv de su trabajo.

El vestido de faralaes se presta a una libertad creativa que le permite integrar tejidos de todo tipo y complementos que pueden ser clásicos o de lo más rompedores. En los años sesenta, incluso fue minifaldero, tal y como mandaba la moda de la época, lo que demuestra cómo esta indumentaria conjuga tradición e innovación. Lo habitual es una estructura básica, sustentada en un cuerpo entallado sobre el perfil de la cadera y una falda de volantes. A partir de ahí, no hay límites. Incluso, a partir de los 90, el minimalismo más absoluto llegó al vestido de gitana, que dijo adiós a encajes, bordados, lazos, estampados, cintas de raso, lunares, etc., para presentar su cara más sencilla y tremendamente atractiva. Muchos diseñadores enfatizaron el aire más sexy del traje de gitana, abriendo escotes y desnudando brazos. La cuestión es reinventarse constantemente para lucir, espléndidas, este traje atractivo como pocos en el mundo, con sus magníficos complementos, que han dado lugar a una industria poderosa y a eventos donde la moda flamenca es protagonista, como el Salón Internacional de Moda Flamenca (Simof).

PEINETAS Y VOLANTES

La bailarina española en el siglo XIX se vestía con una basquilla de satén con espléndido escote y volantes de encaje negro, cargada con pequeñas pesas en el dobladillo para mantener su forma y atada a la cadera con firmeza. El pelo, recogido hacia atrás con una hermosa flor, peineta o ambas y, en las manos, castañuelas. Esta indumentaria causó furor en el extranjero, durante las giras que realizaban las compañías de baile. Hasta el punto de que cuando Teófilo Gautier vino a nuestro país, en 1840, se sintió muy molesto de que este estilo de ropa se hubiera perdido en la calle a favor de la moda francesa. Ver a los españoles disfrazados de franceses le indignó hasta el punto de escribir, durante su visita a Granada: "como casi todos los burgueses de las ciudades de España, ponen mucho esfuerzo en demostrar que no son en absoluto pintorescos y en dar prueba de civilización por medio de pantalones de trabilla. Tal es la idea que les preocupa".

Lola Montes, una de las bailarinas más famosas de la época, causó furor en Europa con su indumentaria de estilo completamente español. "No vestía el tutú tradicional y el maillot de las bailarinas, sino un suntuoso vestido español de seda y encajes", dice una crónica de un diario de Munich. Mientras los extranjeros adoraban la forma de vestir "a la española" en nuestro país, todo el mundo se afanaba por imitar a los franceses. Durante su reciente visita a España, Mary Mc Cartney, una de las fotógrafas más prestigiosas de la actualidad, aseguró en Madrid echar de menos, en las calles, a personas vestidas con un aire más típico español. La fotógrafa, hija del ex Beatle Paul McCartney y hermana mayor de la diseñadora Stella McCartney, vino a Madrid por primera vez para hablar de 'Pro Fashion/3 mujeres, 3 proyectos, una iniciativa de las Rozas Village para mujeres emprendedoras.

stats