El peligro también son sensaciones

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Pese a no cuajar el mejor encuentro que se le recuerda, Adrián Ramos se vacía en el trabajo oscuro

Siempre que el cuero está en poder del ariete cafetero, la defensa canariona pasa apuros

El delantero granadinista Ramos controla el esférico y mira a su alrededor en busca de apoyos. / Reportaje Gráfico: Álex Cámara
Víctor Olivencia

Granada, 07 de febrero 2017 - 02:35

No marcó, no asistió y erró un 'mano a mano' con Varas. Catalogar como bueno el choque de un delantero después del análisis anterior puede resultar desproporcionado, pero el trabajo de un futbolista de Primera División -y más, el de uno que integra una escuadra que pelea por la supervivencia- no sólo puede evaluarse por frías cifras. El peligro que genera un equipo no son sólo dianas, se mide también por la sensación. La UD Las Palmas dio mucha ayer, pero el atacante rojiblanco Adrián Ramos también. En su justificación respecto al fallo mencionado en la primera frase hay que atender al escaso ángulo con el que chutó, sin olvidar una carrera y conducción anteriores de, aproximadamente, 25 metros. Y con 70 minutos en las piernas. Calidad tiene; ganas parece que también.

El '7' granadinista, eso sí, estuvo bastante ausente durante las escenas iniciales de la obra. Trató de presionar junto a Carcela y el jovencísimo Aly Mallé, mas lo hizo con más intención que acierto. Sin duda, al exjugador borusser le pesó el humilde 27 por ciento de posesión con el que los suyos acabaron el primer acto. Todo ello, además, provocado por la incapacidad de la medular granadina a la hora de conectar con el colombiano, pese a la loable voluntad y la brega de Pereira y Uche Agbo. Ese cóctel hizo que, si Ramos destacó por algo en los primeros minutos, fue por su voluntad, por su intención, pero no por su eficacia.

La pareja de centrales formada por el diamante en bruto Lemos y Bigas le dificultaron su laborEl sudamericano acumuló un total de cinco recuperaciones en los 86 minutos que jugó

Su trabajo oscuro en la presión, empero, sí viene refrendado por la estadística. El potente futbolista recién llegado en esta ventana invernal desde el Chongqing Lifan -a préstamo- se erigió por momentos en escoba y concluyó los 90 reglamentarios con guarismos muy pulcros en el aspecto defensivo, como las cinco recuperaciones que acumuló. No se esconde y, a juzgar por los dos 'ratos' que ha vestido la rojiblanca, tampoco se le puede tildar de falta de actitud. De aptitud va sobrado, aunque el aura que le rodea invita a pensar que con hombres de mayor imaginación como de escolta, mejoraría aún más.

Y eso que la pareja de baile con la que lidió tampoco le ayudó. El charrúa Lemos dio una auténtica lección y, bien apoyado por su compañero Bigas, dificultaron la labor al delantero de franjas horizontales durante gran parte del encuentro. Los pío pío tienen un diamante en bruto con el uruguayo, y no se cansa de demostrarlo jornada tras jornada, por más que las páginas de los diarios nacionales se llenen con el poderío ofensivo de los insulares, y con nombres como los de Viera, Jesé o Livaja.

El Granada CF parece haber sumado a su causa a un futbolista con grandes condiciones. Dos triunfos en más de veinte duelos son poquísimos, pero uno de los nombres propios de la esperanza de Los Cármenes puede ser el del natural de Santander de Quilichao. Si su adaptación es óptima y la racha de goles le acompaña, los rojiblancos aumentarán las opciones -pocas, pero opciones- de salvación que poseen. El tiempo dictará sentencia. Si Ramos encuentra acomodo, da la impresión de que todo será menos complicado.

El ex del Dortmund, algo aislado arriba, tuvo que buscarse la vida pero protagonizó las ocasiones más claras del Granada CF ayer, al margen del gol del triunfo.

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