Getafe | Granada CF La Pizarra La resaca son los padres

  • El Granada no nota su carga de partidos y vence en un encuentro durísimo en Getafe, donde Diego apostó por su habitual 1-4-1-4-1, con Luis Suárez de inicio como extremo, y acabó con un 1-5-4-1

Montoro controla el balón con calidad Montoro controla el balón con calidad

Montoro controla el balón con calidad / Efe (Getafe)

La resaca son los padres, al menos para este histórico y ya indescriptible Granada CF. El equipo rojiblanco fue en Getafe como ese levantavasos profesional que en una noche-madrugada de fiesta se bebe ocho cervezas sin tapa y nueve cubalibres, acompañados de cinco o seis chupitos, y que al día siguiente ya no es que se levante sin dolor de cabeza, sino que se desayuna una tostada de bacalao con un carajillo y antes del almuerzo vuelve a los tercios, y no precisamente a los de Flandes.

Tras doblegar al Sevilla y al PSV, jugar ante el Getafe es como presentarte a una batalla rusa de bofetadas en la que te espera un granjero siberiano de 150 kilos, pero el equipo de Diego supo aguantar los golpes del rival y pegar un manotazo definitivo para salir triunfador.

Una de las grandes dudas de cara al partido ante el Getafe era conocer quién iba a ser la referencia ofensiva del Granada, si Jorge Molina o Luis Suárez.

Ante la ausencia de Soldado, confinado en su domicilio con coronavirus, había sido el veterano atacante el elegido para Eindhoven.

Pensó Diego Martínez en el Coliseum que para qué decidirse por uno u otro cuando puedan salir los dos, y eso es lo que hizo, formar con ambos de inicio en un once que presentó cuatro novedades respectó al que se midió al PSV: el citado Luis Suárez, Kenedy, Yan Eteki y Montoro en los huecos dejados por Gonalons, Luis Milla, Antonio Puertas y Machís.

El dibujo de siempre

La presencia de dos delanteros juntos desde el principio invitaba a pensar en un cambio de dibujo en los rojiblancos, aunque Diego apostó por el 1-4-1-4-1 habitual esta campaña, con Luis Suárez partiendo desde la banda izquierda, aunque durante el primer tiempo cambio su posición con Kenedy, que arrancó en la derecha, y un trivote en la medular con Yan Eteki de pivote defensivo y Montoro y Yangel Herrera como volantes.

El Getafe venía de ganar al Barcelona y repitió Bordalás el mismo equipo titular, formando los madrileños con su 1-4-4-2 habitual, doblando lateral en la derecha con Damián y Nyom, y juntando arriba a Cucho Hermández y Mata, que mantuvo un duro y bonito duelo con Germán.

El primer asalto

El granjero siberiano, cuyo adiestrador no encajó bien la derrota y se olvidó al final del partido de felicitar al oponente que le había tirado a la lona, llevó a cabo en el primer tiempo lo que suele hacer en sus partidos.

Había ganado sus tres encuentros anteriores en casa y no tenía que cambiar su plan. Sí que lo hizo el Granada. De hecho, ya avisó Diego el sábado de que el oponente y el escenario te obligan a adaptarte.

Mucho juego directo, interminables disputas, segundas jugadas por doquier, caída una y otra vez de jugadores sobre el terreno de juego y Montoro como el único que trató de poner orden con su calidad, aunque más con balones en largo que en corto, ya que el Coliseum es un campo de minas.

Roja y penalti

Mucho se habla de la acción que dio el triunfo a los visitantes, en la que Djene toca primero balón y después jugador, y poco de la clara roja que le perdonó el trencilla Gil Manzano a Olivera, que tenía una amarilla que era naranja de una acción anterior e hizo una entrada de segunda tarjeta clarísima. Con ventaja en el marcador el plan del Granada en el segundo tiempo estaba claro. Aguantar las acometidas de un Getafe que toco algo más el balón, ya que no paró de acumular jugadores arriba y que sólo creó un par de ocasiones claras para empatar. Muy claras, pero no más de un par, en las que Rui Silva en una y el larguero en otra salvaron a los rojiblancos y permitieron el 0-1 final.

No pudo el Granada correr a la contra, que era lo que buscaba Diego con la entrada de Machís y Antonio Puertas.

Cinco atrás

En el minuto 74 entraron Alberto Soro, que como todos trabajó muchísimo para atrás, y debutó Nehuén Pérez, lo que hizo que el Granada acabara con un 1-5-4-1.

De ahí al final formó con tres centrales, dos carrileros que apenas subieron, el infatigable Yangel Herrera en el doble pivote con Yan Eteki y Antonio Puertas como jugador más avanzado.

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