Real Sociedad | Granada CF La Pizarra

Condicionados por la anormalidad

  • El Granada actúa de inicio con un 1-4-4-2, al ser atacantes la mayoría de jugadores disponibles, y acaba con su habitual 1-4-1-4-1

Del Cerro habla con Ángel antes del penalti que supuso el 2-0 Del Cerro habla con Ángel antes del penalti que supuso el 2-0

Del Cerro habla con Ángel antes del penalti que supuso el 2-0 / Agencia LOF (San Sebastián)

La más que delicada situación en que LaLiga obligó al Granada CF a afrontar el partido contra la Real Sociedad se vio agudizada, si cabe aún más, por dos circunstancias.

Cinco de los siete jugadores de la primera plantilla disponibles eran de ataque (extremos o delanteros), lo que obligó a Diego Martínez a armar un once, desde la distancia, con algunos futbolistas en una posición inhabitual; y tener enfrente al peor rival posible, una Real Sociedad en buen momento de juego y resultados, que despliega un fútbol ofensivo y que llegaba al encuentro líder.

Los siete jugadores aptos del primer equipo se vieron acompañados en el once por Ángel Jiménez, el portero del juvenil de División de Honor, toda vez que no podían jugar ninguno de los cuatro metas que fueron a Chipre, los dos del plantel principal y los dos del filial; y por tres futbolistas del Recreativo: el central Sergio Barcia, el también zaguero Pepe y el medio Isma Ruiz, estos dos ya con minutos, aunque muy pocos, con los mayores.

Como era lógico visto el personal con que se contaba, este vez hubo que renunciar al 1-4-1-4-1 habitual y salió el Granada con un 1-4-4-2.

La zaga que escoltó al joven Ángel estuvo compuesta por Nehuén Pérez y Pepe en el centro, en vez de en la derecha como hiciera ante el Omonia Nicosia, fue Sergio Barcio quien cayó al sitio del lateral zurdo y Kenedy el que se retrasó a la zona del lateral zurdo.

Isma Ruiz acompañó en el doble pivote a Yan Eteki, mientras que toda la zona de ataque se la repartieron Machís, Luis Suárez, Soldado y Jorge Molina, los dos primeros partiendo desde las bandas y Jorge Molina haciendo funciones más de enganche.

Además, el transcurrir del choque demostró que, en circunstancias normales, Kenedy, Jorge Molina y Soldado no estaban para jugar o, en el mejor de los casos, para hacerlo solo unos minutos.

Sólo a balón parado

La Real Sociedad no se reservó nada y dominó el partido, como se esperaba, desde el inicio, aunque se encontró en sus primeras llegadas con un acertado Ángel Jiménez. De hecho, los dos goles que marcó en el primer tiempo fueron a balón parado, uno en un saque de esquina y otro de penalti. El Granada se replegó bastante, presionando arriba en algunas ocasiones, y se defendió, dadas las circunstancias, con relativo orden, tapando mucho mejor el centro que las bandas, por donde creó principalmente sus ataques el cuadro local.

Los laterales rojiblancos subieron poco, aunque Kenedy sí que se animó varias veces por su banda en el tramo final del primer tiempo.

En esos momentos ya habían cambiado sus posiciones Luis Suárez, que pasó de la derecha a la izquierda, y Machís, el jugador más activo y peligroso de los rojiblancos en ataque durante todo el partido y que hizo el camino contrario.

Cambio de dibujo

Mantuvo el Granada el mismo dibujo con los dos cambios del descanso, aunque Fobi pasó a ser lateral derecho, Barcia el del costado zurdo, Plomer actuó de extremo y Luis Suárez arriba.

La salida del campo de Jorge Molina llevó al Granada a acabar el choque con un 1-4-1-4-1, con un trivote en la medular formado por Yan Eteki, Bravo y Brunet.

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