Granada CF

Con este Granada al fin del mundo y más

  • Gran regreso a Primera de los rojiblancos, que conceden atrás pero muestran una autoridad, un alma, una jerarquía y una capacidad de reacción brutal

El primer gol de Puertas en Primera vale un punto de oro El primer gol de Puertas en Primera vale un punto de oro

El primer gol de Puertas en Primera vale un punto de oro / Agencia Lof

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El primer partido del Granada en su vuelta a la elite se recordará toda la vida. 4-4. No se llevó el triunfo pero eso a estas alturas no importa en exceso. Sumó un punto merecidísimo y se ganó, con creces, la admiración y el respeto de toda España. Todo rojiblanco de bien vibró con un encuentro épico, con un Granada que se fue tres veces a la lona por los zarpazos de un Villarreal poderoso en ataque y avispado a la hora de castigar las imprecisiones de los nazaríes, sobre todo en la salida de balón en propio campo.

El último croché amarillo era el ko. Pero no. El equipo se volvió a levantar por tercera vez e igualó el duelo con sendos goles a balón parado. Al final hasta pudo ganarlo con un gol de Adrián Ramos, en fuera de juego por milímetros. En Villarreal no se lo creían; en Granada un poco sí, porque el ejército que dirige Diego Martínez no tiene límites. El curso pasado se ganó con creces lo que dijo José Antonio Martínez, que iba con sus compañeros al fin del mundo. Lo mostrado en el Estadio de la Cerámica es para agarrarse de la mano e ir con estos tipos más allá aún.

Apostó al final el técnico por Fede Vico en lugar de Azeez, lo que llevó a Montoro a su posición habitual de medio centro, y por Antonio Puertas en vez de Machís, calcando el dibujo habitual de la pasada temporada y con sólo tres caras nuevas (Duarte, Yan Eteki y Soldado) como invitados al once base del curso anterior.

Montoro fue un baluarte en el balón parado rojiblanco Montoro fue un baluarte en el balón parado rojiblanco

Montoro fue un baluarte en el balón parado rojiblanco / Agencia Lof

Los hechos dicen que acertó. A la extraordinaria puesta en escena del Granada sólo le faltó el gol. Tuvo cuatro ocasiones en los diez primeros minutos, en los que dio un meneo al Villarreal de los de frotarse los ojos para comprobar que es verdad. Amplitud de campo, movilidad, acierto en el pase, llegadas al área y remates. Hasta cuatro veces tuvo que intervenir Andrés Fernández. Montoro y Fede Vico camparon a sus anchas, como ocurrió durante gran parte del duelo.

Tardó casi un cuarto de hora el cuadro local en darse cuenta de que había empezado la Liga. Lo hizo al ritmo marcado por Cazorla y a través de una posesión de balón que buscó pero que sólo encontró con cuentagotas.

Los errores se pagan

El único debe del Granada, falta de acierto aparte, era que ya empezaba a enseñar, con un par de pérdidas en zonas peligrosas ante la presión alta del Villarreal, cual iba a ser su único, pero gran, debe del duelo. La Primera División dio el primer mamporro de los que no se olvidan superada la media hora. En la tercera medio imprecisión atrás, esta vez con un mal pase de Germán, Duarte cometió penalti sobre Moi Gómez, que antes pudo hacer falta a Víctor Díaz. El VAR dijo que no, y hay que creerle. 1-0.

No decayó el ánimo de un Granada autoritario, dominador, que jugó con jerarquía y empaque durante todo el partido. Cuando se oteaba el descanso llegó el empate. Montoro puso una falta lejana al área y los zagueros locales se prepararon un bocadillo de Soldado, con brazo de Albiol en el rostro del punta para que fuese penalti. El VAR lo chequeó, y también un posible fuera de juego del atacante en el inicio de la jugada. Todo ok y el honor de poner justicia en el electrónico y de marcar el primer gol rojiblanco en el retorno a la elite fue de Fede Vico.

Quini realiza un pase ante la mirada de Samuel Chukwueze Quini realiza un pase ante la mirada de Samuel Chukwueze

Quini realiza un pase ante la mirada de Samuel Chukwueze / Agencia Lof

En la segunda parte hubo otra buena puesta en escena del Granada, pero a partir del 2-1, que llegó en la primera llegada local, todo voló por los aires. Dejar pensar a Cazorla y acularse propició que Moi Gómez, el mejor del partido, rematara demasiado solo en el área. Jugada de un lado a otro.

No le terminó de coger de nuevo el tono el Granada al choque mas, ya en la media hora final, un perfecto centro de Víctor Díaz lo convirtieron en empate entre Rubén Peña y Machís. El 2-2 en esas circuntancias era oro, metal preciado que se fue por el sumidero en un abrir y cerrar de ojos. Otra vez el Granada demasiado atrás, otro gol con el sello de Moi Gómez, que se lo regaló a Gerard Moreno; otra pérdida de balón absurda y jugadón de Chukwueze. 4-2.

Este Granada no se rinde

Esto es Primera, señores, pareció decir el respetable, ya con los tres puntos en el bolsillo. Esto es el Granada, amigos, respondieron unos jugadores inigualables. Se agarraron a la pizarra de Diego para hacer lo que nadie imaginaba. Volver a empatar. Primera vez en la historia del Granada en Primera que termina un encuentro 4-4. Montoro se puso el guante en la bota y Soldado dijo aquí estoy yo. Primero cabeceo para adentro y después le regaló el 4-4 a Antonio Puertas, que culminó con un gol histórico una gran actuación, suya y de todos sus compañeros. De un Granada del que todos los suyos siguen estando muy orgullosos.

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