Las ejemplares aficiones convierten el Granada-Málaga en la fiesta del fútbol andaluz
Confraternización absoluta y cero incidentes en el derbi del otro lado de la A-92 celebrado en un 28-F para el recuerdo y que se llevó el equipo que tiene delanteros decentes
Aunque en Sevilla piensen lo contrario, más aún con un Betis-Sevilla en la parrilla del fin de semana, el duelo andaluz por excelencia se jugó este sábado en el Nuevo Los Cármenes. Hay vida en los dos lados de la A-92, no sólo a orillas del Guadalquivir. Vaya si la hay.
Bullía el centro de la ciudad desde primera hora de la mañana. El Paseo de los Tristes, Puerta Real, Zacatín… las banderas y bufandas blanquiazules confirmaban que no era un 28-F cualquiera, que había fútbol del bueno por la tarde en el Nuevo Los Cármenes y que la afición vecina tenía la firme intención de tomar Granada.
El buen momento del equipo dirigido por Funes, unido a que por fin un choque atractivo para el público se jugaba el día y a la hora idónea, provocó que el coliseo del Zaidín registrara la mejor entrada de la temporada, con multitudinaria presencia de aficionados visitantes.
Atrás, muy atrás, quedaron esos Granada-Málaga que se convertían en batallas campales entre los aficionados. Cuentan los más antiguos del lugar que lo de pegarse era costumbre, ya fuese a uno u otro lado de Las Pedrizas.
Ya no pasa. Afortunadamente. Durante todo el día la confraternización fue absoluta, con actos incluso de hermanamiento entre peñistas de uno y otro lado y aficionados de ambas escuadras mezclados durante todo el día sin el más mínimo problema. Cero incidentes. Civismo. Ejemplo.
‘Málaga y Granada, amistad inquebrantable’, rezaba una pancarta exhibida antes del partido en el Fondo Sur. Ya era hora de que esos sensacionales ambientes que se ve en los derbis vascos se aprecien también en encuentros entre andaluces, con los seguidores de Granada y Málaga.
El jaleo apreciable por toda la ciudad se trasladó en las horas previas del choque a las inmediaciones del estadio, con los bares haciendo su agosto en febrero y un espectacular recibimiento al autobús del Granada por parte de los suyos.
Los más pequeños tuvieron su lugar de ocio y esparcimiento en la ‘Fan Zone’, donde se hizo mucho más amena la espera y se presentó en sociedad ‘Granaín’, la nueva mascota rojiblanca.
Aparte de las cervezas compartidas en los bares, de las bufandas mitad rojiblancas mitad blanquiazules y se observar a aficionados del Málaga entre granadinistas en todas las zonas del campo, varios protagonistas más antes del inicio.
Los himnos. El local cantado más fuerte que nunca por la grada local ante el respetuoso silencio de los visitantes, que después entonaron el suyo.
La lluvia, que hizo acto de presencia para refrescar la tarde, aunque sólo durante unos minutos y de forma simbólica. Se vieron pocos paraguas porque nadie pensaba que iba a caer agua.
Y Ana Alonso, flamante doble medallista olímpica en los recién acabados Juegos de Milán-Cortina que hizo el saque de honor del partido, con una camiseta del Granada con su nombre, ante la atronadora ovación del respetable.
Después, ya durante el partido, hubo gritos compartidos por ambas aficiones de ‘sevillista el que no bote’ y de ‘Málaga y Granada siempre camaradas’. Para dejar clara la concordia.
Los 18529 aficionados que casi llenaron el Nuevo Los Cármenes disfrutaron con un aceptable partido de fútbol en el que ganó el equipo que tiene jugadores capaces de marcar goles. Los dos tuvieron ocasiones para vencer, pero es muy difícil hacerlo si juegas sin delanteros decentes, y el Granada lleva haciéndolo toda la temporada.
La afición del Málaga lo celebró igual que lo hizo la rojiblanca cuando el Granada de Diego Martínez tomó hace unos años La Rosaleda. Qué poco queda de lo de entonces a orillas del Genil. Es para llorar y no parar.
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