Granada CF-Tenerife | La Pizarra Este equipo gusta mucho

  • El Granada juega de principio a fin con un 1-4-2-3-1 que funciona

Vadillo no puede evitar que el balón se le marche fuera de banda ante la mirada de su compañero Antonio Puertas. Vadillo no puede evitar que el balón se le marche fuera de banda ante la mirada de su compañero Antonio Puertas.

Vadillo no puede evitar que el balón se le marche fuera de banda ante la mirada de su compañero Antonio Puertas. / Álex Cámara (Granada)

No es habitual que en la parte final de la temporada los entrenadores puedan repetir alineación. Las sanciones y las lesiones suelen provocar más variaciones de una semana a otra que en cualquier otro momento del curso. Con Nico Aguirre y Fran Rico como únicos ausentes, Diego Martínez pudo formar ante el Tenerife con el mismo once inicial que en el anterior partido en Oviedo. Y lo hizo.

Había dudas en torno a si podía efectuar algún cambio para mitigar el posible cansancio de tener los dos encuentros más seguidos que de costumbre, pero no los hubo. Dani Ojeda y Adrián Ramos, titulares claros hasta hace poco volvieron a quedarse en el banquillo al formar de inicio Antonio Puertas y Rodri.

Como es habitual, el dibujo de los nazaríes sobre el terreno de juego, el 1-4-2-3-1 de toda la Liga.

El rival

José Luis Oltra, entrenador del Tenerife y ex técnico del Granada, sabía de sobra lo que iba a hacer Diego Martínez, pero no fue capaz de frenar el aluvión que fue el cuadro local en la primera media hora de partido. Apostó el valenciano por un 1-4-4-2, con Borja Lasso más de enlace que de segundo punta, mas el problema de los visitantes es que el Granada fue en el primer tiempo un vendaval incontenible.

Mucha movilidad

La continua movilidad de los jugadores nazaríes cuando tenían el balón hacía que los ataques fuesen continuos, con relativa facilidad para superar líneas y llegar al área rival.

Vadillo fue, un día más, un jugador imparable, Fede Vico aparecía por todos lados y los dos medios, Fede San Emeterio y Montoro, volvieron a dar otra lección de juego. Hacía mucho tiempo que el Nuevo Los Cármenes no se divertía tanto y disfrutaba de esa manera con los suyos.

La afición vibró con un nuevo triunfo de su equipo La afición vibró con un nuevo triunfo de su equipo

La afición vibró con un nuevo triunfo de su equipo / Álex Cámara (Granada)

Trabajo defensivo

El buen trabajo no era sólo con el balón, ya que sin el esférico el equipo era capaz de recuperar muy rápido, con una presión alta que en muy pocas ocasiones fueron capaces de superar los insulares.

El equipo fue capaz de estar en todo momento muy junto, sin grietas. Y como el 1-0 era poco para lo visto, en una segunda jugada tras acción a balón parado llegó el 2-0, marcado por un espectacular Fede San Emeterio.

Dani Ojeda intenta irse de un rival Dani Ojeda intenta irse de un rival

Dani Ojeda intenta irse de un rival / Álex Cámara

El rival cambia

En su afán por mejorar las prestaciones de los suyos, Oltra no tardó en mover su banquillo en el segundo tiempo, mientras que el Granada tardó más en hacerlo porque las cosas marchaban bien.

Se entró en el típico encuentro de los rojiblancos, que con el marcador a favor no sufren y controlan. La acción de Antonio Puertas, en otra buena puesta en escena de los locales pudo haber evitado los nervios, que no sufrimiento, del final.

Los cambios

El primer jugador en entrar desde el banquillo fue Dani Ojeda en lugar de un Vadillo que fue de menos a más, sin cambiar el Granada su dibujo pero sí modificando su posición Antonio Puertas, que se fue a la izquierda para dejar el extremo diestro al canario.

Ramos al campo

Después accedió al terreno de juego Adrián Ramos por un castigado Rodri, mientras que la tercera sustitución fue la de Azeez por Fede Vico. Mantuvo el Granada de principio a fin el 1-4-2-3-1, aunque con el nigeriano en el campo algo más defensivo.

El tercero

Tras el gol del Tenerife fueron vitales tanto Azeez como Antonio Puertas para mantener el esférico en las esquinas y que apenas se jugara, con un tiempo añadido que se pasó casi entero en el campo del oponente.

Identificación

Más allá de todo lo bueno que ocurrió en el terreno de juego, que fue mucho, muchas de las imágenes del partido estuvieron en la grada, donde la afición rojiblanca disfrutó como hacía mucho tiempo que no lo hacía, coreó al técnico Diego Martínez, algo inhabitual en un estadio, y apretó como en las mejores noches.

El técnico sigue diciendo que no se puede mirar la clasificación, pero va a ser complicado parar la ilusión de unos hinchas que se ven en Primera porque, y eso es lo más importante, transmiten unas sensaciones magníficas. Fue uno noche para no olvidar, y ojalá que haya algunas más así en las primera semanas. Tiene pinta de que sí.

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