Ascenso del Granada CF a Primera División La escalera del ascenso estaba en Mallorca

  • El Granada sube a Primera en la misma isla donde consiguió su cuarto pasaporte a la máxima categoría en circunstancias parecidas a las del martes

  • El empate de los de Diego Martínez ha significado el éxito de la temporada gracias a la victoria del Málaga

Esta fue parte de la plantilla que viajó a Mallorca y que se trajo el ascenso. Esta fue parte de la plantilla que viajó a Mallorca y que se trajo el ascenso.

Esta fue parte de la plantilla que viajó a Mallorca y que se trajo el ascenso. / Granada Hoy

El Granada CF se ha jugado el ascenso a la máxima categoría en Mallorca. Aunque el estadio ahora es Son Moix, cincuenta y un años atrás, el Luis Sitjar fue el punto donde la historia se citó con los rojiblancos, que aquella tarde del 28 de abril de 1968 obtuvo en la capital balear su cuarto ascenso a Primera División. Paradojas balompédicas, una derrota entonces no evitó el éxito de una temporada exitosa. Esta vez ha bastado con que el Albacete haya perdido en su lid con el Málaga para que el Granada sea equipo de Primera.

Joseíto y Candi

A Mallorca llegó el Granada el último domingo antes del mítico 'mayo del 68' como líder de una temporada en que figuró a la cabeza de la clasificación durante 24 jornadas de una Liga de treinta. Como esta vez, el premio de consolación en caso de no obtener el ascenso directo era la promoción. Un premio que sabe a muy poco si durante todo el ejercicio se ha ostentado el 'maillot amarillo' futbolístico. Aquella temporada 67-68 es histórica además porque marcó el inicio de dos grandes protagonistas en la historia del club: Joseíto, en su primera temporada en el banquillo rojiblanco, y Cándido Gómez Álvarez, el mítico portero Candi, presidente desde septiembre de 1967.

Joseíto fue el artífice del cuarto ascenso a Primera de los rojiblancos. Joseíto fue el artífice del cuarto ascenso a Primera de los rojiblancos.

Joseíto fue el artífice del cuarto ascenso a Primera de los rojiblancos. / Granada Hoy

El clásico 'partido a partido', tan antiguo como la Liga tiene en versión granadina el lema que acuñó Joseíto para la ocasión: "La Liga es una escalera que hay que subir peldaño a peldaño". El último peldaño estaba en Mallorca. "Llevamos toda la semana jugando este partido”. Así habló Joseíto la mañana dominical en la que Mallorca y Granada se citaron a las cinco de la tarde. Desde que el equipo regresó de Puertollano, cuatro semanas atrás con una derrota en el maletero, los rojiblancos habían sido incapaces de restablecer un colchón suficiente con su inmediato perseguidor, el Calvo Sotelo, y ahora acudían al juicio final de la Liga desde la cumbre de la clasificación con la ventaja de depender de sí mismos: una victoria pasaportaba a Primera; un empate quedaba al albur de un triunfo manchego en Cádiz; una derrota desembocaba con mucha probabilidad en fracaso.

Horario unificado

El Granada, con un punto de ventaja y el average particular igualado (1-0, en Los Cármenes; 2-1, en Empetrol), pero el general daba una ligera ventaja a los manchegos. En paralelo, Los Cármenes, donde a la misma hora jugaba el Recreativo contra el Hispania almeriense, se llenó de transistores. El partido del filial era secundario al estar todos los asistentes pendientes de las noticias que llegaban de Palma.

A Mallorca llegó el Granada el último domingo antes del mítico 'mayo del 68' como líder

Un partido, pues, a jugar en dos campos: en Mallorca y Cádiz, donde comparecía un Calvo Sotelo en racha, muy reforzado con fichajes de Primera costeados por la empresa nacional de carburantes. Minuto 22 en todos los relojes del estadio Luis Sitjar. Un minuto fatídico que traía clarines de muerte futbolística. En ese minuto de la soleada tarde abrileña, Cifré, un extremo catalán enrolado en el Mallorca, cazó un rechace y lo alojó de lleno en las redes de Ñito. El momento más temido por toda la familia rojiblanca desde una semana atrás había llegado.

¿Y en Cádiz?

Todos los corazones rojiblancos palpitaron en dirección a la ‘Tacita’, el epicentro de aquella última jornada en el grupo Sur de la Segunda División. Como la Federación había dictaminado el comienzo de los dos partidos al unísono, ese gol de Cifré, con momentáneo empate a cero en Cádiz, ponía al Calvo Sotelo en Primera División. Una categoría que el equipo de Puertollano disfrutó ‘in pectore’ durante los catorce minutos siguientes. Entonces, en el minuto 36 del estadio Carranza, Mendoza, un extremo sevillano que había comenzado la temporada como rojiblanco, se escapó como una flecha ante una indecisión de la defensa manchega y culminó con un tiro seco y fuerte el 1-0 que estabilizaba de nuevo la situación para los intereses rojiblancos.

El Granada, en el tiempo transcurrido desde el gol, había tratado de recomponer las cosas. Y bien que atacó y golpeó. Pero sin fortuna. Vicente estrelló en el larguero el primero de sus disparos, suerte que repetiría minutos después, al golpear espectacularmente en la cruceta un golpe franco contra la puerta de Heredia. Portero jienense, titular mallorquín, que se luciría con valentía a los pies de Ureña por dos veces, más una tercera en tiro lejano de Santos. Y cuando no acertó a retener un nuevo disparo de Almagro, el ariete rojiblanco, en su afán por elevar el rechace por encima del portero, terminó enviando más alto que el poste.

Momento del tanto bermellón que supuso la derrota rojiblanca. Momento del tanto bermellón que supuso la derrota rojiblanca.

Momento del tanto bermellón que supuso la derrota rojiblanca. / Granada Hoy

Los temores, pues, estaban a flor de piel cuando los cuatro equipos reaparecieron para disputar la segunda parte. Pero, para fortuna rojiblanca, sería el Calvo Sotelo el que doblase la rodilla. Lo hizo, además, en una descomposición estruendosa, en los minutos que van del 50 al 60, para respiro de la expedición granadina. A los cinco minutos de la reanudación, Juanito –un delantero de posterior paso por el Barcelona y Granada–, destapó la esencia de sus filigranas y puso el 2-0 en el marcador. Diez minutos después, Mendoza atacó otra indecisión de un nervioso Calvo Sotelo y de su remate salió un 3-0 imposible para los manchegos. Que aunque reaccionaron con un gol a falta de un cuarto de hora, recibieron el definitivo 4-1 minutos más tarde.

Alegría

El Granada, entretanto, conocedor por los transistores del naufragio manchego en Cádiz, hizo en los 30 minutos finales un partido contemporizador. Ya sólo era cuestión de dejar correr los tiempos, no complicarse ni complicar y desembarcar en el minuto 90 como equipo de Primera. Así fue: diez meses y tres días después de la catastrófica promoción contra el Betis, el Granada regresaba a la División de Honor. Entonces sí. Estalló el júbilo entre la expedición rojiblanca en Mallorca y en Los Cármenes.

Regreso

El equipo regresó después al hotel Jaime I en un ambiente de euforia muy distinto a la tensa espera con la que dos horas antes del partido los futbolistas habían escuchado la táctica a desplegar por Joseíto. Tras la cena, Joseíto dio libertad total a los jugadores. La noche mallorquina presentaba suficiente oferta de ocio para que ninguno se aburriese. Algunos regresaron al hotel a la hora justa de tomar el autobús que conducía al aeropuerto de Palma. De allí, en vuelo de Aviaco hasta Valencia, donde esperaba el autocar que traería a la expedición hasta Granada, con parada en Murcia para almorzar. Los rojiblancos cubrieron la última parte del viaje hasta llegar a Granada como equipo de Primera.

Anécdota

Con una última parada para cambiar el flamante autocar que traía a la expedición por otro más antiguo. La empresa, consciente de que se reviviría el recibimiento habitual en ocasiones anteriores, evitaba así posibles deterioros ante tan cariñosa recepción. Y sí, eran decenas de miles quienes esperaban en las calles cuando rayando la noche el equipo llegó a Los Cármenes, primera parada, más las siguientes en el Ayuntamiento y la Basílica. En las siguientes temporadas, el Granada Club de Fútbol viviría su mejor historia.

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