Granada CF | La resaca Entre la euforia y la decepción

  • Mientras Diego Martínez se afana en pedir humildad, el ambiente previo al choque incitaba a lo contrario

Los jugadores reconocieron que el recibimiento de la afición les emocionó en la previa ante el Cádiz CF. Los jugadores reconocieron que el recibimiento de la afición les emocionó en la previa ante el Cádiz CF.

Los jugadores reconocieron que el recibimiento de la afición les emocionó en la previa ante el Cádiz CF. / Álex Cámara

Muchas fueron las conclusiones que se sacaron cuando Pulido Santana decretó el pasado domingo el final del choque del Granada CF. En una temporada en la que el rendimiento del equipo está por encima de lo que la gran mayoría de aficionados esperaban, llegar con opciones de ascender con tres partidos por jugar no suele ser habitual en LaLiga 1|2|3. Pero quizá el problema fue dar por sentado que se iba a subir sin respetar lo suficiente al rival que tenía enfrente. Un Cádiz que suma ya once encuentros sin perder aunque de ellos, únicamente ha vencido tres pero al que ganarle no es nada fácil.

La euforia

El ambiente durante la mañana por el centro de la ciudad era de fiesta. Todo aquel que paseara por Puerta Real pudo comprobar ya no sólo la Fuente de las Batallas vallada, sino el montaje de un escenario para celebrar, en caso de lograrse, el ascenso. Pero en la tierra de la malafollá eso es sinónimo fracaso. Ni mucho menos el empate se puede calificar como tal pero se debería aprender de cara al futuro previo a vender la piel del oso antes de cazarlo. Un exceso de euforia y de dar todo por hecho. Muy propio de Granada. Y eso que Diego Martínez se empeña en inculcar a sus jugadores y el entorno humildad, humildad y más humildad.

Ambiente

Víctor Díaz reconoció al término del choque que lloró al ver el recibimiento que le brindó la afición antes de entrar al estadio. Los miles de seguidores que se concentraron tres horas antes en los aledaños a la instalación del Zaidín quería insuflar a sus jugadores un ánimo que también cargó en cierto modo de responsabilidad a los nazaríes. Un ambiente que recordó a la grandes citas de los últimos ocho años. Pero ver a numerosos niños con sus camisetas rojiblancas augura un futuro en una época en la que ver a menores jugar al fútbol en las calles es poco menos que un milagro.

Hubo buena sintonía entre ambas aficiones en el entorno de Los Cármenes. Hubo buena sintonía entre ambas aficiones en el entorno de Los Cármenes.

Hubo buena sintonía entre ambas aficiones en el entorno de Los Cármenes. / Álex Cámara

Además, hubo sintonía con los seguidores cadistas que fueron recibidos con una gran ovación antes del inicio del duelo y no hubo un sólo incidente. Una fiesta que no terminó como se esperaba. Y eso que escuchar el himno del 80 aniversario de la entidad le puso los pelos de punta a más de un aficionado pues la intensidad con el que se cantó pocas veces se recuerdan.

El partido

Lo cierto es que la cita que había que sacar adelante no se hizo. Y fue así por el poco dominio que los rojiblancos tuvieron del partido. Pese a adelantarse en el marcador, el choque iba destinado a un empate. Ni uno ni otro equipo ofreció muestras de ir a por el partido. Uno porque acusó la responsabilidad, tal y como reconoció el técnico en rueda de prensa, pero también les pesó las piernas.

La dupla Alberto Martín-Montoro no funcionó y eso lo acusó el equipo

La pareja Alberto Martín-Montoro en la medular no funcionó y el equipo lo acusó. Antonio Puertas estuvo muy desacertado pese a que lo intentó siempre; Vico estuvo muy vigilado y Vadillo sufrió numerosos dos contra uno en banda. Tampoco hubo profundidad por los flancos por parte de los laterales. Quini pone mucho interés e intensidad pero jugar a pierna cambiada le limita cuando se incorpora al ataque sobre todo a la hora de centrar. Y el capitán Víctor Díaz estuvo más pendiente de que Darwin Machis no tuviera facilidad para recibir para explotar su velocidad y golpeo.

Los cambios

El técnico gallego optó por darle la oportunidad a Alberto Martín cuando todos esperaban que fuera Ramón Azeez, en pleno Ramadán por sus creencias religiosas. El nigeriano ha sido siempre desde su llegada el recambio tanto de Montoro como de Fede San Emeterio cuando alguno de ellos estaba ausente. Y por ello sorprendió que el ex del Lugo no saliera de inicio. Claro que Martín es un pivote con un perfil más defensivo que Azeez, al que le gusta descolgarse en ataque. Y teniendo en cuenta la velocidad de los medios puntas gaditanos, se buscó estar muy juntos para que ni Machis, ni Jairo ni Salvi pudieran explotar su mejor arma. Antes del cambio de Vadillo por Pozo, Azeez estaba preparado en la banda para entrar pero en el último momento se optó por dar entrada al extremo sevillano por el gaditano.

La decepción fue mayúscula tras no lograr el ascenso. La decepción fue mayúscula tras no lograr el ascenso.

La decepción fue mayúscula tras no lograr el ascenso. / Álex Cámara

El colegiado

Muchas han sido los lamentos a lo largo de la temporada con respecto a las actuaciones arbitrales. Pero habitualmente cuando un colegiado se equivoca a favor, pocas son las voces que lo reconocen. Álvaro Cervera se quejó continuamente en la rueda de prensa posterior al choque del tanto del Granada CF, que no debió subir al marcador por la clara falta de Antonio Puertas a Lekic. Diego Martínez, por su parte, no entró en discusión y pidió el VAR para la categoría, algo en lo que ha insistido durante la temporada. Pero siempre habrá el que señale que para una vez que los árbitros se equivocan a favor...

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