La improvisación empieza a reinar en el Granada CF

Los cambios no funcionaron ante el Málaga y reflejaron muchas carencias en el fondo de armario del equipo rojiblanco

Baba Diocou se desespera tras fallar una ocasión ante el Málaga.
Baba Diocou se desespera tras fallar una ocasión ante el Málaga. / Darío Guerrero
Darío Guerrero

Granada, 01 de marzo 2026 - 17:24

El Granada CF volvió a caer este pasado sábado, en el duelo que le midió al Málaga CF en un apasionante derbi que dejo muchas lecturas, haciéndolo de manera cruel con un tanto de Larrubia al borde del descuento después de que posiblemente el conjunto rojiblanco mereciese más premio tras el esfuerzo realizado durante toda la primera mitad y parte del segundo tiempo.

La realidad es que en el fútbol, a diferencias de otras disciplinas deportivas, gana el que la mete y ese fue el Málaga CF por muy bien que el conjunto entrenado por Pacheta lo pudiese hacer durante parte de un encuentro en el que el técnico rojiblanco volvió a improvisar con los cambios ante la incapacidad ofensiva de su equipo. El plan de partido fue el acertado. Pacheta, ante las bajas obligadas de dos hombres importantes como son Sergio Ruiz y Rubén Alcaraz en el mediocampo, rompió el trivote y colocó a José Arnáiz por dentro para que Baba Diocou ocupase el carril como extremo ante el Málaga.

La improvisación volvió a llegar, una vez más, cuando el equipo dejó de hacer bien las cosas que sabe explotar y cuando se pegó el primer bajón físico. El primer cambio llegó en el 58’, después de que Pedro Alemañ sintiera molestias, causando un auténtico revuelo entre los aficionados del Granada CF. Pacheta, que contaba con Luca Gagnidze y con otro futbolista centrocampista como Manu Trigueros, decidió incorporar a la zona de creación del Granada CF a Diego Hormigo para dar relevo a un Pedro Alemañ que estaba teniendo un papel físico y de llegador desde la segunda línea bastante importante. Una decisión que, con el paso de los minutos demostró ser erronea, ya que el técnico del Granada CF puso a construir el juego del equipo a un peón sin herramientas ni ladrillos.

Un cambio que nadie entendió y que reflejó la falta de planificación deportiva y de soluciones que el equipo acusa en el banquillo. Además el técnico del Granada CF, que para nada gestionó bien los cambios en la tarde del sábado, decidió quitar a los 67’ de partudo a un delantero puro como Gonzalo Petit para dar entrada a Manu Trigueros, cambio que hubiese casado mucho mejor por Pedro Alemañ, modificando así el esquema de juego del equipo con 0-0 en el marcador y eliminando a una referencia ofensiva en el área cuando el partido todavía marchaba en empate.

Ese cambio natural de Petit, que hubiese sido por Jorge Pascual, no se produjo y el ariete natural de Almería terminó ingresando al terreno de juego en el minuto ochenta de partido por José Arnáiz. Para colmo, en este festival de cambios donde Pacheta no dejó indiferente a nadie y demostró que sus jugadores de segunda línea son rematadamente inferiores con respecto a los doce o trece jugadores que suele incluir en sus alineaciones, el técnico burgalés del Granada CF retiró del campo a Oscar Naasei para darle descanso por Álvaro Lemos.

Dicho cambio, a priori natural ya que es una sustitución de jugador por jugador en su posición, fue una temeridad dado que ante un equipo físico y con velocidad como es el boquerón, Álvaro Lemos se limitó a verlas venir ya que no tiene ni el ritmo competitivo ni el punto físico mínimo exigible para poder ser un jugador importante y diferencial en una categoría exigente como es la Segunda División.

Una paradoja, la de los cambios de Pacheta, que coincide con el estado institucional que atraviesa el club, donde parece que hay alguien al mando del mismo y de cara a la galería todo funciona genial pero que, lejos de la realidad, el Granada CF va camino de su segundo descenso consecutivo y el hipotético proyecto deportivo de esta temporada comienza a tomar el calificativo de fracaso.

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