granadinistas y mundialistas

De la leyenda a la broma

  • Adams fue el entrenador que firmó el último descenso a Segunda

  • Mito del Arsenal, superó una adicción al alcohol para llegar a Francia 98

Tony Adams es una leyenda al norte y este de Londres. En Granada no. Se le recordará como una bufonada más de la gestión de Jiang Lizhang. Un hombre clave del fútbol inglés de los 80 y 90, con una fuerte historia de superación detrás, y una figura que sigue teniendo espacio mediático en los tabloides británicos casi cada vez lo reclama. La última vez, cuando fue nombrado entrenador del conjunto rojiblanco la temporada pasada. El Guardian y el Telegraph enviaron a la ciudad a sus corresponsales deportivos.

En el debe de Tony Adams quedarán los siete partidos infames que dirigió al Granada CF, los cuales dieron con los huesos del equipo en Segunda División. Llegó a mediados de abril de 2017, dando una rueda de prensa estrambótica, repleta de muecas y gestos de showman, y en la que dejó perlas como "vengo a patearle el culo a los jugadores". No venció ni un partido, no sumó ningún punto, sólo metió 3 goles y le colaron 17, dejando al equipo último clasificado. Pero el inglés llevaba tiempo trabajando en Granada como asesor de Jiang. En otoño ya pisaba la Ciudad Deportiva y veía los entrenamientos desde uno de los balcones. A él le fue encargada la tarea de escoger el director deportivo para esta temporada, un casting que ganó Manolo Salvador. Ya no se supo más de él y lleva tiempo sin aparecer por Granada, ciudad que nunca dudó en alabar.

En el planeta fútbol nunca se recordará a Adams por su estancia en Granada, más allá de por un vídeo parodiado de su primer entrenamiento. Más bien pasará a la historia de este deporte como un one man club, un jugador que pasó toda su carrera en el Arsenal desde que fichó en 1980 siendo juvenil, y debutó en el primer equipo tres años más tarde, donde se convirtió en su capitán más joven con apenas 21 años, formando una de las líneas defensivas más temidas de Europa junto a Lee Dixon, Nigel Winterburn y Steve Bould.

Sin embargo, el alcohol se cruzó en su camino, al igual que lo hizo con multitud de futbolistas británicos. Lo que empezaron siendo algunas pintas tras un partido derivaron en un grave problema de adicción. Era 1990 y en pleno despegue de su carrera, Bobby Robson le dejó fuera de la convocatoria para el Mundial de Italia de aquel año. Unas semanas antes de que comenzara aquel Mundial había estrellado su coche contra un muro. Su tasa de alcohol en sangre superaba cuatro veces lo permitido. Un suceso que le llevó cuatro meses a prisión.

Sus problemas con la bebida acabaron seis años más tarde. Él llegó al límite, Wenger fichó por el Arsenal y modificó los hábitos de vida de los jugadores. Adams se recuperó de forma milagrosa para el fútbol para llegar a tiempo al que fue su único Mundial, el de Francia 98, de la mano de Glenn Hoddle.

Inglaterra era una de las favoritas: Shearer, un imberbe Owen, Beckham... Y el propio Adams como líder de una defensa con Campbell y Neville. Pero en la fase de grupos llegó su primer golpe. Tras ganar sin brillo a Túnez por 2-0 llegó la derrota contra Rumanía por 2-1 en Toulouse, en la que Adams tuvo un mal partido y tuvo su cuota de responsabilidad en el primer tanto rumano. En el choque clave para el pase de ronda, los Pross derrotaron a Colombia 0-2 para pasar como segundos. Malo: les tocó con Argentina.

Un duelo siempre especial, con el recuerdo de las Malvinas, que fue eléctrico. Soñó Adams y su equipo con el 1-2 de Owen, pero quedaban 74 minutos. Empató Zanetti en el alargue y roja a Beckham tras volver de vestuarios. Hacía un bochorno terrible en Saint-Étienne. Prórroga y penaltis. Batty, que había entrado en el tiempo extra, lanzó el quinto inglés y Roa se lo detuvo. Hasta aquí llegó Tony Adams en Francia 98. Uno de los partidos más recordados de los Mundiales también tuvo un protagonista rojiblanco. A futuro.

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