Granada CF-Valencia| La Contracrónica

Se niegan a despertar

  • La afición rojiblanca se entrega a su equipo en una noche histórica

La afición rojiblanca disfrutó de una noche mágica e histórica La afición rojiblanca disfrutó de una noche mágica e histórica

La afición rojiblanca disfrutó de una noche mágica e histórica / Álex Cámara

Granada está soñando y no quiere despertar. Los Cármenes vivió una noche histórica en la que la afición no falló. Hubo recibimiento, ambientazo en el estadio y un final de infarto que muchos asistentes contarán a sus hijos y nietos en un futuro.

Era una ocasión especial a la que la afición rojiblanca no falló. No era todavía las 19:30 en el reloj, la hora de la cita estipulada por la Grada 1931 para el recibimiento, y muchísimos seguidores aguardaban la llegada del autobús del equipo.

El primer vehículo en llegar fue el del Valencia, que entró por el lado opuesto de la calle por donde se esperaba al conjunto granadinista. Los che fueron recibidos con una sonora pitada y algún cántico para dejar bien claro lo que les esperaba en Los Cármenes. A las 19:30 apareció el autobús rojiblanco doblando la esquina de la calle Pintor Maldonado y la gente enloqueció.

El furgón policial que escoltaba al equipo hizo un alto en el camino ante la masa rojiblanca que cantaba y saltaba sin descanso. Finalmente los efectivos policiales abrieron paso y el vehículo comenzó a avanzar lentamente. Diego Martínez comandaba el bus con una sonrisa que mezclaba alegría y euforia. El gallego golpeaba el cristal del bus acompañando los cánticos y señalaba a los aficionados agradeciéndoles su esfuerzo para alentar a sus futbolistas. La actitud del técnico no hizo otra cosa que caldear más a los aficionados.

Los jugadores observaban con atención la gran bienvenida. Algunos como Gonalons y Rui Silva permanecían con sus auriculares y mostraban más tranquilidad que su entrenador. Machís grababa con su móvil el momento, y Soldado, sentado en la última fila como el ‘gamberro’ que es, disfrutaba del momento con ilusión. Los hinchas no dejaron de animar hasta la entrada del bus en el estadio, momento en el que entonaron el himno para dar el último empujón a sus gladiadores.

La felicidad inundó Los Cármenes La felicidad inundó Los Cármenes

La felicidad inundó Los Cármenes / Álex Cámara (Granada)

El Bienvenidos de Miguel Ríos calentó el ambiente antes de que Los Cármenes entonase el himno con la fuerza de miles de gargantas entregadas a la causa. El gol inicial de Soldado avivó más fuerte todavía el fuego. El tanto anulado a Rodrigo fue celebrado con la misma fuerza. La decisión del VAR y un balón al palo del Foulquier volvió a acrecentar los ánimos en la gradas. El empate al filo del descanso fue un jarro de agua fría, pero una ovación fue la respuesta de Los Cármenes. Los platos rotos los pagó González González tras una amarilla a Gonalons.

La segunda parte arrancó algo más fría, pero en el 53’ el estadio se arrancó con el “vamos mi Granada, vamos campeón” y el “a por ellos”. El paso de los minutos calentó más el ambiente junto a algunas decisiones del colegiado, que no tenía amarillas para los visitantes. A pocos minutos del final se coreó el “si se puede” para dar el aire que ya empezaba a faltar en algunos jugadores.

El penalti por mano de Jaume Costa fue celebrado como un gol, y el tanto de Soldado fue celebrado como un título. El pitido final fue el zenit de la euforia. El estadio cantó el himno a capela para cerrar una noche mágica. Posteriormente los futbolistas volvieron al césped a petición de la Grada 1931 para celebrar la gesta conseguida. Granada seguirá soñando en semifinales.

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