La plantilla del Almería y la afición del Rayo sacan los colores a los dirigentes del Granada

La Resaca

El club se cae en lo deportivo y en lo institucional y detrás del declive está la nefasta gestión de los controvertidos mandatarios rojiblancos

Pancarta dirigida a los mandatarios del Granada mostrada por Bukaneros durante el Rayo-Getafe
Pancarta dirigida a los mandatarios del Granada mostrada por Bukaneros durante el Rayo-Getafe / Granada Hoy

Quien pensara que el Granada CF no podía hacerlo peor que en 2025 es porque no estaba preparado para asistir al inicio de 2026. Han bastado sólo unos días del nuevo año para sonrojar, de nuevo, a los dirigentes del club rojiblanco; para hacer sentir vergüenza ajena, de nuevo, a los aficionados de la entidad.

Esta vez han sido la plantilla del Almería y los seguidores del Rayo Vallecanos los encargados de sacar los colores a los mandatarios granadinistas, los que han mostrado a España entera, porque de fronteras para adentro ya se sabe desde hace tiempo, que el club se desmorona en lo deportivo y en lo institucional, y que detrás del caos está la desastrosa gestión de sus administradores. 

Empecemos por el terreno de juego. Es una evidencia incuestionable que el Granada no suma victorias por la falta de calidad de su plantilla. Los dos últimos partidos a domicilio no sólo no los gana, sino que los ha perdido, lo que ha provocado que haya vuelto a caer a la zona de descenso a Primera Federación.

El Granada es superior a sus rivales, aunque estos estén entre los primeros clasificados. Ha pasado en casi todos los partidos de este curso salvo en su patético inicio, lo que muestra que Pacheta es el técnico adecuado, que prepara bien los choques, que su plan funciona. El problema llega con la incapacidad de sus futbolistas a la hora de traducir todo lo bueno que hacen en goles, tanto en anotarlos como en evitar que se los marquen.

Y aquí es cuando volvemos al punto de partida, al germen del mal, al quid de la cuestión, que no es otro que la deficiente planificación de la plantilla, producto de la incompetencia de los que la confeccionaron y también de los problemas económicos generados en las últimas campañas por un inadecuado uso de los recursos propios, pese a importantes y cuantiosas ventas de activos.

Porque no es normal acabar el partido del sábado en Almería jugando con dos extremos de laterales porque no había más laterales. Menos mal que no se lesionó el portero, porque en el banquillo sólo había uno del filial, y lo mismo se puede decir de los centrales.

También es surrealista que tu delantero centro durante toda la temporada sea un jugador que no es un ‘9’. Y que durante muchos partidos no haya otro punta en el banquillo. O que cuando lo haya sea uno que no marca un gol ni al arco iris. Por lo mostrado hasta ahora, Bouldini es uno de esos jugadores fichados el pasado verano, y hay varios más en la plantilla, que no tienen el mínimo de calidad exigible para jugar en el Granada en Segunda. La culpa no es de él, sino del que lo firma.

Y claro. Te hace mostrar tus vergüenzas el Almería, que en los últimos años ha seguido la mismísima hoja de ruta que el Granada pero que ha sido mejor gestionado, lo que le ha permitido tener una plantilla para pelear por subir y una economía decente, justo lo contrario que tú.

Lo extradeportivo tiene que ver con los precios de las entradas para el Granada-Rayo de Copa de este martes, que coincide en el tiempo con las represalias del club denunciadas por Peña Sur Granaíno y You’ll Never Drink Alone, dos colectivos emblema, por apoyar a Unión Granadinista, tema que también da para una peli de terror.

Lo de las localidades para la Copa es la enésima ineptitud de los jerarcas rojiblancos, empeñados en tomar una mala decisión tras otra, acostumbrados a errar cada vez que deciden, a juego con los futbolistas del equipo en las áreas.

Permitir la entrada gratuita de los menores de catorce años y, a la vez, hacer pagar a los abonados y poner las localidades para el resto del público a precios prohibitivos es hacerse trampas al solitario. Tal es el disparate y el descontento que varios colectivos representativos de aficionados han promovido como señal de protesta no acudir al Nuevo Los Cármenes, que podría presentar, justo el día que viene un equipo de Primera, una de las peores entradas de la década.

El malestar por el coste de las entradas ha llegado hasta la afición del Rayo, que en circunstancias normales, siendo un día festivo y a buena hora, se desplazaría en masa al choque. Bukaneros, la peña más bulliciosa y numerosa del club madrileño, mostró en el pasado partido de liga ante el Getafe una pancarta gigante que decía ‘Locos por la Copa pero no a cualquier precio’, frase que explicó en un comunicado posterior.

Indican los aficionados rayistas que no viajarán a Granada después de 22 desplazamientos seguidos realizados de forma ininterrumpida para seguir a su equipo en la Copa durante nueve años y medio. Califican como “vergonzoso e insultante” que las entradas visitantes para el partido cuesten 60 euros, recordando que el Granada vive “una crisis deportiva e institucional” y tiene “un estadio en ruinas”, por lo que de paso se solidarizan con los aficionados rojiblancos que han decidido “alzar la voz y llamar al boicot”. Aparte del que vive y sufre contigo, el vecino también se ha dado cuenta ya de tu incompetencia.

En esas estamos en este inicio de 2026, con Pacheta como lo poco bueno a lo que agarrarse y el mercado invernal de fichajes como la esperanza de mejorar la plantilla, aunque vistos los precedentes de los dirigentes son capaces hasta de empeorarla, pese a que parezca imposible.

stats