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Las primeras veces de Scopelli

  • Llevó al Granada alguien que estuvo en el primer Mundial y en el primer duelo de la Copa de Europa

En la vida hay muchas primeras veces, y aunque parezca mentira, en el fútbol las hubo y las sigue habiendo. Jugar un primer Mundial, ser el primer subcampeón. Estas son algunas de las primeras veces de Alejandro Scopelli, que además acumula otro hito: fue uno de los entrenadores del primer partido de la historia de la Copa de Europa entre el Sporting de Lisboa, al que dirigía, y el Partizan de Belgrado. El hombre de los estrenos, de los partidos históricos, también vistió en su día el chándal del escudo del proyectil invertido.

Scopelli llegó al Granada CF la temporada del regreso a Primera División tras doce años de ausencia. Si lejos quedaban los recuerdos de aquel equipo entre los grandes, más quedaban aún que este platense fue miembro de la selección argentina que participó en el primer Mundial. No sólo eso. La albiceleste fue la primera selección derrotada en una final del Mundo por la Uruguay que reinaba el planeta fútbol de los felices años 20.

Empezó entrenando al Granada la temporada en la que el equipo llegó a la final de Copa

En Argentina no solo es habitual conocer a sus clubes por un apodo, si no que generaciones enteras pueden recordar equipos de leyenda gracias a un calificativo. Los del Pincharratas, o sea, el Estudiantes de La Plata, sabrán que en la mítica delantera de Los Profesores, aparte de Ferreira, Guaita, Lauri y Zozaya desempeñaba un joven de apenas 20 años como Scopelli.

Argentina era una fábrica de talentos goleadores surgidos de los predios y los potreros. Scopelli tuvo competencia al ser convocado para el primer Mundial de la historia, a celebrar en la orilla de en frente, en Uruguay. El entrenador Tramutola confiaba más en Pancho Varallo, que jugó casi todos los partidos de aquel Mundial aunque estuviera lesionado. Scopelli contó en sus memorias que nunca entendió por qué hacían jugar a su compañero estando mal y él se quedaba en el graderío. Tras el encuentro contra Chile, el dolor de Varallo era insoportable, tanto que el entrenador no tuvo más remedio que situar a Scopelli en la semifinal. Fue quien dio la tranquilidad definitiva a los argentinos al marcar el tanto del 2-0 a los 56'.

El delantero había cumplido con su cometido. Se veía jugando la final. Varallo seguía encamado en el mismo día de la final y los técnicos le realizaron una prueba en la que el ariete confirmó que no estaba para jugar. Sin embargo, Tramutola le hizo jugar en detrimento de Scopelli, que con impotencia veía a los diez minutos de juego cómo su compañero era incapaz de entrar en juego y Argentina caía por 4-2. Tiempo después, el platense relataba que Varallo había sido obligado a jugar por indicación del delegado de su club, que además formaba parte de la selección argentina, "por la sencilla razón de que el club que pertenecía el jugador había fletado un barco para que sus socios pudieran verlo actuar y entonces... Tenía que jugar".

Scopelli dio el salto a Europa, en concreto a la Roma, siendo uno de los primeros jugadores argentinos en cruzar el Atlántico para jugar en Europa. Esa facilidad para viajar le hizo ser un trotamundos del fútbol, cambiando de equipo 22 veces. Una de ellas fue en el Granada, al cual mantuvo en Primera en 1958 y con el que duró 20 jornadas en la campaña siguiente, cuando tras una racha de tres empates y dos derrotas, acabó cesado tras un 1-1 contra el Oviedo en Los Cármenes. Aquel curso acabó con los rojiblancos jugando la final de la Copa, por lo que en el palmarés de primeras veces de Scopelli se podía sumar otra: dirigir al Granada el año de la primera y única vez que optó a un gran título.

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