Granada y el arte flamenco | Crítica El Vito, baile flamenco

  • El cantaor Alfredo Arrebola publica el libro 'Granada en el arte flamenco' en el que analiza la relación de la ciudad de la Alhambra con lo jondo

Ilustración del ‘Álbum español’ de Glinka por Jenaro Pérez Villamil. Ilustración del ‘Álbum español’ de Glinka por Jenaro Pérez Villamil.

Ilustración del ‘Álbum español’ de Glinka por Jenaro Pérez Villamil. / Grupo Joly

Nos cuenta Arrebola en esta obra, entre otras muchas cosas relacionadas con el flamenco y Granada, la llegada del músico ruso Mijaíl Glinka (1804-1857) a la ciudad de la Alhambra en 1845, lugar en la que llevará a cabo la primera anotación musical del Vito, a la que nombra, sorprendentemente desde nuestra óptica actual, como "canción de los gitanos". De hecho el Vito es un baile y cante que, siempre con la misma música, ha tenido muchas vidas: nació como canto nacional, después fue gitano o flamenco y hoy sin embargo es parte del repertorio de la Escuela Bolera y no del flamenco. Se sirve de la cadencia andaluza y el compás de hemiola y en las descripciones de su baile del siglo XIX vemos que utiliza el zapateado. Estos elementos, musicales y coreográficos, lo aproximan a los actuales estilos del flamenco. La primera referencia literaria al Vito es una litografía de Francisco de Goya, realizada entre 1824 y 1825, así titulada. Estamos hablando de la etapa final de los llamados cantos nacionales, del país. Más adelante, a finales de los años 40 del siglo XIX, lo encontramos agitanado precisamente en la etapa en la que los bailes españoles, nacionales, del país, de palillos y boleros se ven afectados por la moda gitanista del momento, y surge la denominación de flamenco para los mismos: el Vito aparece en 1846 en el folletín Elina o Sevilla por dentro de Cristóval de Pascual (Cristóbal de Pascual y Genís, Valencia, 1823-1881), como un baile que interpreta el personaje de Petra que, dado el realismo de las referencias musicales y coreográficas de este obra, consideramos que se trata de Petra Cámara (Sevilla, 1827). De hecho, encontramos en 1851 a Petra Cámara bailando el Vito en la obra La Jácara compuesta Francisco Asenjo Barbieri. En 1846 también lo vio bailar, encima de una mesa, Alexandre Dumas en Sevilla. Hacia 1846 Glinka lo anota en su Cuaderno de canciones españolas, como hemos dicho, siendo esta la primera partitura que conservamos del Vito. Es uno de los números estrella de El Tío Caniyitas o el mundo nuevo de Cádiz con música de Mariano Soriano Fuentes y texto de José Sanz Pérez que "en noviembre de 1849 se estrenó en el teatro San Fernando de Sevilla", según nos informa el maestro Otero, que afirma que en esta última obra "fue la primera vez que se bailó en escena" el Vito. En noviembre de 1950 la gaditana Josefa Vargas estrena en el Teatro de la Comedia de Madrid El Tío Pinini, de Mariano Soriano Fuentes y Enrique Salvatierra donde se baila, entre otros, "un baile flamenco", que resulta ser el Vito, también cantado, naturalmente. En 1862 Davillier lo vio en Sevilla, bailado por Encarnación. El grabado correspondiente a esta nota, firmado por Doré, está titulado como Gitana dansant le vito sevillano. No obstante estas referencias, gitanas y flamencas, este número, sin embargo, no forma parte hoy del repertorio flamenco aunque sí del de la Escuela Bolera. El Vito, una de las músicas más populares de España, hasta el punto de aparecer como la quintaesencia de lo español en determinados contextos, ha tenido como vemos al menos tres vidas musicales: como canto nacional o bolero, como baile flamenco y como baile de la Escuela Bolera.

Portada del libro de Alfredo Arrebola. Portada del libro de Alfredo Arrebola.

Portada del libro de Alfredo Arrebola.

Granada en el arte flamenco es una recopilación de artículos escritos por el cantaor Alfredo Arrebola en el diario Ideal de Granada entre 2013 y 2018. Los temas son muy variados, por tanto, dado su origen periodístico, pero Arrebola los ha organizado en esta obra por temas y también cronológicamente. Además de la estancia en España de Glinka, y su relación con el mítico guitarrista Francisco Rodríguez El Murciano (1795-1848), Arrebola nos conduce de la mano por el flamenco del Albaicín, del Sacromonte, las músicas y letras jondas inspiradas en la Alhambra y artistas de la talla de Frasquito Yerbabuena, María la Canastera, Enrique Morente o Juan Habichuela. Alfredo Arrebola (Villanueva de la Mesía, Granada, 1935) es autor de una extensa obra discográfica que alcanza los 56 volúmenes incluyendo discos monográficossobre el fandango y la malagueña.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios