La minería en aguas profundas reduce drásticamente la fauna del fondo marino

Un estudio internacional constata caídas muy significativas en la abundancia y diversidad de animales bentónicos

La densidad de organismos que viven sobre el sedimento disminuyó en torno a un 37%.
La densidad de organismos que viven sobre el sedimento disminuyó en torno a un 37%. / Senivpetro / Freepik

Un equipo internacional de científicos ha documentado por primera vez con datos cuantitativos cómo una prueba real de minería industrial en el fondo del océano provoca caídas muy significativas en la abundancia y diversidad de animales bentónicos, avanza un estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.

La investigación, encabezada por la Eva C. D. Stewart, de la School of Ocean and Earth Sciences de la Universidad de Southampton, Reino Unido, se centró en los efectos de una máquina prototipo de minería de nódulos polimetálicos probada en 2022 en la Zona Clarion-Clipperton (CCZ), una vasta región del Pacífico oriental situada entre México y Hawái, considerada una de las áreas más prometedoras para la extracción de minerales como níquel, cobalto y cobre. Los nódulos polimetálicos son pequeñas rocas ricas metales muy preciados a nivel industrial.

El diseño experimental, que comparó datos del mismo lugar dos años antes y dos meses después de la operación minera, permitió separar los efectos reales de la actividad de los cambios naturales propios del ecosistema.

Los resultados muestran que en las huellas dejadas por la máquina en el lecho marino la densidad de macrofauna, los organismos visibles a simple vista que viven en o sobre el sedimento, disminuyó en torno a un 37 % en comparación con los niveles previos al ensayo. Asimismo, el número de especies diferentes presentes se redujo aproximadamente un 32 % en las zonas directamente impactadas por la extracción. Estos datos constituyen una de las primeras mediciones robustas del impacto inmediato de una operación minera de este tipo sobre comunidades de fauna bentónica en un ambiente abisal.

Un ecosistema rico y frágil

La CCZ alberga una biodiversidad considerable aun a más de 4.000 metros de profundidad, con cientos de especies de invertebrados que incluyen gusanos, crustáceos, moluscos y otros organismos adaptados a la vida en los sedimentos oceánicos profundos. La perturbación física del sedimento al extraer nódulos parece ser la causa más directa de la pérdida de individuos y especies, según los investigadores.

Si bien no se registraron cambios estadísticamente significativos en la abundancia de fauna en zonas únicamente afectadas por la pluma de sedimentos que genera la maquinaria, sí se observaron cambios en la estructura de las comunidades, con alteraciones en la dominancia de especies que también pueden afectar la diversidad ecológica general.

Estos hallazgos llegan en un momento en que la minería en aguas profundas, impulsada por la demanda de minerales clave para tecnologías verdes como baterías de vehículos eléctricos, se encuentra en el centro de un intenso debate internacional. Las posibles ventajas económicas se confrontan con preocupaciones ambientales tanto por los impactos directos como por los riesgos a largo plazo para ecosistemas poco conocidos y de recuperación lenta.

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