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Aixa Portero vuela junto a Hipsípila, la ninfa que salvó a un padre

  • La artista granadina reflexiona sobre la transformación del ser humano en la sala Zaida a través del mito griego sobre una hija y su progenitor

El mito de Hipsípila alude a una heroína griega que salvó a su padre de la muerte; y cuando se le desvela a Aixa Portero que este pasaje puede tener un claro componente personal y una sublimación de la realidad que le asaltó a bocajarro hace casi 15 años, la artista se muestra casi desconcertada y se toma unos segundos tras la sorpresa de la analogía. Y eso que la muestra que ayer inauguró en la sala Zaida de Caja Rural lleva precisamente por título El verso de Hipsípila.

"Me lo encontré por azar y me gustó, es posible que lo haya cogido de manera inconsciente, me he quedado helada, a veces cogemos cosas de forma intuitiva que pueden tener relación con nosotros", confiesa la artista que escogió esta historia porque nace de una eclosión de encuentros imperfectos, de raíces que brotan de crisálidas. La mariposa, metáfora de esa transformación, está representada en la muestra a través de la fotografía en blanco y negro, de cuadros-escultura con delicados tules "que recrean el sutil movimiento de unas alas, la proyección audiovisual y unos libros blancos que se reescriben, reinventan y vuelan desde su raíz como mariposas en libertad", comenta sobre Hipsípila, una heroína que, como las mariposas, quiso reinventarse. También Rubén Darío se sintió atraído por la leyenda de esta ninfa, que se liberó de las ataduras huyendo de una realidad adversa, con un texto que Portero ha incluido en la muestra como elemento sintetizador y que se acompaña de poesías escritoras por la propia creadora.

Fernando Francés, director del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC), señala sobre El verso de Hipsípila que las obras de Aixa Portero demuestran que "tener éxito en la vida es una de esas cosas que sólo pueden aprenderse desde la experiencia personal". ¿No es necesario entonces un libro de autoayuda? La artista ríe ante la pregunta y afirma que es algo fundamental a todos los niveles, "como no confundir el éxito profesional con el personal". "Las últimas obras que he hecho hablan de mí, algo que ha pasado sin querer, siempre he intentado hablar en mis creaciones de ver más allá de las apariencias y, de alguna manera, es algo que está ahí. Dependiendo de las circunstancias que me tocan vivir siempre he querido trabajar desde la cultura de la paz, algo que en este caso me lo he llevado a la experiencia personal porque era algo que necesitaba, como cuando sucedió la muerte de mi padre y realicé una serie de piezas que hablaban de la paz y que hacían una crítica con un halo de esperanza, algo fundamental par mí, salir de una experiencia dura y compleja sacando lo positivo", comenta la autora en referencia al asesinato a manos de ETA de su padre, el fiscal Luis Portero. En este punto quiere rescatar también la memoria de Paco Muñoz, que falleció hace unos días y que era compañero de Aixa Portero en el Instituto de la Paz de los Conflictos, "un amigo que siempre hablaba de la paz imperfecta", recuerda la artista sobre el que también fue profesor de Historia en la UGR que, en la década de los noventa, comenzaba su asignatura resaltando que las civilizaciones no sólo se mueven por ambición o por motivos económicos y situaba el amor como uno de los motores de los pueblos.

"En mi obra siempre he querido hablar de la transferencia y del interior de las personas, porque creo que la paz empieza por uno mismo", apostilla la artista que emerge con nuevas alas en la sala Zaida a través de El verso de Hipsípila.

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