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Alberto Campo Baeza ingresa en la Academia de Bellas Artes

  • En su discurso, el arquitecto hizo especial referencia a sus actuaciones en la Alhambra

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Con el discurso Buscar denodadamente la belleza, el arquitecto Alberto Campo Baeza ingresó ayer en la Academia de Bellas Artes de San Fernando defendiendo que el cumplimiento de la función y el ordenamiento del espacio por medio de la construcción son pilares imprescindibles para acceder a la belleza.

En este discurso, que contestó en nombre de la Academia el escultor y arquitecto Juan Bordes, Campo Baeza analizó el concepto de belleza en el pensamiento creativo de algunos grandes artistas y escritores, para aplicarlo a su idea de la arquitectura. La arquitectura como "idea construida" será el eje de unas palabras en las que reivindicará esta idea como un producto del pensamiento.

Tres son las características que Campo Baeza entiende como propias de toda arquitectura que participe de la ansiada aspiración a la belleza: el carácter investigador, la precisión poética y la capacidad de trascender.

En su discurso hará referencia a algunos edificios referenciales que en la historia de la arquitectura han materializado la belleza funcional y constructiva; en particular, el Panteón de Roma, la Alhambra de Granada y el mítico Pabellón de Barcelona, tres ejemplos con capacidad para suspender el tiempo. En Granada también es la sede de la sede central de CajaGranada y del Museo de la Memoria de la misma entidad.

Además, abordó el anhelo de belleza en tres nombres fundamentales de la arquitectura contemporánea: Mies van der Rohe, Le Corbusier y Frank Lloyd Wright.

Campo Baeza concluyó definiendo el límite de la belleza en sus planteamientos arquitectónicos de la mano de Keats: "La belleza es la verdad, la verdad la belleza, esto es todo lo que sabemos en la tierra, y lo único que necesitamos saber".

Arquitecto y catedrático de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Madrid, Alberto Campo Baeza fue elegido miembro numerario por la Sección de Arquitectura de la Real Academia el 24 de febrero de este año, a propuesta de los académicos Francisco Calvo Serraller, Alfredo Pérez de Armiñán y Tomás Marco.

El nuevo académico, que ocupará la plaza vacante dejada por José Luis Picardo, nació en Valladolid en 1946 y se formó en Madrid con Alejandro de la Sota, Julio Cano Lasso y otros prestigiosos arquitectos. Desde 1986 ocupa la cátedra de Proyectos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid.

Arquitecto de amplia trayectoria y reconocimiento internacional, su obra ha sido expuesta en Chicago, Nueva York, Vicenza, Estambul, Tokio, Atenas, Roma, Moscú, Madrid y otras ciudades del mundo.

Arquitecto con una obra rigurosa, refinada y de gran personalidad, su libro La idea construida es una de las publicaciones de referencia en la teoría arquitectónica española de los últimos decenios, con nueve ediciones en varios idiomas, desde su edición primigenia en 1996. El arquitecto estadounidense Richard Meier, Premio Pritzker, considera que desde los inicios de la carrera de Alberto Campo Baeza ha existido una comprensión y un dominio de la historia de la arquitectura que proporciona una marcada lucidez y sustancia a su obra.

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