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Arte inquieto y vivo

  • Autores de galerías como Arrabal & Cía, 16 ASAS, Meca, Gacma y UnodeUno conviven estos días en la IV Feria de Arte Contemporáneo de la facultad granadina con la obra de quince alumnos

Aunque fuera la cosa no esté para tirar cohetes, la Facultad de Bellas Artes aloja una inteligencia artística inquieta y viva. Muchos artistas demuestran ahora más que nunca su capacidad para ser el futuro de un arte pendiente no sólo de museos y galerías al borde de un ataque de crisis sino de la calle y lo cotidiano, donde sigue latiendo el mismo interés de siempre por la belleza. En la IV Feria de Arte Contemporáneo que ayer abrió sus puertas en la facultad granadina alguien puede tener la certeza de que nunca se colará un impostor. No es ARCO, pero difícilmente -quizás porque sea más pequeña y 'asequible'- el cuadro de un niño de dos años pase aquí por el de un artista consagrado, como sí ocurrió en la feria de Madrid 'gracias' al atrevimiento de un programa de televisión.

Esta feria que va consolidándose año a año quiere transmitir un mensaje claro: el arte "tiene menos de mercantilista que de cultural", como subrayó durante la presentación Víctor Medina, el decano de esta facultad.

Desde el primer cuadro que al abrir las puertas del salón de actos encuentra de frente el espectador, MetroPolis 10, de Antonio Arabesco -una fotografía digital sobre aluminio con el grafiti como protagonista- hasta la última obra, una propuesta de videodanza de Sonia Torres y Violetta Iribarri -una adorable historia con mucho de Amelie-, el espacio aúna la obra de artistas consagrados en las galerías invitadas de la feria con una selección de otros quince artistas que siguen siendo alumnos pero probablemente tengan la matrícula asegurada.

Unos y otros se miran de frente. A la izquierda, discurre la obra presentada por las galerías mientras que a la derecha está la de los estudiantes. Misma calidad pero diferente inquietud. En un vistazo general uno puede concluir que mientras los artistas transitan caminos mucho más personales y filosóficos a los alumnos le corre por la sangre el momento presente: en su mente hay viviendas tan efímeras como el algodón colgando del techo; edificios que se superponen con la facilidad de la tinta; o cuerpos -masculino y femenino- que forman sumas y no restas.

Ellos han presentado arte en todos los formatos y tamaños posibles: Javier Morales y su Poética de vacío, en fotografía digital sobre papel de algodón; Sonia Carrero Martín, con una llamativa figura, Dibujos en alambre, de 1,70 metros; Dulce González, con una obra de la serie En la belleza del azar, que resulta una suerte de enjambre; Blanca Rodríguez y sus casas de gasa; las Aglomeraciones urbanas de Abel Hernández, en tinta sobre papel en una de las esquinas de la exposición; las mínimas pero exquisitas piezas de Partitura-poma de M. Rosario Domínguez; o la Casa di Notte, de Jéssica Moroni, algo que para unos puede ser un iglú y para otros una tienda de campaña hecha de hierro y papel.

El rector, Francisco González Lodeiro, reivindicó precisamente en el acto de presentación el esfuerzo de unos artistas que merecen trabajar en campos de excelencia como hacen los científicos. Ellos también investigan. Ferias como ésta son la "carta de presentación" perfecta. Recordó Lodeiro el "prestigio" de una facultad como la de Granada "no sólo en el ámbito andaluz sino en todo el país".

Aunque no se trataba de la inauguración de una exposición sino de un acto académico suscitó mucho más interés del esperado. "He tenido respuesta a toda una tarde de domingo mandando mensajes a todo el mundo", bromeó Medina. "Nuestra idea es que la facultad se integre realmente en esta comunidad universitaria y abrirnos a la sociedad", afirmó. Ésa es la principal finalidad. En el arte "parece que se presta más atención" al mercado o a la venta de patentes que al arte en sí.

El decano resumió muy bien la razón de ser de esta Feria de Arte Contemporáneo: "Sin ánimo de emular a ARCO, una feria como ésta -comisariada por Belén Mazuecos- es una fórmula de validación del arte. La idea era poner en contacto la producción de nuestros alumnos con los fondos proporcionados por las galerías andaluzas".

Repiten las mismas del año anterior. La granadina Arrabal & Cía, pendiente de un arte poco común y menos comercial, participa con la obra de artistas como Antonio Arabesco y su urbana MetroPolis 10; Manuel Martín con una escultura en hierro que ha titulado Garza; Manuel Morego con Lluvia Divina; o Luis Casablanca, con una obra sin título pero admiradísima: una maleta de terciopelo negro con dos trajes. Alejandro Gorafe asistió a la presentación y explicó que es "algo excepcional en Granada que se reúnan obras de tanta calidad".

La galería cordobesa 16 ASAS expone en la feria un proyecto de la artista valdepeñera Cristina Megía que cuestiona la figura del voyeur contemplativo en la sociedad actual. Lo hace con varias fotografías: Habitación de hotel, una serie titulada Siesta e Interior con figura.

La almeriense Meca atiende también a la anatomía pero de una forma un tanto más práctica y menos poética. La Banalidad, según Miguel Scheroff; la lombriz de Wormflex, de Pablo Fernández o los guiños cómicos de la serie de Salvador Núñez en piezas como Harry vs Godzy 'compite' con dos figuras de Manuel García Calderón: Ídolo de la música e Ídolo del fútbol que dan la bienvenida al espectador a su particular rincón.

Desde Málaga, Gacma trae a artistas como Chiho Aoshima, Chinatsu Ban o Masakatsu Iwamoto que en obras como It's still a young team expone trabajos muy relacionados con los de Takashi Murakami, el considerado Andi Warhol japonés: mundos paradisíacos y coloridos que parecen pertenecer al universo del cómic.

Cierra la participación de galerías la jiennense UnodeUno con el artista Torregar. Si el año anterior eligió a Eleazar, una obra irónica que buscaba la sonrisa con calaveras que constantemente recordaban el paso del tiempo (Carpe Diem, Memento Mori. Tempus Fugit o Danza Macabra), con este artista las calaveras vuelven a ser protagonistas pero de una forma mucho más ceremoniosa. In ictu oculi, en un abrir y cerrar de ojos, restos salinos sirven para componer una instalación que también invita a reflexionar sobre la fugacidad de la vida.

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